imagotipo

Astronáutica china busca beneficios comunes

  • Qiu Xiaoqi | Embajador de China en México

  • Qiu Xiaoqi

En la noche de Luna Llena del 15 de septiembre, día en que se celebró en China La Fiesta de la Luna o el Festival del Medio Otoño, que reúne tradicionalmente a las familias chinas, un cohete portador Larga Marcha-2FT2 puso exitosamente en órbita su primer laboratorio espacial Tiangong-2, que significa literalmente “Palacio Celestial”, lo que simboliza que el Programa de Vuelos Espaciales Tripulados de China, ha entrado en una nueva etapa de desarrollo enfocada en las aplicaciones.

Desde la aparición del hombre, su curiosidad instintiva lo motiva a explorar misterios del Universo. Durante más de medio siglo, los seres humanos nunca hemos dejado de intentar navegar por el Universo y explorar sus misterios. Los astronautas del Apolo 11 recibieron un mensaje enviado desde la tierra: “Alguien les pide que busquen a la chica china graciosa con un gran conejo. Según la antigua leyenda china “El ascenso de Chang´e”, esta chica hermosa ha vivido cuatro mil años en la Luna.

En los años 70, China comenzó a explorar incansablemente el espacio ultraterrestre para utilizarlo con fines pacíficos. En 1970, un cohete portador Larga Marcha-1 de China, lanzó con éxito su primer satélite artificial Dong Fang Hong, que significa “el este es rojo”. Hoy día, China está a la vanguardia mundial en la ciencia y tecnología espacial. Los cohetes de la serie Larga Marcha, el programa de exploración lunar, los vuelos espaciales tripulados y el Sistema de Navegación por Satélite Beidou, se han convertido en símbolos de la innovación científica y tecnológica de China y de su ascenso como gran potencia.

Hasta el momento, China ha realizado 235 lanzamientos exitosos de sus cohetes Larga Marcha, con una tasa de éxito de 95.32 por ciento logrando colocar en órbita más de cien satélites nacionales y extranjeros. La sonda lunar Chang´e y el vehículo explorador lunar “Yutu” (conejo de jade), alcanzaron exitosamente la superficie lunar y enviaron imágenes de alta definición a todo color. Desde su primera nave espacial tripulada Shengzhou hasta la décima, China ha enviado al espacio a sus 12 astronautas, quienes cumplieron exitosamente distintas pruebas de vuelo. Asimismo, China ha lanzado con éxito 23 satélites de navegación Beidou ofreciendo servicios para la región Asia-Pacífico en la actualidad y para todo el planeta en 2020.

El Programa de Vuelos Espaciales Tripulados de China, iniciado a principios de la década de 1990, se está llevando adelante de manera estable en conformidad con la estrategia de tres pasos, que va desde la nave espacial tripulada hasta la construcción de una estación espacial pasando por la creación de un laboratorio espacial. El Tiangong-2 es el primer laboratorio espacial chino que lleva a bordo 14 cargas de aplicación espacial y la mayoría de ellas representan el nivel avanzado internacional en los terrenos científicos y tecnológicos correspondientes. Se espera que se obtengan importantes logros para aplicaciones espaciales en el futuro y que se cumpla la validación tecnológica relacionada con el establecimiento de su estación espacial, que según lo programado, quedará completada alrededor del año 2020, para convertirse en otra en operación después de la Estación Espacial Internacional.

La Shenzhou-11 se alistará en pocas semanas para ser lanzada y la sonda lunar Chang´e-5, cuyo lanzamiento está previsto para el próximo año, retornará a la tierra con muestras de suelo lunar, mientras el programa chino de exploración de Marte ya está en marcha. Tras medio siglo de esfuerzo, la astronáutica china está abriéndose paso superando distintas dificultades para dar mayor realce al sueño de los chinos de utilizar el espacio con fines pacíficos. Los científicos chinos están trabajando duro con su sabiduría y fuerza para seguir escalando las cumbres mundiales de la ciencia y la tecnología.

China se adherirá al concepto de “cooperación en la explotación del espacio y beneficios compartidos” y seguirá persistiendo en la innovación propia, con miras a abrir un camino chino de explorar y utilizar el espacio con fines pacíficos y buscar junto con otras naciones beneficios comunes.