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Arte y academia | Ana María Longi

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

El libro: “Arturo García Bustos. En el espacio mágico del muralismo mexicano”, presentado por la Secretaría de Cultura (antes Conaculta), hace más de dos años, continúa, hasta el presente (2016), dentro de la preferencia de los miles de aficionados a tan asombroso género. Elaborado, fundamentalmente, sobre espacios arquitectónicos e institucionales. Y el maestro García Bustos, esposo de la igualmente famosa muralista Rina Lazo, al celebrar la afortunada acogida que ha logrado la edición, charló todos los acontecimientos que mediante fotografías de muy alta calidad y eruditos textos, aparecen en tan espléndida publicación. De esta manera el artista no olvidó mencionar a El Sol de México, su etapa de estudios con su maestra Frida Kahlo, su vida con Rina, con sus hermanos y muchas otras anécdotas relacionadas con su mundo de colores, pinceles, espátulas, caballetes, murales y talleres de grabado, en los cuales continúa imparablemente activo desde hace más de 50 años.

En la “Casa Roja”, de Coyoacán, habitada por los muy afamados esposos Arturo García Bustos y Rina Lazo, vibra en toda ella, un grato ambiente de armonía y paz, acompañado de pájaros, flores, tradicionales decorados y mucho más, que enmarcan no solo las importantes autorías pictóricas del matrimonio , sino incluso los programas culturales que la pareja organiza frecuentemente.

ARTURO GARCÍA BUSTOS, “Heredé la ideología de pintar las raíces mexicanas”.

ARTURO GARCÍA BUSTOS, “Heredé la ideología de pintar las raíces mexicanas”.

Y como “Arte y Academia”, se enteró del éxito editorial que ha logrado el hermoso libro: “Arturo García Bustos. En el espacio mágico del muralismo mexicano”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, -actualmente Secretaría de Cultura-, fuimos al encuentro del famoso muralista, nacido en la Ciudad de México en 1926, para escuchar algunos de sus más vivos recuerdos a lado de Frida Kahlo, Rina, su compañera de vida, de sus colegas “Los fridos”, sus hermanos, sus importantes amigos, y mucho más.

– Frida era admirable

Explica el artista, que aunque Frida era admirable no solo como creadora de artes plásticas sino como valioso ser humano, “nunca traté de imitar su sensibilidad, ya que estaba consciente de que tenía que encontrar mi propio camino. Empero ser su alumno, constituyó para mí , una enorme fortuna. Porque la herencia cultural y humana que me legó, me enriqueció para siempre”, enfatizó el creativo.

Por esta razón, aseveró García Bustos, estoy feliz porque es un libro bellísimo. Es una muestra de lo que ha sido mi trabajo en la parte del muralismo, porque también he hecho pintura de caballete y algo de gráfica, pues tuve la suerte de haber sido parte de ese centro tan reconocido que es “Taller de Gráfica Popular”, que, en mis años de juventud, tenía un impulso formidable”, evocó el pintor con su suave y muy claro timbre de voz.

– Nacido en plena postrevolución

Al vivir sus recuerdos, menciona que “En el espacio mágico del muralismo mexicano”, ofrece un interesante recorrido histórico mediante su obra. Ya que al nacer en la agitada década post revolucionaria de los años veinte, “mis murales son una clara expresión del nacionalismo imperante y del anhelo de justicia social de su época, donde la incesante búsqueda de las raíces culturales se dibuja como hilos conductores de mi obra”, aseveró sonriente el artista.

Además de estar profusamente ilustrado con las fotografías de sus murales, el libro contiene textos de Miguel León-Portilla, a quien la Comunidad Cultural de México ha preparado una más que merecida serie de homenajes en estos febrero y marzo de 2016; Andrés Henestrosa, Eduardo Matos Moctezuma, Ricardo Pérez Escamilla, Alfredo Cardona Peña, Alberto Híjar, Carmen de la Fuente, Magdalena Zavala, José Narro Ro bles, Rafael Tovar y de Teresa, Leticia López Orozco, Rubén Vasconcelos Beltrán, Abel Santiago y el propio Arturo García Bustos.

– Huérfano de madre en la niñez

Al hablar de sus raíces, el pintor cuenta que quedó huérfano de madre desde que era un niño, cuando vivía en el Centro de la Ciudad de México y estaba al cuidado de sus hermanos. De camino a la escuela primaria pasaba todos los días por el edificio de la Secretaría de Educación Pública, donde conoció los murales de Diego Rivera y de otros maestros de la disciplina. Ahí descubrió la pasión que “me marcaría de por vida”, expresa el muralista sellando su recuerdo con un largo suspiro.

“Mire Ana María, a los 10 o 12 años de edad ya pintaba sobre las paredes de mi casa con agua, y me hacía la ilusión de que estaba creando un mural, pero bueno, como eran con agua, se trataba de murales efímeros. Lo hacía así para que no me regañaran mis hermanos mayores. Aunque ya adolescente y pasando muy seguido frente a la Iglesia de Jesús, donde José Clemente Orozco pintaba un mural; yo me atreví a pedirle que me dejara subir al andamio para ayudarle, pero no para pintar ni mucho menos, sino tan solo para acercarle los colores, los pinceles y todos los etcéteras. Así narró el pintor en charla con la reportera, mientras agradece el impulso que a través de su libro, le ofreció Conaculta -hoy Secretaría de Cultura, a través de la Dirección General de Publicaciones.

– Su preparación

Al detallar su preparación, don Arturo indica que estudió en la Academia de San Carlos y más tarde en La Esmeralda, donde tuvo a maestros como Agustín Lazo, Frida Kahlo, Alfredo Zalce y María Izquierdo, entre otros. “¡Puros genios!”, explica jubiloso, mientras agrega: “Recuerdo a Frida como una persona y una artista maravillosa que nos invitó a su casa de Coyoacán a seguir con las clases, porque a causa de una de sus tantas operaciones no podía seguir asistiendo a la escuela. Y era tan amorosa y responsable, que de esa manera solucionaba la situación. En fin. Ella fue mi gran maestra. Era un ser encantador. Nada que ver con la forma en la que la han representado en las películas. Era muy dulce, muy fina y muy reflexiva para exponer sus ideas. ¿Y qué más decir? Frida fue la que nos impulsó al muralismo a Fanny Rabel, Arturo Estrada, Guillermo Monroy y a mí”, comentó Arturo García Bustos.

– Rafael Tovar y de Teresa

Indicó el distinguido entrevistado, que justamente en uno de los textos del libro, el Presidente de la Secretaría de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, asegura que no es arriesgado decir que Arturo García Bustos es el último de los grandes muralistas de México. “Un artista que de la mano de su mujer, la también destacadísima pintora Rina Lazo, ha mantenido vivo el aliento de una plástica que nos define. Celebremos, en vida, a un pintor que nos llama a no olvidar y a no dejar de imaginar los rostros de nuestro país”, subrayó el artista, con muchísimo agradecimiento, hacia el apoyo y gentilezas demostradas a su persona, por el distinguido funcionario Tovar y de Teresa.

– Expresión profundamente mexicana

PALACIO DE Gobierno de Oaxaca.

PALACIO DE Gobierno de Oaxaca.

A decir del pintor, autor de murales ubicados en el Palacio de Gobierno de Oaxaca, en el Museo Nacional de Antropología, hoteles y escuelas diversas, el éxito del muralismo radica en que todos sus expositores lo hicieron con pasión. “Y es que el muralismo es una expresión profundamente mexicana que buscaba las raíces. Surge luego de un importante movimiento social, como fue la Revolución Mexicana, y este impulso lo recibieron los artistas y crearon una nueva pintura, porque aunque en el mundo prehispánico y colonial ya se había hecho, no tenía la misma pasión para pintar lo mexicano para los mexicanos”, explayó el gran artista entrevistado, mientras que nosotros aprovechamos tan agradable instancia para despedirnos con:

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com

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