imagotipo

Avances, pero el centralismo persiste / Horizonte Económico / David Colmenares Páramo

  • David Colmenares

2015 ha sido un año difícil para las finanzas de las entidades federativas y de los municipios, y más lo será en 2016 por varios aspectos que no pueden controlar; primero, la situación de la economía, que no conducen, economía con una tasa de crecimiento económico inferior al promedio de los tres últimos años del Gobierno anterior, y con un énfasis cada vez mas centralista, queriéndoles quitar libertad para el manejo incluso de sus recursos propios, generalizando en el discurso el problema de la deuda, cuando es notorio que en solo cinco entidades federativas concentran por montos más de la mitad la deuda de las 32 entidades. Se magnifica también la deuda municipal, cuando solo en 25 encontramos la mitad de la misma.

Está bien lo logrado, gracias al trabajo de algunos funcionarios fiscales que interactuaron con diputados, mucho trabajo, por ejemplo de Minerva Hernández, que fue ya Secretaria de Finanzas de Tlaxcala y desempeñó un papel central en la Convención Nacional de las Haciendas Públicas de 2004. Pensemos, sin desconocer frivolidades o abusos, que los Estados que se han endeudado es porque no les queda de otra, cuando el porcentaje participable es tan bajo y sus ingresos propios tienen un limitado potencia recaudatorio. Además de que las participaciones, que van mucho mejor que con Calderón, pasaron por varios años de estancamiento en términos reales, incluso este año están por debajo de su nivel real del año pasado.

Después de 10 entidades que representan tres cuartas partes de la deuda, los demás, en los reportes de las empresas calificadoras y en los de los mismos bancos, tienen capacidad de endeudamiento limitada, efecto multiplicado en el caso municipal. La deuda de todos los municipios de Oaxaca no pinta respecto a la de un solo municipio del Estado de México, Nuevo León o Jalisco, por ejemplo.

Lo que quedó en la Ley de Disciplina Financiera es mucho mejor que lo que tenían hace algunas semanas y comenté en este mismo espacio, por ejemplo en lo referente a las transferencias condicionadas, que muchas veces se transfieren a pocos meses de terminar el ejercicio presupuestal, en algunos casos porque se requieren convenios como ha sido el caso el FAM y el ejercicio de los recursos requiere de tiempo para el procedimiento de adjudicación, así como en lo referente al año fiscal.

Pero esta disciplina presupuestal y financiera se debe aplicar a todo el Presupuesto federal; por ello, se deberá vigilar con lupa el uso de los 10 mil millones, divididos en 20 por diputado, ya que son pocos los que los van a ejercer de acuerdo con las comunidades, se corre el riego de que lo usen con fines electorales, más el próximo año.

Si de verdad queremos frenar el endeudamiento estatal, queda como pendiente revisar la Ley de Coordinación Fiscal, evitar que siga como “pegote” forzado el Capítulo V que reglamenta las transferencias condicionadas del Ramo 33, modificar a favor de los Estados y municipios los pari passus, resolver el problema de los déficits que dejó el FAEB, evitar que siga la inequidad del FAEB en el FONE, regresar facultades impositivas importantes a los Estados, etcétera…

Se ha prejuzgado siempre mal a los Estados, a sus Ejecutivos y a sus legisladores; se les considera ignorantes, inexpertos o poco honestos; sin embargo, la ineficiencia y la corrupción no son exclusivas de los gobiernos estatales ni de los congresos locales. Ni el centralismo es garantía de ello. En los Estados hay cuadros técnicos muy competentes, ahí tenemos casos de funcionarios federales que afortunadamente ya fueron presidentes municipales o gobernadores, incluso el Presidente Enrique Peña Nieto fue Gobernador del Estado de México, así como muchos de sus colaboradores y muchos senadores o diputados de todos los partidos.

En suma, todo para decir que el centralismo es ineficiente y gran parte de nuestros problemas se deben al mismo.
brunodavidpau@yahoo.com.mx