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Asuntos internos | Mujeres en busca de sexo | Celia Gómez Ramos

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

“No es la conciencia, sino el olvido de la conciencia,lo que abre la puerta al milagro”

Josefina Vicens

El mejor antídoto para soñar, sea quizá el escribir. Aunque mis amigas, a pesar de no hacerlo de manera sostenida, viven así muy felices. Ellas me aseguran que sueñan a ratos; tanto despiertas como dormidas. Bien por ellas, y desde luego también por mí,que comparto sus emociones.

Entonces, solo entonces, acierto a señalar que no existen las verdades inamovibles. Todo es un tránsito permanente, para uno, para los otros… Por lo mismo, situarse con una mirada única resulta en ocasiones tan complejo, quehabríamos por ejercicio al menos, pensar en varias.

Acariciar la piel humana,acaso,podría considerarse un acto de poder frente al otro, de mansedumbre o de domesticación, si es que intentamos proporcionarle una determinada mirada –un ángulo–; quizá no aquella que nos resulta la “convencional”, porque solemos imaginarnos placer al contactode quien toca, pero también de quien recibe, ¿o no? Es más, probablemente creemos a pie juntillas, que essuperiorel disfrute de aquél que recibe, que de aquél que toca.

Tal vez la palabra “acariciar”, determine nuestra percepción sobre el asunto, pero también es cierto que muchas ocasiones no llamamos a las cosas por su nombre, por cierta pudibundez que en la acción no nos limita, y sin embargo, ¿qué ocurre con las referencias o historia del otro, la situación y momento específicos?

Puede ser que la turbulencia se encuentre ahí, a flor de piel -aunque suene redundante-, a un tris de aparecer, de saltar o abrir sus fauces con claridad suprema.Y no precisamente por el placer por la carne, por esa flama que busca derretir…, sino por vivirlo como agresión o peor aún, como temor, sin posibilidad de sublevarse.

Es nuestra costumbre hablar de contacto en una acción voluntaria, mantenernos en el terreno imaginario de lo placentero, pero no necesariamente ocurre así.

Si habláramos de cuestión de derechos…¿Quién tiene el derecho y quién lo usurpa?, el que mira o el que es mirado. Pareciera que esas son las únicas opciones si lo platicamos de esta manera, pero ¿por qué el que es mirado tendría que tener usurpado derecho alguno?, ¿en qué momento?¿Por qué el que observa tendría que estar ejerciendo un derecho? Bien pudiese haber sido obligado a mirar.

Y resulta que todo comienza por el entorno, por el lugar en el que se encuentre uno para que existan o no derechos, desde la vida privada, en un sitio privado o en la calle y en alguna zona pública. Así las cosas. ¿Quién tiene derecho, el que graba o el que es grabado? ¿Es un derecho público o particular?¿Quién tiene derecho a exponernos públicamente? Y si hablamos de obligaciones, pues bien haríamos en tenerlas claras y cumplirlas todos, porque es la forma de vivir en sociedad, es un contrato para bien vivir, ¿estamos?

Visualizando las distintas aristas, volvamos pues al primer punto. Acariciar la piel humana podría ser un acto de dominación, si así se quisiese. Yse habría de pensar entonces que quien ‘permite’ que se le toque, que se le acaricie, podría estar siendo ¿masoquista?, ¿sumiso? Pero,¿y si a partir de ese contacto, las sensaciones no generan ese acto de mansedumbre ni de tranquilidad, de temor tampoco, sino que provocan una revolución interna y echan a andar emociones, taquicardias, humedades…? ¿Qué ocurre cuando ese contacto inicial es la búsqueda de una reacción y no ese acto de mansedumbre, sino de desafío…, para enaltecer y morder la vida?

Juguemos al derecho, a la responsabilidad y a la obligación, buscando explorar los distintos rumbos, pero intentando ser justos. Probablemente no sea el único antídoto para vivir más plenamente, pero puede ser una fase de los prolegómenos…

¿Tendrá el poder el que toca o el que es tocado?, ¿el que mira o el que es mirado? Empecemos a cuestionarnos estos asuntos solamente, para no hacerlo más complicado.Sea quizá la oportunidad para replantearnos muchos asuntos internos.

Comentarios: celiatgramos@gmail.com

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