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Aspiración independentista Catalán / Héctor Luna de la Vega

  • Héctor Luna de la Vega

Cataluña con 7.5 millones de habitantes, es la economía más importante entre las comunidades autónomas al generar el 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y contar con el cuarto PIB per cápita, superada únicamente por el país Vasco, la comunidad de Madrid y Navarra, y cuenta con el octavo mayor índice de desarrollo humano de España, detrás de la Rioja pero adelante de Asturias.

Posee un alto nivel de autogobierno, con amplio apoyo social a sus políticas y sólidos lineamientos de carácter económico, educativo y de salud. En el espíritu del pueblo de Cataluña se encuentra arraigado su sentir independentista, asentado por considerar injusto de parte del Gobierno nacional el no recibir en el nivel adecuado los beneficios congruentes con sus aportes a España.

La historia atestigua las aspiraciones independentistas catalanas durante siglos, pues esa región fue base de la operación romana en el siglo III como el primer núcleo de la romanización de la península. En el siglo V se registran conflictos por la confronta entre visigodos y romanos, ofreciéndoles indistintamente les entregaran a los segundos Hispania y parte de Francia.

En el siglo VIII se registra una guerra civil por la sucesión del reino en la ocupación musulmana y en la época de Carlo Magno, en el 801, existen confrontaciones por la denominada Marca Hispánica. En el siglo X existe inestabilidad social en los dominios de los condes de Barcelona, relativa a su cercanía con Francia y en el siglo XI los condes de Barcelona vinculan a los demás Condados Catalanes a formar parte de la Corona de Aragón.

Así sucesivamente encontramos criterios de expansión en los siglos XII al XV llegándose a obtener el nombre genérico de Cataluña Nueva y constituirse la Generalidad de Cataluña como Diputación general. En procesos posteriores se identifica “la revuelta de los comuneros” por los regímenes impositivos y en 1486 las instituciones catalanas recuperaron los condados catalanes del norte, encontrándose movilizaciones similares en 1580 y sublevarse en 1640, pretendiendo Francia integrar a Cataluña como República Independiente bajo su protección.

Describir eventos de carácter independentista como la semana trágica de 1909, la rigidez de la dictadura de Primo de Rivera y la represión de 1924, así como el efecto de la Segunda República, la brutal Guerra Civil Española y la imposición Franquista durante 39 años, nos muestran razones y emociones de los catalanes.

En días recientes se ha venido desarrollando una recia confronta entre la legalidad y la deseable legitimidad de la aspiración independentista, cuestionada por la mayoritaria española con  acuerdos parlamentarios e impugnaciones constitucionales de parte del Gobierno Español al considerar la reciente movilización como secesionista.

El poder en el régimen Monárquico Constitucional Español cuenta con un jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, y un jefe de Estado, el Rey Felipe VI, quien en mensaje público expresó, que el pueblo español “no está dispuesto a que se ponga en cuestión su unidad que es la base de su convivencia en paz y libertad”.

La problemática puede ser definida y descrita como una ruptura con la legalidad por parte de una institución surgida de la propia legalidad constitucional y cuyo resultado final tiene tintes geopolíticos, donde se debaten las razones de la nación versus los derechos de un pueblo sumido geoestratégicamente en una pugna de culturas, fronteras e intereses colectivos.

hectorluna@cablevision.net.mx