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Arte y academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

Mientras una multitud en el Palacio de Bellas Artes, gritaba a coro  ante la urna contenedora de las cenizas de José Luis Cuevas, y en presencia de las hijas de su primer matrimonio: “¡Viva Bertha… viva Bertha!… y: “¡No están solas… no están solas!; evoqué una entrevista con el artista en 1978.

Lo recuerdo así: ¿Qué odia …y qué ama de sí mismo, José Luis Cuevas?

“Odio mi salud precaria. Mis arterias en estado de ebullición que me obligan a frenar con cierta frecuencia mis impulsos. Odio a mi corazón cuando se acelera y me advierte su presencia con esas punzadas en la parte de mi cuerpo que lo alberga. Odio todo aquello que me limita” , para después señalar algo de lo mucho que amaba: “mis manos. las dos porque soy ambidiestro”, dijo mostrándomelas. Amo mi paladar y mi lengua que me permiten disfrutar de sabores y texturas. Amo mis ojos, porque muy a menudo me permiten ver lo que otros no ven”.

Y el inolvidable y por siempre noticioso y simpático Gato macho, el incansable Rupturista, José Luis Cuevas; nos hizo recordar, nada menos que aquel 1978, cuando lo entrevistamos en una de tantas ocasiones. Entonces, él contaba con 44 años de vida; es decir, hace casi 40 años, hasta llegar a este doloroso final del 3 de julio de 2017, con la presencia de funcionarios de la sociedad cultural como, María Cristina García Zepeda, Miguel Ángel Mancera, Eduardo Vázquez, Magdalena Zavala, Brian Nifen, Alfonso Arau, Gabriel Macotela, la viuda de Carlos Fuentes, Silvia Lemus y familia, y Homero Aridjis, quien por cierto comentó en el Palacio de Bellas Artes, que no le gustaría enterarse alguna vez, “de que su amigo fue víctima del toloache”, entre muchos otros, que también escuchaban al ensamble que interpretó un programa musical perfecto.

De esta manera, aquella charla que ahora citamos, se desarrolló así:

“Lo que sucede, agregó entonces, el inmortal Cuevas, es que un corazón enfermo le impide a uno dar rienda suelta a sus sueños. Recuerdo que hace tres años estaba participando en una mesa redonda en La Casa del Lago. Mi intervención recibió de inmediato una reacción en mi contra. Del público surgieron injurias o bien protestas airada. Raquel Tibol se levantó para refutarme. Lo hizo en tono agresivo. Yo la escuchaba y me preparaba para contraatacar. De pronto sentí pinchazos en la zona del pecho y me faltaba el aire. Me asusté. Dejé de prestar atención a lo que decían. Me preocupaba tan solo mi malestar físico y temía ser fulminado por un infarto. Me levanté y abandoné la sala en medio de silbidos. Mi corazón me hizo una mala jugada y le dio el triunfo a mis opositores”, expresó entonces, quien con su fallecimiento movilizó también las condolencias del presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto, hacia su segunda esposa y ahora viuda, Beatriz del
Carmen Bazán, y demás familiares.
¿Qué objetos ama y cuales odia Cuevas?

Y Cuevas buscó mis ojos para reflexionar: “Amo antes que nada mis instrumentos de trabajo. Nunca tiro mis pinceles y mis plumillas. Una vez utilizados en convierten en parte de mí. Por otra parte, odio todo instrumento de muerte o que cause dolor. Sobretodo aquellos utilizados para la tortura. Odio enterarme de que utilicen la tortura como medio para extraer información”
¿Qué odia Cuevas y que ama de las mujeres?

“Si la mujer es propia, amo ante todo la manera en que se entrega y expresa su amor. Si la mujer es ajena, odio ante todo su fidelidad”. “Pero”, dije entonces, ¿Qué odia y que ama de México y digamos, que odia y ama de París? y aquel rebelde entre los rebeldes, asentó: “De México, no odio nada, de los mexicanos algo, sobre todo la corrupción y el hacer de ella parte de la vida cotidiana… En cuanto a París, es una ciudad a la que siento femenina y cada vez que recorro sus calles y callejones intento poseerla como a una mujer, quizá sólo odio de su entorno a algunos seudointelectuales que lamentablemente se convierten en modelos para muchos mexicanos”.

Para finalmente volver a bombardear a aquel combativo artista: “Muy bien. pero, ¿qué odia y que ama Cuevas de cada día?

“De los días amo todo, desde que comienzan a salir los primeros rayos de sol. Sin embargo, conforme pasan las horas comienzo a odiar mi hipocondría. Suelo leer muchos libros de medicina. Hago muchas llamadas al doctor Césarman que es también un buen amigo. Observo mi presión arterial a diario y constantemente equivoco los diagnósticos. Basta que observe una mancha en mi piel o note una breve protuberancia, para que imagine un cáncer. El más ligero dolor en la zona del corazón, me lleva a la certidumbre de que el infarto se anuncia. Vivo en una constante agonía. Sólo la muerte pondrá término a esta mi angustia de sentirme enfermo”.

(La presente entrevista con el artista José Luis Cuevas, se celebró en 1978).

ENRIQUE GONZÁLEZ ROJO ARTHUR

Mientras que una de las mentes más valiosas de la Universidad Nacional Autónoma de México, el filósofo, literato y poeta mexicano, doctor Enrique González Rojo Arthur, hizo la siguiente y muy valiosa observación: “La desaparición de José Luis Cuevas es verdaderamente una pérdida irreparable para las artes plásticas y la cultura en México. Pintor, escultor y grabador de primer orden, fue un artista en constante renovación, el conformismo le resultó siempre ajeno, y la audacia lo llevó a diferenciarse de las otras corrientes de las artes visuales de nuestro país, hasta encontrar un camino no sólo original, sino franca y decididamente auténtico que deja una impronta imborrable en el México contemporáneo”.
EL ESCULTOR SERGIO PERAZA

El escultor Sergio Peraza, hizo alusión no sólo hacia la pérdida de un gran amigo, sino incluso a aspectos inolvidables de convivencia con el artista: “Mire Ana María, Latinoamérica, pierde uno de sus artistas esenciales del siglo XX, finalmente José Luis Cuevas se ha marchado para siempre y con él se cierra un capítulo importantísimo del arte mexicano. Artistas como él no hay más, ni los habrá. Me refiero primero que nada al extraordinario y compulsivo dibujante que fue, al maestro de la publicidad, al ingenioso provocador, a ese genio de la gráfica y escultor monumental; y en segundo término Cuevas como promotor de la cultura, con su museo, con sus libros, con una pléyade -a sus espaldas-, de detractores atacándolo, de envidiosos hablando mal de su obra, del Cuevas con sus escándalos, ocupando las noticias del día… Artistas como José Luis no habrá ninguno más en México, tenemos que resignarnos a esto”.

Y el joven artista de las gigantescas esculturas, muchas de ellas colocadas en playas mexicanas, Sergio Peraza, lamentó asimismo: “los grandes maestros se han ido. Los artistas que quedamos abrevamos de ellos, aprovechando el sendero que ellos nos abrieron, pero no podremos ser como ellos, porque México ya cambió, ahora todos mediocres y otros no tanto, pueden aparecer y opinar en las redes sociales, es otro contexto, pero no en el México de los glamorosos años 70 y principios de los 80, cuando la apertura de una exposición era todo un “acontecimiento socialité”, cuando tal o cual pintor se expresaba contestatario y salía en las páginas de los principales periódicos mexicanos, y la gente los leía. Y vaya que José Luis era un “mandón” en eso de los medios, nadie como él.
PERAZA, RECORDÓ SU AMABILIDAD

Pero también el talentoso hijo del inmortal Sergio Peraza, recordó a Cuevas con cariño: “Mire periodista, conmigo, siempre fue muy amable. Lo conocí en alguna exposición, pero no fue hasta un cumpleaños de Raúl Anguiano que pude tener más cercanía con Anguiano, Cuevas y Eulalio Ferrer, hacía una fiesta juntos por ser del mismo día de nacimiento. Eran los Hermanos
Piscis. José Luis me preguntó: “¿Entonces tú eres el que hizo el busto de Raúl que tiene en su casa?”… Sí, yo merengues le contesté (estábamos de muy buen humor todos) y me dijo: Conozco ese busto, yo pensaba que lo había modelado tu padre a quien admiro mucho por sus esculturas taurinas, entonces muchas felicidades es muy bueno ese busto, eres bueno en la escultura.

“En otra ocasión fui invitado por el matrimonio Cuevas a una comida ofrecida a un distinguido candidato político; mira que por su gran poder de convocatoria la casa en la calle de Galeana estaba llena de personajes muy importantes del arte y la intelectualidad mexicana, en un momento Bertha Cuevas se aproximó a mí y me dijo en confidencia: “Sergio a José Luis le gustaría mucho que como tú eres el artista más joven de los invitados pidas la palabra y te dirijas al candidato con lo que creas más conveniente y honesto decir a favor del arte joven, de esto se trata esta comida para crear diálogo entre nosotros y el candidato, ¿te parece bien?, lo cual acepté con gusto. Me pareció muy correcto y también generoso por parte de José Luis permitir que un artista veinteañero como era yo entonces pudiera expresarme.
EL ARTE ESTÁ DE LUTO

“Y pues luego del brindis, me levanté pedí la palabra y el micrófono y fui escuchado por todos los comensales y me dirigí a “el candidato” que estaba sentado junto al anfitrión quien me miro sonriente, entonces caballerosamente comenzó el debate de sobremesa, en el cual en síntesis, fue mi primer debate dialecticopolítico ante la flor y nata de la intelectualidad mexicana, gracias a esa
ocurrencia de Cuevas.

“Lo que dije, quedó por allí citado en un libro de Cuevas editado en 1997 por Miguel Ángel Porrilla, no lo voy a repetir aquí. Ahora en este momento lo relevante es destacar el recuerdo que tengo de esa época y de José Luis Cuevas como artista exitoso y hombre que sabía hacer política y que era refinado estratega en las arenas culturales de nuestra sociedad. ¡Mucho que aprenderle! Tengo otros recuerdos de Cuevas Ana María, pero en otra ocasión te los confío, hoy solo quiero expresar mi pésame a través de tu columna y tu periódico; mi pésame para quienes hoy sufren la tristeza de despedirse del ser amado; porque hoy, el arte está de luto, pero no olvidemos que hoy hay familiares que necesitan el consuelo. Lamento mucho su perdida. Adiós Maestro José Luis Cuevas”.
LEONARDO NIERMAN

En tanto, un artista muy discretamente presente en los funerales de José Luis
Cuevas, el internacional artista de la pintura y de la escultura, Leonardo Nierman, reciente galardonado con la Medalla Guillermo Prieto, entregada por la Universidad Autónoma de Puebla, de manos de su rectora, la maestra Julia Hernández, sería lo que la llamada Ruptura, en la cual el artista José Luis Cuevas, brillara históricamente y por siempre como el personaje mas importante de dicho movimiento cultural; “constituye y constituirá para todo aspirante a las artes plásticas de esa época y de la actual, una gran lección de humildad, porque nos enseñó a convivir como amigos y creadores libres y soberanos; y no enfrascados en imposiciones limitadas e improcedentes. Incluso creo que el termino Ruptura, no fue el mejor; ya que en contrapunto con los escasos que dijeron “no” a la libertad creativa; abundaron los que lucharon contra todo intento de restricción y
competencia.

“Yo simplemente creo que la obra fue la que habló, y la que se defendió sola, enarbolando la sagrada e ineludible libertad de creación. Es decir, que yo simplemente creo, que fueron las obras de aquellos abstractos las que explicaron que habían logrado un mundo propio y un lenguaje absolutamente personal; lográndose con ello un logro creativo de primera magnitud. Un fenómeno comunicante que se logró sólo, porque las obras fueron las que hablaron y continuarán hablando indefinidamente”, manifestó el
artista Leonardo Nierman.

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com