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Así lo Dice La Mont

  • Federico La Mont

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  • Negligencia campechana
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Gobernadores obreros: Después de erigirse en una entidad, pago de cuota político a sectores tradicionales del PRI que convirtieron a los cetemistas, Alberto Trueba Urbina y Abelardo Carrillo Zavala, en los ejecutivos estatales de una geografía carente de industrias y real sector obrero, la primera señal de cambio ocurrió en la elección de 1997 cuando el edil citadino, Antonio González Curi, superó a la senadora priista Layda Sansores
Sanromán.

Aval Chuayffet: Previamente, el secretario de Gobernación Emilio Chuayffet con sus encuestas persuadió al fiel de la balanza Ernesto Zedillo para que el senador Carlos Sales no se alzara con la candidatura, pues según encuestas del Cisen sería derrotado por Layda Sansores a quien el líder del PRD Porfirio Muñoz Ledo propuso la candidatura externa.

Colosista: Desde el sexenio 1970-1976, Muñoz Ledo estableció una relación con el Patriarca de Champotón, Carlos Sansores Pérez, cuya hija Laura era secretaria particular de Diana Laura Riojas de Colosio, cuyo esposo Luis Donaldo apuntaló a Layda Sansores en Campeche 1997. Dos años después de Lomas Taurinas el jerarca tricolor Humberto Roque confirmó a Layda que por órdenes de Ernesto Zedillo debía disciplinarse pues no sería la abanderada.

Chuayffet y Liébano: Operaron el retiro de Carlos Sales Gutiérrez como la nominación de Antonio González Curi y salida al conflicto electoral en el cual se vieron involucrados personajes como Augusto Gómez Villanueva, quien pese asegurar Sansores Pérez “no renunciaré al PRI” a las primeras horas del 7 de julio 1997 dimitió ante la contundencia de encuestas con las que Layda se imponía a González Curi. El conflicto poselectoral llegó a punto máximo al momento que Layda asaltó un centro de espionaje estatal operado por  Dante Omaña familiar del ex titular de PGR Jorge Carpizo.

Inteligencia israelí: Por un anónimo Layda fue informada de la existencia de un centro de espionaje que contenía la vida política, económica y social de la clase política campechana: los diálogos oscuros del gobernador electo González Curi, los plagiarios de Juan Camilo Mouriño cuyo monumento fue derribado por un líder agrario bajo consigna del mismo inquilino del cuarto piso que patrocinó su construcción y en corto plazo su destrucción.

Otro rostro: Pese a su enorme riqueza petrolera, verbigracia el yacimiento Cantarell que en los últimos 40 años produjo 70% del petróleo de exportación la relación más que de beneficio mutuo entre funcionarios de Pemex y el gobernador en funciones quienes esfumaron grandes fortunas, excedentes petroleros, por ello el beneficio nunca se reflejó en sus habitantes. Para muestra, el caso del ex director de Mantenimiento y Logística de Pemex, Mario Ávila Lizárraga, quien después de su derrota ante el candidato PRI-PANAL, Fernando Ortega, pese al abierto apoyo de Felipe Calderón y la familia Mouriño, concluyó en la incertidumbre del exilio en Houston. Este pasaje propició la animadversión de la líder del SNTE, Elba Esther Gordillo, quien montada en cólera cesó a su empleado en Lotenal y exigió que nadie se interpusiera al triunfo de su compadre Fernando Ortega Bernés. Todos esos antecedentes llevan a la pauta para entender el significado del ascenso de “Alito”, quien remontó la oposición de los grupos tradicionales y en su momento apostó todo por el actual presidente Enrique Peña.