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Arte y academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

Combinar voces de adultos mayores, con las muy agudas y potentes de niños entre cinco y 12 años; ha constituido para el tenor José Luis Montenegro, una aventura interesante y un proyecto musical importante que está preparando con entusiasmo y gran sentido profesional para exponerlo dentro de ocho semanas, de acuerdo a sus cálculos. De esta manera, el artista e investigador que ha señalado la necesidad justiciera, de interpretar melodías mexicanas en repertorios de ópera; está creando actualmente el “Conjunto Coral Punta a Punta”, ya que de acuerdo al resultado de los ensayos, “el conjunto de tesituras reunidas, resulta un descubrimiento musical muy valioso, puesto que, los agudos que a las damas y a los caballeros les falta, a los chiquillos les sobra; y viceversa: las claras emisiones guturales de los primeros, contrastan con los alegres gritos de los pequeños coristas”, señaló nuestro entrevistado con excelente humor, al comunicarnos todo tipo de razones tan sorprendentes como interesantes. Leamos.

El joven tenor mexicano José Luis Montenegro, independientemente de la amplia carrera que como cantante de ópera y profesor de música ha desarrollado en nuestro país, en materia de investigación musical; ha ido todavía más allá: Como las de aplicar una serie de observaciones, para calibrar que en el enorme potencial de la canción mexicana, muchísimas de ellas, pueden ser colocadas en los renglones clásicos de la ópera internacional. Puesto que sin ir más lejos, obras como “Júrame”, de María Greever, o “Si tú te enamoraras de mí”, se ha transformado ya a nivel mundial en clásicos; y hasta incluso los que todos conocemos como “Sones Veracruzanos” de una línea popular como “Soy soldado de levita”, y “El Ahualulco”; o, “El caminante del Mayab”, de Tata Nacho; están consideradas como “creaciones de alto grado de dificultad”, que es una de las frases que suelen aplicarse a las estructuras musicales que reúnen requisitos compositivos esenciales”, aseveró el entrevistado.

No obstante, “sigue la mata dando” como dicen los abuelos; porque el maestro Montenegro, está trabajando con ahínco, en otro proyecto igualmente interesante: En el combinado e integración de voces de tesituras extremas.”¿Y qué más extremas-aclara el cantante-que la unión de voces provenientes de gargantas de niños y de personas de la Tercera Edad?… ¿Qué mejor proyecto que reunir en una sola emisión a los seres más opuestos y amorosos de la tierra dentro de un punta a punta de amistad y bienaventuranza?… ¡Pues ha sido todo un hallazgo! ¡Créame periodista! Porque al unificarlas y mezclarlas, he descubierto matices tonales tan admirables como novedosos. Porque como digo un tanto en broma, lo que a un niño le falta, a un adulto le sobra y viceversa. Es decir, si a un adulto le falta potencia, a un chiquillo de voz aguda y gritona, le sobra”, expresa Montenegro, liberando una sonora
carcajada.

¿Y cuántos elementos ha reunido hasta el momento, don José Luis?
LA SELECCIÓN ES LENTA PERO SEGURA

“Muchos y hasta muchísimos, pero me encuentro en este momento en el complicado asunto de la selección y del compromiso real con la música, que a cada ejecutante le estoy rogando que comprenda. Un conjunto coral, se logra a base de una gran voluntad escénica y muchas horas de ensayo. Así que de los muchísimos aspirantes, la selección va lenta pero segura. Incluso podría asegurar que hasta exitosa. Por otra parte, tengo el ideal de conformar una orquesta con instrumentos fundamentales como piano, violín, y percusiones. Y también ya empiezan a acercarse a mí, personas tan talentosas como idóneas”, respondió con su característico buen humor el cantante y músico.
MANUEL M.PONCE, EL PRIMER SELECCIONADO

Y así, el novel director del proyecto “Punta a Punta”, continúa proponiendo. “Por lo pronto, las primeras melodías que estamos ensayando con las primeras 14 personas elegidas, corresponden a uno de nuestros orgullos de finales del Siglo XIX: El maestro Manuel M. Ponce, quien enriqueció la música de concierto con expresión popular mexicana. De esa manera, niños y adultos, están jugando con el piano y las percusiones, al interpretar “La Cucaracha”; aún cuando después la responsabilidad sube de tono con la canción de “Cielito Lindo”; y ¡muchísimo más arriba todavía! cuando con sus voces graves y agudas tienen que alcanzar los “Do VI” que exige la genial “Estrellita” de Ponce, a la que le tuve que adaptar un ritmo menos lento, ya que fue pensada para las posibilidades de soprano coloratura o tenor, tan solo para poner dos ejemplos ocurrentes”.

¿Y los niños, de qué manera se están enterando de Ponce? ¿Saben a quién están cantando?

¡Eso es justamente lo maravilloso! Porque lo primero que se abre a los cantores tanto niños como adultos, es el conocimiento biográfico de cada compositor. Es decir, lo que estamos procurando, es conducir a los intérpretes de “Punta a Punta”, hacia un programa de desarrollo cultural completo. Especialmente a los niños, quienes por su corta edad, necesitan mayor apoyo informativo.
¿POR QUÉ PONCE PRIMERO?

“Bueno, en mi costalito, figuran desde luego mi amado Tata Nacho, José Gabilondo Soler y hasta nuestro muy sentimental José Alfredo Jiménez. Aunque de primera intención, quise privilegiarme con Ponce, por tratarse de un autor que logró una amalgama muy culta entre los temas del folclore mexicano y el estilo romántico europeo de su época. Así, su música es la vigencia misma, porque la juventud yucateca, por ejemplo, acaba de entregarnos a todos, un recital de lujo, con casi todas sus mazurcas. Tan solo a sus “Mañanitas”, ¿Quién no las ha cantado?, tomando en cuenta que don Manuel, zacatecano de nacimiento, llegó a este mundo el 8 de diciembre de 1882. Y que lo educaron muy bien, puesto que se acompañó de 11 hermanos, y que además de ser un niño muy inquieto, su energía no fue desperdiciada por él para nada, ya que desde los cuatro años se interesó por la música y por un piano ocupado por su hermana Josefina, quien entendió muy pronto que el pequeño quería compartir también su instrumento.

“No obstante las sorpresas se sumaron de menores a mayores. Porque Manuelito, ya en pleno estudio, se dedicó a componer diversos valses, gavotas y muchas otras melodías. Algunas de las cuales evidenciaban rasgos de tristezas que poco a poco fueron definiendo su estilo; mismo que lo dirigió hacia la música popular mexicana. Un punto de referencia importante fue, que en 1901, Ponce ingresó nada menos que al Conservatorio Nacional de Música local, ofreciendo conciertos en Guadalajara y San Luis Potosí.
SU ITALIANA VIDA

“Mire Ana María, yo he viajado mucho. Algunas veces como turista special, debido a los privilegios de mis giras. Pero en la otra mitad de mi vida, mis visitas las he conducido a la aventura. Es decir, como un “mochila al hombro”. Por eso comprendo las aventuras que Ponce emprendió. Por ejemplo. Al iniciar el Siglo XX, el maestro se fue a Bolonia, Italia; para, posteriormente, estudiar cursos superiores en el Liceo Musical con los maestros Enrico Bossi y Luigi Torchi; luego se trasladó a Alemania para perfeccionar el piano. Y allá conoció a su maestro Martín Krause y ya en México, no solo se fortaleció dando clases de piano sino impartiendo “Historia de la Música”, razón por la cual en 1909, compuso una pieza de piano, especialmente peculiar: “Malgretout”, en honor al escultor Jesús F. Contreras, quien estaba privado de su mano derecha. Razón por la cual y con un hermoso rasgo de bondad, la melodía solo puede interpretarse con la mano izquierda.

“Y para cuando llegó el año de 1909, el maestro compuso su obra cumbre: “Estrellita”, que llenó de “nostalgia” a las personas que se entristecen cuando su juventud empieza a perderse. Siendo de esta manera como el citado músico, se transformó poco a poco en un hito fundamental en la historia de la canción nacional. Razón por la cual en el año de 1912, su vida se deslizó de manera muy completa, ya que contrajo matrimonio con Clementina Maurel y fue nombrado, a su vez, director de la Orquesta Sinfónica de México. Aún cuando las cosas no pararon ahí, porque su amor por el folclore mexicano de estilo romántico, constituyó uno de sus mayores satisfacciones y gozos.
RECORDADO DESDE SIEMPRE EN PARÍS

“Resulta muy satisfactorio estar en París, y que un culto y amable francés te diga: ¡De manera que vienes de la hermosa tierra del querido maestro mexicano Manuel M. Ponce. Entonces adelante. Porque nosotros también te queremos y aceptamos gustosos las propuestas que traes entre manos! Caray. Se necesita que a uno lo pellizquen para comprobar que no se está soñando!”, subrayó emocionado José Luis Montenegro.

“Y es que claro, agrega, Ponce hizo historia en París y en toda Europa. Ya que en 1925, no solo trabajó arduamente, sino que se convirtió en un importante enlace, dentro de los avances musicales tan rápidos que se gestaban en Europa. Por este motivo, entre otros, es que permaneció en aquella altitud hasta 1933. De regreso a México, fundó una cátedra en la Escuela de Música de la Universidad, dedicada al estudio del folclore nacional.

Así, sus influencias se extendieron hasta el Conservatorio Nacional del que fue nombrado director. Por ese tiempo fundó también y dirigió la revista “Cultura Musical”, donde redactó numerosos artículos y ensayos, que fueron recogidos posteriormente en “Nuevos Escritos Musicales”. Por otra parte, cabe mencionar que estuvo fuertemente influido por el impresionismo, junto a José Rolón, siendo considerado su mejor representante. Y bueno señora Ana María, por esas y muchas otras razones, el iniciar esta idea con Manuel M. Ponce, creo que es muy acertado, aparte de honroso y ejemplar para todos y cada uno de los mexicanos”, aseveró en tan amena reunión informativa, el tenor y profesor de música, José Luis Montenegro.
Un beso… Y hasta la
próxima charla

anamarialongi@gmail.com