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Aurelio Nuño, el Zar de la educación / Agenda Ciudadana / Rebecca Arenas Martínez

  • Rebecca Arenas

Aurelio Nuño, el flamante secretario de Educación que a escasas semanas de llegar al cargo está poniendo en jaque, a la correosa disidencia magisterial, a la Reforma Educativa, tiene la posibilidad de sentar las bases para que el añejo problema educativo que vive nuestro país, pueda empezar a resolverse.

Lo primero fue el discurso, seguido por la acción. En un país en donde la desconfianza de la gente es el talante diario, debido a la incongruencia entre el decir y el hacer de políticos y funcionarios públicos, el mensaje de Nuño a la disidencia que durante meses ha jugado a negociar con las autoridades de la Secretaría de Gobernación, para luego no cumplir con lo acordado, la advertencia de Nuño sobre el no pago en caso de inasistencia a dar clase, y la pérdida del cargo, en caso de tres ausencias injustificadas, constituye un garbanzo de a libra, que -empezamos a ver- está logrando que los radicales disidentes dejen las marchas y plantones y vuelvan a clases. Nuño está haciendo lo que le toca hacer, pero los mexicanos no estamos acostumbrados a que esto suceda.

Desde su llegada a la Secretaría de Educación Pública, puesto que han ocupado destacadas personalidades como Narciso Bassols, José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet, Agustín Yáñez, y otros de tan triste memoria que habría que olvidar sus nombres, la decisión del joven secretario quedó de manifiesto:  Hay una Reforma Educativa aprobada por el Congreso Federal y ratificada por los congresos locales que tiene que aterrizarse, y el primer paso es conseguir la vuelta a clases de los maestros disidentes.

Como parte de su estrategia, Nuño ha propuesto paralelamente, a la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) un nuevo sistema de coordinación educativa entre la Federación y las entidades, que consiste en dividir al país en cinco regiones –noroeste, occidente, noreste, centro y sur-sureste– para afianzar la reforma en la materia. “El compromiso, dijo, es mantener reuniones de trabajo en esas zonas, con una periodicidad de tres meses, en las que participen autoridades educativas estatales, gobernadores y subsecretarios para analizar los avances de la reforma del sector en cada entidad y región, así como en las metas de todos los programas en la materia”.

El hecho de comprometer a los gobernadores en este empeño, constituye otro avance sustantivo que busca acabar con décadas de aislamiento en donde el diálogo entre la Federación y los estados ha sido prácticamente inexistente. El nuevo sistema de coordinación educativa entre la Federación y las entidades contempla la articulación y coordinación de acciones, que permitan el seguimiento transparente de las tareas en las entidades. Se trata de acabar con los nefastos acuerdos, tras bambalinas, como el ocurrido en Oaxaca entre el Gobierno estatal y la Sección 22, fuente del empoderamiento de esa violenta disidencia magisterial, que duró más de tres décadas, a espaldas de la ciudadanía.

Y como ningún automóvil anda sin gasolina, Aurelio Nuño también ha hablado de financiamiento a la infraestructura educativa, pidiendo a todas las partes: secretarios de Educación de las entidades, delegados federales de la SEP, funcionarios de la dependencia y representantes de los sindicatos magisteriales que apoyen la Reforma Educativa, que trabajen conjuntamente en la formulación de acuerdos, de suerte que puedan estar listos en este mes de octubre, para emitir los bonos correspondientes en noviembre y se obtengan los recursos a principios de 2016. El movimiento se demuestra andando.

Para los mexicanos que hemos visto durante meses los manejos dolosos de la Sección 22 de la CNTE de Oaxaca y sus aliados de Guerrero y Michoacán, frente a una autoridad educativa inexistente y una Secretaría de Gobernación en extremo indulgente que negoció y concedió en exceso, sin que los marrulleros disidentes cumplieran con su palabra, la actitud decidida de Nuño es una sorpresa reconfortante, que debe reconocerse y aplaudirse. Ojalá siga así.
rayarenas@gmail.com