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Arte y Academia / Ana María Longi

  • Arte y Academia: Ana María Longgi

  • La llamada “Ruptura”  fue en realidad una gran lección de humildad para todo aspirante a las artes plásticas de la época” -explica el artista Leonardo Nierman, cuyas expos de pintura y escultura continúan muy visitadas tanto en el hospital de la nutrición, como en el atrio de San Francisco,-. “Y resultó una lección de humildad, enfatiza, porque nos enseñó a convivir como amigos y creadores libres y soberanos y no enfrascados en imposiciones limitadas e improcedentes. incluso creo que el término ‘ruptura’ no fue el mejor, ya que en contrapunto con los escasos que dijeron ‘no’ a la libertad creativa, abundaron los que lucharon contra todo intento de restricción y competencia”, enfatizó el maestro Nierman.

 

El pintor y escultor Leonardo Nierman, puso las cosas en claro, al hablar de aquella “Ruptura” que desencadenó una desarmonía ideológica entre artistas de los sesenta que al defender como única opción el concepto realista de la Pintura Mexicana, descalificaban toda tendencia distinta a la suya, exponiendo como única razón impositiva, la ya histórica frase de: “No hay más ruta que la nuestra”.

Empero, en la conversación que “Arte y Academia” de EL SOL DE MÉXICO, sostuvo con el famoso abstracto mexicano. Determinó, que en realidad, él jamás perteneció al grupo alguno. Esgrimiendo, que desde hace más de 50 años de exponer pinturas y esculturas, su vida creativa se ha desenvuelto dentro de la mayor libertad, tranquilidad e independencia posibles. No obstante, explicó, que en aquella etapa de la vida, experimentó no sólo un gran interés en lo que estaba ocurriendo, “sino incluso comprensión, consideración, solidaridad, admiración y respeto”, hacia los artistas que en todo momento, defendieron en largas polémicas sus posiciones en favor de la libertad de expresión, no sólo en la plástica, sino incluso de otras artes como la danza, la literatura, la música, la arquitectura, el teatro, la cinematografía y muchas otras modalidades.

– Ruptura e imposición

“Desde luego, definió el artista, no me considero parte del grupo de la Ruptura… pero los entiendo. Los entiendo muy bien. Porque realmente el muralismo fue una corriente que prácticamente ahogó un momento de la historia del arte en México. Es más, creo que fue Siqueiros quien dijo: “No hay más ruta que la nuestra”, y que al ser una frase con mérito literario, resulta también un tanto pretenciosa. Y lo digo, porque en materia de Arte, cada quien tiene su mundo. Sus metas. Sus sueños. Sus alegrías. Ya que pintar bien, no es indispensable, pero sí suficiente. Y además de pintar bien, se necesita tener un mundo interior rico. O sea que se necesita tener algo qué decir. No nada más embarrar colores. Y además se necesita que esa pintura esté cargada con la intensidad del momento histórico.

“Un momento histórico en el que hay viajes interestelares, se atraviesan los océanos por abajo del agua. Desaparece una isla en ocho segundos, etcétera. como que una pintura muy placentera, tranquila, romántica, bueno, sí tiene lugar en muchos corazones pero, como que tiene que estar un poco entonada a la histeria que estamos viviendo. En fin. Yo creo que lo que más tiene que ver con un cuadro, es el temperamento del artista que lo pintó, y que sea un diálogo con él mismo, que busque la emoción. Si él no logra emocionarse con su cuadro, es muy difícil que emocione a alguien más”.

– Emoción antes que pensamiento

“Mira Ana María, me explicaré: Cuando yo pinto, yo trato de no pensar. Yo sólo trato de sentir algo que me emocione. Porque, si yo no siento alegría, entusiasmo del cuadro. Siento que hay algo muy importante que le falta. En fin. Creo que los artistas de aquella etapa de los sesenta, que tú has mencionado. Son grandes artistas, tienen su mundo interior propio y algo muy importante, tienen un lenguaje propio. No es fácil tener un mundo propio y un lenguaje propio”.

– La libertad de expresar

“Ahora bien. En cuanta a la etapa de la vida de México que acabas de mencionar, identificada como “La Ruptura”, en la que se defendió decididamente la libertad de Creación. Yo simplemente creo que la obra fue la que habló, la que explicó todo lo que se tenía que explicar, la que se defendió sola y sobre todo, la que enarboló la sagrada e ineludible libertad de Creación. Es decir, que yo simplemente creo, que fueron las obras de aquellos abstractos las que explicaron que habían logrado un mundo propio y un lenguaje propio, ya que en verdad lo sé, como todos los sabemos que contar al mismo tiempo con ambos elementos expresivos, es un logro creativo de primera magnitud. Fenómeno comunicante, que como lo abordé antes, aquellas obras simplemente hablaron, y hablaron, porque son las obras y sólo las obras de los artistas las que hablarán y continuarán hablando indefinidamente.

– Las obras mudas, no convencen

Y todo ello es así, porque no se puede ni se podrá defender o pelear con pensamientos, con ideas, con escritos mudos. Y en materia de arte, creo simplemente, que cada quien hace siempre todo lo mejor que puede. Y no sólo en el arte, sino en la vida y en su relación con el tiempo, con la muerte, con la historia, en fin. Y todo esto, no se puede lograr simplemente gritando: “Miren, yo soy grandioso”. No. Esas son tonterías. Cada quien debe buscar su equilibrio, su momento histórico. Compartir sus hallazgos -en ocasiones incluso sus fracasos-, pero más que otra cosa, se trata de una bella aventura, porque va uno descubriendo parte de la propia alma. Es algo así como un club muy privado y hasta psicoanalítico, porque un pintor habla con los colores, y con la esperanza, al mismo tiempo, de provocar una emoción.

“En mi caso, yo experimento ese tipo de emoción con alguna frecuencia cuando escucho cierta música. Porque desde que empieza, siento que se me cierra la garganta y se me humedecen los ojos. Pero de ningún modo siento en mi espíritu la necesidad imperiosa de difundir lo que yo hago, convencer a alguien de algo. Y esto es, porque el que quiera penetrar en mi mundo, simplemente es bienvenido y es mi amigo. Y si no le gusta, igualmente lo respeto y es mi amigo sin la menor barrera condicional. Y toda esta aclaración la considero necesaria, porque no se trata de pelear o discutir si lo que yo hago es bueno o malo. Porque cuantos artistas que tuvieron mucho éxito en su momento, hoy están totalmente olvidados”.

– Viaje a las estrellas

Comentamos con nuestro famoso entrevistado, que sus críticos lo definen, como un artista que encontró su mundo creativo fuera del planeta Tierra, a manera de una especie de navegante interestelar. ¿Realmente es así maestro Nierman? ¿Su pintura es efectivamente un imparable viaje hacia las estrellas donde los violines, los galeones, los océanos energéticos y hasta los arcoíris universales, suelen recorrer distancias quánticas mediante trazos, pinceladas, colores, y hasta sonoros envíos de luces y turbulencias a base de bellísimos y misteriosos matices?… Respondiéndonos así:

“Bueno, debo confesarte que yo tengo ciertos antecedentes musicales, ya que estudié el violín cerca de 20 años. Y lo que ocurrió, es que yo tenía la aspiración de llegar a ser un buen violinista, hasta que descubrí que tenía un talento insuficiente. Y bueno, aunque mi decisión irrevocable fue la de alejarme del violín. No por ello me alejé de la Música, pues continúo sintiendo que ésta sigue siendo el arte supremo, porque entra directamente por el torrente sanguíneo y además nos descubre que la única forma de medir la intensidad o calidad de una obra musical, depende del grado de humedad que hay en tus ojo. Pero mira, no se trata de pelear tu posición. Cada quien debe hacer lo que puede, lo que quiere, lo que le nazca y, no se trata de pelear tu posición. Ya que cada quien debe hacer lo que puede , lo que quiere y lo que le nazca. Ya que no se trata de ir por la vida complaciendo a alguien. Empero, si logras complacerte a ti mismo, no sólo se trata del chispazo de una bengala encendida, sino de la mejor señal que puedes recibir: Que vas por buen camino.

– El arte y sus etapas

maestro Nierman: Muchos artistas suelen tomar muy en cuenta sus edades creativas mediante “etapas”. ¿Usted también suele hacerlo?

“Sí. Porque creo que cada edad pictórica tiene sus atractivos. Y cuando cambia, es porque deja de ser atractiva. No obstante insisto: En ningún momento he tratado de defender mi pintura. Si a algunos no les gusta. Pues simplemente no les gustó. Sencillo. La posición que he mantenido siempre es la de aceptar cualquiera reacción y opinión, amable o no. Tales respuestas las considero justas y hasta necesarias. Y, cuando algunos pintores se acercan a mí para comentarme sus inquietudes, les digo simplemente que pinten para ellos. Es decir, no para el dueño de la galería, no para el crítico de Arte, no para el director del Museo. Que pinten sólo para ellos. Que sea tan sólo una manifestación de sinceridad con ellos mismos.

“Por mi parte, acabo de reencontrar un cuadro del año 80, y me encantó lo que hacía en aquel entonces. O sea casi 40 años después. Me gusta lo que vi. Lo que sentí. Las fantasías que me embargaban. Mis sueños. Mis anhelos. El entorno que estaba yo viviendo. Mi novia de aquella etapa. En fin. Opino esto, porque ante todo, creo que debemos agradecer el enorme privilegio de haber nacido. El gran regalo de la existencia. Del Sol, de la lluvia, de las aves, del aire que respiramos. Sobre todo, de este tan breve pero igualmente maravilloso espacio de vida que tanto nos privilegia y para el que considero un enorme error transcurrirlo peleando, desperdiciando no sólo el divino obsequio, sino esa indescriptible virginidad de la matemática cosmológica, llamada simplemente “Tiempo”.

“¿Y qué decir de mi pintura? Qué quizá, sin proponérmelo incremento estas inquietudes, cuando un color armoniza con otro, o, por el contrario choca con otro. No obstante, yo creo que a ningún museo le gustaría recibir la obra de un pintor que se parezca a Chagal o a Miró. Porque lo más seguro es que se interesen por los originales de esos genios, pero jamás por inspiraciones basadas en ambos. O sea que lo primero que tenemos que hacer todo aspirante a creador, es enriquecer nuestro mundo para después exteriorizarlo. Ése es el orden. No creo que exista otro… Lo sé…Simplemente porque así lo siento”… Y bueno, después de esta gran sabiduría obsequiada, ¿qué me
queda por hacer?…

Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com