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Así es el Derecho

  • Élfego Bautista

  • Elfego Bautista Pardo
  • La Corte Interamericana de Derechos Humanos

Como lo había señalado anteriormente, uno de los pilares más relevantes del Sistema Interamericano de Derechos Humanos es la Corte, cuyas facultades y procedimientos podemos encontrar en la Convención Americana de Derechos Humanos, también conocido como Pacto de San José, así como en el reglamento y estatuto que la misma Corte realiza con la aprobación de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Está compuesta por siete jueces, quienes son propuestos por los Estados miembros de la (OEA) y elegidos por su Asamblea General, todos ellos juristas de autoridad moral y reconocida competencia en materia de derechos humanos, quienes deben cubrir los requisitos para ejercer las más altas funciones judiciales en su país de origen; duran seis años en su encargo y pueden ser reelegidos por una ocasión.

Los jueces no pueden conocer casos de su nacionalidad, salvo en los casos interestatales en los que es posible que los Estados Partes nombren un juez ad-hoc de la nacionalidad de los involucrados en el caso en cuestión; al interior de la Corte, las decisiones se toman por cinco votos y en cada uno de los casos de su conocimiento debe comparecer la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación de las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que le sea sometido, siempre que los Estados Partes en el caso hayan reconocido o reconozcan su competencia.

Realiza dos tipos de funciones, la consultiva y la contenciosa, la primera de ellas implica la posibilidad de que responda las consultas que formulan los Estados miembros de la OEA o los organismos de la misma respecto a la compatibilidad de las normas internas con la Convención Interamericana de Derechos Humanos y la interpretación de la misma, o de otros tratados concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados miembros.

Por su parte, la función contenciosa permite a la Corte determinar si un Estado ha incurrido en responsabilidad internacional por violar alguno de los derechos contenidos en la Convención Americana de Derechos Humanos o en otros tratados aplicables al sistema interamericano, cuando decida que hubo violación de un derecho o libertad protegidos por la convención, puede disponer que se garantice al lesionado en el goce de su derecho o libertad conculcados, y que se reparen las consecuencias de la violación de sus derechos, así como condenar al pago de una justa indemnización a la parte lesionada, además cuenta con la posibilidad de supervisar el cumplimiento de sus sentencias.

En casos de gravedad o urgencia por decisión propia o a solicitud de la comisión, para evitar daños irreparables puede tomar las medidas provisionales que considere pertinentes. El quórum necesario para las deliberaciones de la Corte es de cinco jueces y en cada uno de los casos sometidos a su consideración debe comparecer la Comisión, sus fallos deben ser motivados y expresar la opinión unánime de los jueces, o bien el voto disidente, además son definitivos e inapelables. En caso de desacuerdo sobre el sentido o alcance del fallo, la Corte puede interpretarlo a solicitud de cualquiera de las partes, presentada dentro de los noventa días siguientes a la notificación del fallo.

Es importante conocer los medios e instituciones competentes para la defensa y protección de los Derechos Humanos, ya sean nacionales o internacionales, como los inspeccionados en las últimas colaboraciones, para garantizar el goce pleno de los mismos a cada uno de los ciudadanos.

Así es el Derecho.