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Así es el Derecho

  • Élfego Bautista

  • Élfego Bautista Pardo
  • Suplencia de la queja

Es común escuchar de juicios en los que una persona parece tener toda la razón jurídica y, sin embargo, no recibe sentencia favorable. Como juzgador, a diario enfrento casos en que por más razón que tengauna de las partes en la causa, es imposible otorgársela porque no formuló su demanda o su contestación en los términos debidos.

Esa falla no puede ser subsanada legalmente porque los juicios se rigen por el principio de “estricto derecho”, el cual se traduce en que el juez que conoce de una controversia, debe resolverla tomando en consideración única y exclusivamente lo alegado por las partes en el proceso judicial, en atención a su deber de impartir justicia de manera imparcial.

Además, como autoridades que son, los juzgadores  deben sujetar su actuar al principio de “legalidad”, por lo que cada uno de sus actos que sea molestia debe estar “debidamente fundado y motivado”, previo el estudio de las constancias que obran en el expediente. También “deben sustentar la legalidad de su fallo”.

Esto se maximiza en los procesos civiles ventilados en Tribunales de Segunda Instancia, también regidos por los principios de “igualdad de las partes y de congruencia”, que nos obligan, como autoridad competente para examinar la sentencia recurrida, a “decidir en función de los agravios propuestos por la parte apelante”, de tal forma que si no se manifiesta ninguno sobre algún punto medular de la sentencia de primera instancia, éste debe tenerse por consentido.

Sin embargo, existen supuestos en los que debido a la vulnerabilidad de una de las partes, ya sea por desventaja social, cultural, económica e incluso física, es procedente enmendar o complementar sus argumentaciones jurídicas, lo que se denomina “suplencia de la deficiencia de la queja, o suplencia de la queja deficiente”.

Esta institución tiene sustento en el artículo 107 constitucional, y  la estableció el Pleno de la  Suprema Corte de Justicia de la Nación en la Tesis: P./J. 6/2006, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXIII, febrero de 2006, página 7, en el sentido de que la suplencia de la queja deficiente es un beneficio procesal aplicable en los juicios de amparo directo y en los indirectos, en primera instancia o en revisión, y que si bien es propio de los juicios de amparo, también surte efectos en el fuero común tratándose de la revisión de los agravios causados por una resolución en segunda instancia, y en primera instancia en los casos en que se afectan los derechos de familia y de menores de edad o incapaces.

En los asuntos en los que procede ese beneficio, el juez puede estudiar el acto reclamado y, en su caso, declarar su inconstitucionalidad, con independencia de los argumentos que le hayan sido formulados.

La suplencia de la deficiencia de la queja procede en cualquier materia cuando el acto reclamado se funda en normas declaradas inconstitucionales por jurisprudencia y en favor de quienes por sus condiciones de pobreza o marginación, se encuentren en clara desventaja social para su defensa en el juicio.

Es aplicable en favor de los menores o incapaces, o cuando se afecte el orden y desarrollo de la familia; en materia penal, en favor del inculpado o sentenciado, y del ofendido o víctima en los casos en que tenga el carácter de quejoso o adherente; en materia laboral, en favor del trabajador, con independencia de que la relación entre empleador y empleado esté regulada por el derecho laboral o por el derecho administrativo; en materia agraria, en favor de los ejidatarios y comuneros cuando el acto reclamado afecte sus bienes o derechos agrarios o tenga por efecto privar total o parcialmente, en forma temporal o definitiva, de la propiedad, posesión o disfrute de sus derechos a los núcleos de población ejidal o comunal; en otras materias, cuando se advierta que contra el quejoso o el particular recurrente ha habido una violación evidente de la ley que lo haya dejado sin defensa.

Además existe la “suplencia del error”, institución jurídica que tiene la finalidad de atenuar las formalidades, condiciones o requisitos para el acceso a la justicia y superar cualquier tipo de traba u obstáculo formal que impida al gobernado el derecho a la tutela judicial efectiva, ya que el órgano jurisdiccional debe corregir los errores u omisiones que advierta en la cita de los preceptos constitucionales y legales que se estimen violados, y podrá examinar en su conjunto los razonamientos de las partes, a fin de resolver la cuestión efectivamente planteada, sin cambiar los hechos expuestos en la demanda.

Aunque mediante la suplencia de la queja y del error se pretende garantizar el derecho humano de acceso a la justicia y a la tutela judicial efectiva, es importante que cada defensa y patrocinio se realicen minuciosamente, con cuidado y profesionalismo, ya que en toda contienda judicial se afecta de alguna manera la vida de las partes, ya sea en su familia, su patrimonio e incluso su libertad.

Así es el Derecho.