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Arte y academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

Clelia Ríos García, joven y talentosa pintora y escultora del género surrealista, eligió justamente esta forma de expresión como: “una manera de hacer una inflexión desde dentro, para encontrar lo mágico del pensamiento, utilizando para ello las herramientas de los símbolos. porque el surrealismo -asevera Clelia Ríos en entrevista exclusiva para “El Sol de México-, se basa justamente en eso: en símbolos, en cosas que nos conducen a elevar lo sencillo, lo cotidiano o lo natural a estatus de sublimidad. Es decir, aspectos tan naturales como pueden ser el amor hacia mi hija, hacia mis amistades o simplemente hacia la vida misma”, razonó la artista, nacida en la Ciudad de México, y con una muy interesante trayectoria tanto nacional como internacional, saturada de cursos, de exposiciones colectivas e individuales, de colaboraciones especiales, como es el caso del “proyecto mujerío”, (2010); o el muy actual: “alevines del arte… del agua al color”, en donde cualquier niño -que lo desee- puede aprender artes plásticas, en el Jardín del Arte de Sullivan.

Luego de redactar en presencia de Clelia Ríos García, los conceptos del acostumbrado recuadro de “Arte y Academia”, empezamos a “bombardear” a la muy agradable pintora y escultora con algunas preguntas relacionadas con sus propias obras, y que nos obligan a anteponer la incisiva frase del ¿por qué… por qué? Y así empezamos: Explíquenos maestra Clelia: ¿Cómo se inspiró para realizar esos hermosos tallados en madera y con esos acabados tan tersos?

¿Cómo nacieron, infórmenos, esos relieves que nos conducen directamente a vestigios culturales tan interesantes como los que existen en Roma o en otras latitudes del Medio Oriente? Igualmente, también, nos han llamado mucho la atención las esculturas metálicas que usted suele integrar a exposiciones propias para performance, cuestionándonos por ello ¿En qué consiste el juego creativo que usted propone a través de ellas? En cuanto a la pintura de una fotógrafa que parece disparar toda su energía por la lente fotográfica, parece como si ella estuviera trascendiendo en forma prolongada y espiritual a través del aparato. Y bueno, ¿qué decir de ese tendedero espacial que se sostiene misteriosamente en la atmósfera, y en el que aparecen un risueño y colorido formato de corbatas, y pequeños trajes y camisas a manera de un arcoíris viviente con flores ensartadas que parecen contemplar traviesamente una antigua ciudad? En fin maestra, háblenos de sus pinturas y esculturas, de la manera cómo se inspira, si pinta diariamente, o solamente cuando siente la necesidad de hacerlo, dónde le gusta trabajar y qué tipo de artefactos utiliza para armar sus creatividades. ¡Perdón¡ ¿Son demasiadas preguntas? Aunque le confieso que me gustaría escuchar también muchas respuestas.

CLELIA RÍOS García.

CLELIA RÍOS García.

– La inspiración de Clelia Ríos García

“Mire Ana María, para mí, el planificar una obra a la manera surrealista, es algo así como algo muy natural y sumamente identificable. Le platico que desde niña me sentí atraída por este tipo de lenguaje, sin percatarme jamás que se trataba de un “istmo” que ya había llegado a la vida de muchos artistas desde hacía mucho tiempo. Luego entonces, puede decirse que fue el surrealismo el que llegó a mí y no yo al surrealismo. Y bueno, ¿Y cómo empecé a definir el mundo real que se me presentaba alrededor de mí? Eso fue lo curioso. El Sol, las aves, la naturaleza, o cómo usted acaba de explicarlo, un tendedero, llegaban a mis pupilas envueltos en imágenes muy distintas al realismo al que estábamos acostumbradas.

“Es decir, que ese Sol, esas nubes, esos jardines, esa ropa secándose mediante los movimientos del aire representaban para mí un conjunto de colores, de luces, de gamas esplendentes, de reflejos y obsequios visuales demasiado hermosos para captarlos en toda su armónica belleza al mismo tiempo. ¿Y cómo explicarle más Ana María? Toda esta amalgama de objetos que se me presentaban, iban transformándose para mí, en pretextos visuales. En mundos fantasiosos y bellísimos, que yo tenía (¿por obligación?) que capturarlos dentro de sus metalenguajes que estos mismos objetos vivientes poseen y que solamente se nos permite mirarlos a algunos cuantos privilegiados, pensé. ¿Y yo soy una de tantas privilegiadas? Con toda honestidad le diré, que no puedo asegurarlo porque sería prematuro definirlo así. Lo que sí, que por lo menos, soy una convencida de que todas las figuras que nos rodean poseen un lado oculto, un símbolo o dicho de otra manera, una especie de belleza un tanto disimulada y que todos y cada uno de nosotros, si nos proponemos podemos descubrirla”.

Clelia: ¿Y cómo ha vivido su pintura en relación con sus obligaciones laborales, de madre, y finalmente como artista de pintura y escultura?

“Curiosamente Ana María, todo esto también ha sido conjuntivo. Aunque cada situación es totalmente diferente y especial en mi vida, comprendí, que unificar todos los aspectos de mi existencia, iba a ser finalmente, no sólo muy sano, sino incluso enriquecedor. Entender por ejemplo que en mi casa tenía que abrir un espacio para crear arte, empezó a ser una responsabilidad especial. El cumplir por ejemplo las labores profesionales en la calle, constituía también echar andar una forma de disciplina irrenunciable. Estar pendiente de mi ropa, de los alimentos que se consumen en la casa, de la comunicación con mi hija Clelia, y de esa vida tan especial e íntima como es la de manejar ideas con el propósito de armar una carrera en las Artes Plásticas, no ha sido fácil de ninguna manera, pero lo poco o mucho logrado hasta ahora, y eso sí me atrevo a asegurarlo, ha sido muy enriquecedor, muy integral para mi propio crecimiento interior”.

“Clelia, me encantó su respuesta. Pero dígame, qué opina de esos grandes Maestros del Surrealismo que la anteceden. ¿Qué es lo aprovechable de su obra y sus propias vidas?

“Creo que lo aprovechable de todos ellos, es justamente el Todo. Empezando, porque para dedicarte a algo, tienes que aprender a darte, a entregarte, a vivir con la seguridad de que lo que has elegido es algo vital en todo ese camino estructural que te has fijado. Y eso es lo que me ha enseñado una Remedios Varo, una Leonora Carrington, una Frida Kahlo, un Salvador Dalí, Pedro Friedeberg, y tantos otros incontables tanto de Europa como de nuestro Continente, son, aunque inalcanzables quizá, no lo sé; sí, mis maestros, mis guías”.

Maestra, ¿Cómo acostumbra usted empezar a crear una obra?

Nuestra entrevistada sonríe con gracia para después responder: “¿Ha visto algo así como una batería muy llena que necesita descargar su energía? Bueno, pues algo parecido me ocurre a mí. Lo primero que hago es contemplar mis herramientas de trabajo, como mis telas, mis colores, mis espátulas, mis maderas, y hasta los metales que anden por ahí regados. Y si la idea primigenia es sentir que voy a elaborar una pintura antes que una escultura, no me lo va a creer, pero empiezo por cuidar con muchísima paciencia, la manera de cómo voy a crear un nuevo matiz. Y esto es, porque en mi mundo las gamas al expandirse, van edificando figuras que sin pertenecer al mundo real, sí las van definiendo a manera de ensoñación, de magia o de espacios metafísicos. Lo curioso aquí, que el propio espacio creativo, me va atrayendo hacia él de una manera casi natural. Porque en verdad le digo, que una vez integrada al diálogo pictórico o escultórico, la vida para mí se transforma en algo demasiado suave y armónico. Porque ni yo me siento inquieta o forzada, ni mi cuadro se convierte en algo torturante. Lo único que tengo que hacer, es lo que proyectan esos directores de orquesta… esperar simplemente a que la reflexión musical ingrese a su último movimiento. Y así es como yo pinto. Con amor, con entrega y con una amistad muy comunicante entre la obra que estoy realizando y yo”.

Los alevines del arte, sus planes

¿Qué planes tiene en este momento? ¿Qué le gustaría elaborar o trabajar? ¿Cómo artista se siente comprendida? ¿Todo va bien con usted?

“Buenas preguntas Ana María. Podría decirse por ejemplo, que siempre y constantemente estoy abierta a los nuevos planes, a las nuevas indicaciones de mi propia sensibilidad. Actualmente, y con muchísimo cariño, estoy recibiendo a muchos niños, de manera totalmente gratuita, con el propósito de mostrarles, de acuerdo con sus edades, como manejar una escritura plástica sobre un cartoncillo o un lienzo. Y ha sido una experiencia maravillosa, ya que los niños, todos, son materia dispuesta no sólo a aprender, sino a jugar con gran alegría este tipo de enseñanzas. El proyecto, se intitula “Alevines del Arte… del agua al color”, y se imparte en el Jardín del Arte de Sullivan. La verdad-verdad, ha sido todo un acierto. Ya que chiquitos que podrían estar simplemente subidos a una resbaladilla o a un columpio, se han interesado de una manera sorprendente por aprender todo lo referente a una creatividad muy propia. De ahí la palabra “Alevines”, que proviene de la imagen de un pequeño pez, al que se le observa moverse y vivir con alegría y bienestar su medio ambiente. Y los niños, en verdad, se transforman en pequeños peces, mientras que el Arte, constituye para ellos, el agua que necesitan para vivir y sobrevivir plenamente”… Así y de manera magnífica, hemos aprendida una nueva lección de Arte y Academia, con nuestra nueva amiga Clelia Ríos García.

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com