imagotipo

Arte y academia

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

Aquel traductor del violinista seulés Edwin E. S. Kim fue acercando poco a poco a esta reportera las virtudes especiales de uno de los artistas más calificados del mundo: el violinista coreano Edwin E. S. Kim, “Ya que el señor logra casi siempre en sus abarrotadas presentaciones resultados y respuestas admirables, -según suele comentar en sus reseñas la crítica inglesa Rousse somerville-…, al lograr con su arte, sacudir el alma de sus ‘fans’, hasta el grado de las lágrimas… o por lo menos, provocar esas inevitables muestras de júbilo, para hacerlo regresar una y otra y otra vez al escenario, para lograr de Edwin, un regalo más de su instrumento”. Por esto, la primera presentación en México en Bellas Artes (jueves 20:30 horas), sumada a la del próximo domingo (mediodía) en el auditorio Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional de Música, bajo la batuta del titular de la agrupación, José Luis Castillo, promete la confirmación inolvidable del virtuoso intérprete: Edwin E. S. Kim.

El violinista seulés Edwin E. S. Kim mostraba a escasas horas de su llegada una sonrisa y una alegría especiales. “Es la primera vez que visita nuestro país, y le puedo asegurar que ya está enamorado de México”, explicó en excelente español el atento traductor que nos atendió. Para agregar, que “el amor será total”, dentro de la segunda temporada de conciertos 2016, de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA, jueves 19 de mayo 20:30 horas) en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes sumada, a la del domingo 22 al mediodía en el Auditorio Silvestre Revueltas, del Conservatorio Nacional de Música, bajo la batuta del titular de la agrupación, José Luis Castillo.

Así, los orientales y muy agradables rasgos de Edwin invadieron de alegría el cómodo sitio al que fuimos invitados para entrevistarlo. Con la suavidad de su voz, y la muy agradable melodía de su idioma original, el artista fue disipando las dudas de esta información tan grata y bien apoyada por los medios de Bellas Artes, y mediante la cual nos enteramos que en el 2014 en Praga, volvió al escenario 15 veces ante el aplauso insistente del público. Y que aquí en México está programado el Concierto para violín y cuerdas en re menor de Mendelssohn. “Una obra de gran pureza y de infinita ternura, por eso la escogí para tener mi primer encuentro con el público mexicano. Una obra casi desconocida de este autor, pero un gran reto para sus ejecutantes”, advirtió el artista, cuya visita a México, está apoyada por la Embajada de Corea en México.

Kim, violinista y director

Edwin E. S. Kim, violinista y director de orquesta, ha dado conciertos en todo el mundo y centrado su actividad sobre todo en Europa, donde es
considerado el violinista en desarrollo más importante del momento. En junio de 2014, protagonizó un fenómeno al salir al escenario hasta en 15 ocasiones ante el aplauso insistente del público. Ese mismo año volvió a cautivar al difícil público de Praga al tocar con The Prague Radio Symphony Orchestra.

Así, desde 2012, participó como director artístico y ejecutante en el Lech Classic Music Festival. Ha ganado los más prestigiados premios para violín. Se graduó de la Seoul Arts high School, la Vienna University of Music y de la Hanover University of Music. En 2012, fue seleccionado como profesor de violín en la Hanyang University de Seúl. En esta entrevista directa, el músico coreano comentó: “Tengo muchas expectativas de este viaje y de tocar con la OCBA, con músicos mexicanos. Siento un muy agradable presentimiento, de que esta primera visita será tan comunicante como bella desde el fondo de nuestros corazones. Y digo esto, porque sé que los mexicanos son muy exigentes pero a la vez muy cálidos. Y esto me permite encender todas mis luces interiores de alegría y esperanza”.

Edwin en la música

Maestro Edwin Kim, nos ha explicado que el Concierto para violín y cuerdas en re menor de Mendelssohn, no es muy conocido en el mundo de los violinistas, si se compara con otras de dicho inmortal. No obstante lo justifica que se trata también de una pieza muy interesante. ¿Podría hablarnos de ella?

Con abierta sonrisa Kim responde: “Mendelssohn escribió este concierto hacia 1822, cuando tenía 13 años. Hay en esta obra varios elementos que señalan un espíritu barroco, así como algunos apuntes de estilo que parecen colocarla en el rococó. Después de muchas vicisitudes, la partitura cayó en manos del violinista Yehudi Menuhin, quien la editó y reestrenó en 1952. Me parece que la OCBA, es la orquesta perfecta para esta obra. Mendelssohn la escribió en plena adolescencia, lo cual quiere decir que le faltan algunas cosas, pero tiene más de otras y, en mi opinión, se trata de una pieza de gran pureza y sencillez, y sobre todo, de infinita ternura. Por eso la escogí y me pareció la más indicada para tener mi primer encuentro con el público mexicano. México es un país del que
tengo muchas referencias, porque es donde trabaja un colega muy cercano, el maestro José Luis Castillo, quien me invitó a dar este concierto. A través de él he escuchado mucho acerca de México, de su público, de su música y de sus autores.

EL VIOLINISTA seulés Edwin E. S. Kim.

EL VIOLINISTA seulés Edwin E. S. Kim.

El artista y los mexicanos

“He tenido algunas experiencias con el público mexicano. Recuerdo muy bien que en un concierto en California llegaron muchos de sus compatriotas: niños, jóvenes, familias enteras, y ahí vi y sentí su forma de ser: gente de mucho corazón y muy expresiva. Espero volver a experimentar esas emociones, porque me encanta su calidez. He escuchado música mexicana, especialmente la de Manuel M. Ponce y José Pablo Moncayo, para piano y orquesta. Cuando las escucho me llega la sensación de un gran folklore con mucho colorido, armonía, luces y alegría, porque eso y más es la música mexicana”.

En cuanto a su concepción de la música de Manuel M. Ponce y José Pablo Moncayo en obras para orquesta y piano, el artista coreano, dijo que cuando las escucha le llega una sensación de autenticidad sumamente hermosa y diferente. “Y qué más se podría esperar? ¡es música mexicana! En cuanto a su concepción como arte, Kim opinó: “Siempre ha existido y seguirá existiendo. Aunque también, en toda estructura musical, se deben tomar en cuenta los ciclos, que siempre van de lo ordenado a lo desordenado. Por los cambios así son: Se van, regresan, se vuelven a ir, y van reflejando conductas renovadoras.

“Eso es lo que marca las diferentes etapas de la música, por ejemplo, del barroco o del romanticismo, y siempre existe una diferencia en ellas que distingue a los contextos históricos de las épocas, de acuerdo a las circunstancias que se viven, se modifica un tanto el estilo. Por eso creo que la música está conectada también con los propios ciclos del ser humano y de las circunstancias que le toca vivir. Pero en la música lo que permanece son los sentimientos humanos”.

La música y los sentimientos humanos

Expresó igualmente el músico visitante, que al interpretar música de distintas épocas cree que lo que prevalece es el sentimiento humano. “Esas emociones determinadas por un contexto histórico que hacen que, cuando está bien escrita, bien hecha, puede mantener su esencia y sentirse de manera diferente en circunstancias, por ejemplo, de violencia, de desamor, de indiferencia, como se vive hoy en el mundo contemporáneo. Yo, en toda ocasión, trato de expresar mi sentir interno, independientemente de los ciclos de la vida. Estoy muy agradecido con el público de todas partes. Ha sido muy generoso conmigo. Aquel aplauso -en el que salí al escenario 15 veces- ha sido muy significativo en mi carrera. Sucedió en un festival muy antiguo, con un concierto de Tchaikovski, una pieza célebre y, para mí, muy especial. Resulta que hace un tiempo, cuando era joven, pasé por momentos muy difíciles, porque tuve una enfermedad muy grave y dolorosa, y al escuchar esa obra me mitigaba el dolor, a la vez que infundía mucha esperanza de que todo saldría bien y que sanaría y seguiría viviendo. Y bueno, quizá ese día externé en mi violín, más que nunca, mi sentir y el público lo sintió así. Yo creo que por eso aplaudió y aplaudió hasta hacerme regresar casi imparablemente al escenario. Pero creo que eso no debo hacerlo seguido, porque uno debe entender que hay gente que espera la siguiente obra, el siguiente concierto, pero aplaudieron tanto que fue necesario pedir permiso al director para responder al público. Desde luego estoy también muy agradecido con la crítica por sus comentarios elogiosos, pero la música y el arte -se me ocurre sugerirlo- es una privilegio del cielo que es más para sentirla, verla, escucharla, imaginarla, volar con ella, meditarla. Porque se trata de un regalo para vivirlo a cada momento y para la eternidad.

“Por eso tengo mucha esperanza en mi visita a México en esta primera oportunidad. Es un país hermoso, eterno, enigmático y con una increíble esencia cultural. Por eso participar con la OCBA, me llena de satisfacción y felicidad. Por esto mismo creo que será una experiencia mágica e inolvidable, tanto para el público como para mí, porque la OCBA me dará a mí y a todos, dos melodías elegíacas de Edvard Grieg y la Sinfonía número 6, Spirituelle de Asger Ghamerik.”, concluyó el violinista, mientras que nosotros musicalmente felices, les entregamos.

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com