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Arte y Academia / Ana María Lomelí

Arnaldo Coen, quien en los 60 se pronunció: “no por ‘la ruptura’ ni por la división creativa de las artes plásticas realizadas en esa etapa de la vida de México, sino por todo lo contrario: por la libertad absoluta de los artistas para expresar sus propuestas estéticas mediante telas, pinceles, espátulas, colores, dibujos y matices, incluyendo escultura, danza, teatro, cinematografía, música, literatura”, ha retornado con mucho éxito a la galería del seminario de cultura mexicana (Presidente Masaryk 526, en Polanco). Con una amplia exposición retrospectiva, que está llamando a numeroso público enterado de los valores artísticos e históricos de la misma.

 

El Consejo Doctoral del Seminario de Cultura Mexicana, continúa recibiendo a un numeroso público aficionado a las Artes Plásticas. La razón, es que en la amplia e iluminada Galería de ese espacio -Presidente Masaryk 526, en Polanco-, continúa presentándose la Retrospectiva de uno de sus Miembros Titulares, nada menos que el muy famoso pintor y escultor mexicano, Arnaldo Coen Ávila, quien nos brindó cuidadosas y prudentes aclaraciones, cuando lo ubicamos no solo dentro del alto rango creativo que sustenta, sino del movimiento ideológico de los “Rupturistas”, surgida en los sesenta, y encabezado entre muchos otros por el pintor José Luis Cuevas, quien al enfrentarse a los realistas recalcitrantes, los bautizó como “La Cortina de Nopal”. Grupo que a su vez, expresaban tajantemente: “No hay más ruta que la nuestra”.

– “El equilibrio: mi respuesta”

Así que mediante la citada charla tan reveladora, como clara y cordial, el Maestro Arnaldo Coen dejó todo perfectamente asentado a “Arte y Academia” de El Sol de México, bajo los siguientes puntos de vista: “El término “Ruptura”, estuvo muy mal aplicado. Fue una palabra que desvirtuó las verdaderas intenciones de los artistas plásticos unificados en los sesenta. Ya que en aquel Movimiento se defendía exactamente lo contrario: la libre expresión del arte y del género al que cualquiera artista suele dedicar toda su vida y energía: Sea realismo, expresionismo, impresionismo, abstraccionismo, dadaísmo y mucho más, ampliándose el concepto hacia la Escultura, Danza, Teatro, Música, Cine, Literatura. Todo”.

Así, el famoso artista, no solo respondió cuestionamientos sobre su propia obra, sino que al abundar sobre el mundo de la pintura, citó ejemplos históricos, filosóficos, sociológicos y hasta metafísicos, para centrar la manera como un creador se intercomunica con su receptor a través de su trabajo autoral: “Ya que así, y solo así, una creación -en este caso la pictórica-, se abre al supremo logro de su resonancia espiritual, con un sentido integral, vasto y holístico”.

-“Ruptura, jamás. Libertad expresiva, sí”

En uno de los puntos de su desarrollo temático, el internacional Arnaldo Coen, señaló que el primer punto que deseaba dejar claro y nítido, es justamente el que en su época provocó tanta polémica. El concepto “Ruptura”. Pues se trató de una generación a la que él perteneció por razones de etapa y de época, pero a la cual ni sus compañeros ni él, se la adjudicaron para sí mismos. “Es decir, que entre nosotros mismos, jamás nos nombramos de esta manera. Entonces, resulta para mí importante -justamente en este momento-, que este adjetivo quede perfectamente aclarado: Porque lo que nosotros queríamos realmente, era rescatar el arte de una
limitación y miopía conceptual”.

– Fernando Gamboa, conciliador

Arnaldo Coen, habló asimismo de la difusión, a través de un personaje que fue un museógrafo, museólogo, especialista de arte y brillante funcionario: Don Fernando Gamboa. “El fue una gente, que reconsideró también que el arte es un acto de libertad. Él se encargó de hacer una serie de exposiciones conciliatorias, como una muy importante que organizó en el año 66, en la que reunió a artistas de la mal llamada Ruptura, junto con la generación anterior que era la del Muralismo. Había una especie de disociación entre lo que era el arte moderno en ese momento, y él tuvo la virtud de conjuntarnos y hacer una magna exposición, con la que se logró que muralistas y defensores de la libre expresión del arte, comulgáramos en una sola exhibición. Y bueno, a partir de eso, las nuevas generaciones ya tuvimos las puertas abiertas a nivel nacional, como el Museo de Arte Moderno y todos los demás espacios, sumados a los del Extranjero, con exposiciones que él se llevó a Nigeria, Canadá, Francia, Italia, Estados Unidos, y en muchos otros eventos, en donde la unidad de creadores, constituyó la verdadera intención de lograr la heterodoxia
artística

– Catálogo aumentado

Aclaró asimismo el expositor, que el catálogo de su obra plástica había aumentado con algunas otras imágenes realizadas dentro de una trayectoria de más de 40 años, en la que se abrió también a otras expresiones que tuvieron que ver con pinturas para espectáculos, performance, escenografías y mucho más que se abrieron también a una gran diversidad

visionaria e interdisciplinaria. Y, que como la imagen de México ante el extranjero estaba inclinada a la literatura pero también al arte popular, por ese tiempo el artista planificó también esculturas que no solo abarcara aspectos prehispánicos, sino a la manera como esta temática se inclinó paulatinamente hacia las formas contemporáneas. Y a una pregunta en el sentido de ¿Cómo saber que una creación que estamos viendo sustenta o no, la calidad de arte?. El artista Arnaldo Coen señaló:

“Para exponer algo tan sustancial, tendríamos que acudir a la metafísica, a la filosofía, a la historia, con la cual nos ayuda a poner en claro, que lo primero que necesitamos es conquistar la libertad tanto del hacedor, como del receptor. Esto es porque el receptor también es creativo, ya que una intuición muy profunda dentro de él, lo hace dilucidar si lo que está observando es, o no es, arte. Luego entonces, cualquier idea materializada en obra de arte, podrá alcanzar su total plenitud estética y sensible, cuando se logra cerrar el ciclo creativo entre el artista y el observador”, aseveró el maestro Arnaldo Coen.

– Biografía

Arnaldo Coen Ávila, es Miembro fundador del Salón Independiente (1968). En 1972, participó en la creación de “Robarte el Arte”, un película que se filmó y mostró en Documenta 5, Kassel, Alemania. Además de la pintura ha realizado enviroments, escenografías y vestuarios para obras de teatro y danza. Fue becado por el gobierno francés en 1967. Ha realizado una importante cantidad de exposiciones en diferentes ciudades. Ha expuesto en la Sala Nacional del Palacio de Bellas Artes y el Museo de Arte Moderno entre otros. Es miembro de número de la Academia de Bellas Artes y miembro titular del Seminario de Cultura mexicana. Sobre su obra han comentado críticos, periodistas, escritores, entre ellos Octavio Paz quien expresó:

“En la obra de Arnaldo Coen no reina el vegetal irregular, como en Baudelaire, sino la geometría. Cubos, esferas, conos, sombras, poliedros… No un paraíso natural, sino geométrico. Pero un paraíso invadido como una liana Funesta por el deseo. La mujer y su tropa de monstruos
encantadores y terribles.

Raquel Tibol ha escrito: “El arte onírico lo producen quienes tienen la capacidad de soñar despiertos. En tal sentido y por lo que muestra en su obra, Arnaldo Coen es un dotado. Como el Bosco, puede inventar criaturas monstruosas poseídas por
pasiones intensamente humanas”.
Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com