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Ayotzinapa, el giro / Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara

“…que el sufrimiento, la rabia,

pobreza y desesperación

de los padres de los 43 normalistas

desaparecidos de Ayotzinapa,

no sea utilizado por personas sin escrúpulos

que persiguen sus propios intereses,

entre los que no faltan los que sacan raja política”.

Obispo Salvador Rangel Mendoza

Los padres de los muchachos los quieren vivos, presentes en su vida diaria. Los intereses los quieren como están: muertos, desaparecidos o como sea, menos salvos y sanos. Eso frustraría sus insanos afanes.

En ese entendido, todos debemos estar alerta. Nada como un gran motivo para el lío, para la agresión. Bien haría la inteligencia nacional en escudriñar, por si acaso.

En los últimos días volvimos a ver desmanes, en Michoacán, con motivo del aniversario de los desaparecidos. La película, recurrente. Estudiantes, disfrazados de vándalos (o acompañados de ellos), sustraen camiones de transporte público, violentan. Nada ni nadie se los impide.

La ley, ay la ley. Si simplemente se hubiera aplicado en tiempo, seguramente nada de esto sería noticia.

En el antecedente, todo iba en cauce, hasta que los eternos defensores de causas propias encontraron una rendija por dónde colar sus traumas, sus venganzas. En un desafortunado comentario, del entonces Procurador. Y, de allí, pa’l real.

Como un alud, se vinieron todas aquellas manifestaciones contenidas por una investigación, a decir de los conocedores, de fondo, impecable.

A quién del Gobierno federal le iba a convenir una pesquisa incompleta, maniquea, sesgada. Con 112 consignados y un defenestrado (el Gobernador), desde el Presidente Municipal (perredista), pasando por policías, narcos y demás basura social, hasta Ángel H. Aguirre (perredista), los resultados eran claros.

Las acciones legales son algo más que contundentes, pero, la Comisión investigadora fue integrada por un mexicano, con tendencias políticas. A la conclusión de que los estudiantes fueron asesinados y cremados por los delincuentes detenidos (confesos), uno de los comisionados de la OEA dice que no es posible. Y de allí, muchos más.

A esta afirmación, un medio nacional entrevistó a dos investigadores, con reconocida trayectoria profesional. Al doctor Guillermo Reina (de la Universidad de California, Berkeley; y profesor en Cambridge y Oxford), y a la doctora Elene Juniper Pope (Universidad de Arkansas y Tennessee), para consultarles al respecto. Ellos dijeron, en concreto, que sí es posible que cuerpos humanos pudieran ser calcinados de aquella manera; incluso que habían, por cuestiones de su profesión, hecho experimentos en ese sentido.

Entonces, sólo queda una explicación, en dos vertientes: una, los interesados quieren que el Gobierno reviente, sea como sea; y, dos, el Gobierno no sabe o no quiere defenderse.

Pero esto, que pareciera como sólo una complicación de la Administración Federal es, en realidad, de todos. Lo que pasa es que no se analiza, no se ve.

Y esto es, hasta, para aquellos comunicadores que se solazan, se ceban, en este aprieto del Ejecutivo. Bastaría ver cuando llega algún grupo de radicales al poder. No necesito poner ejemplos. Los tenemos cerca, lejos. El mundo es pequeño.

Y los “defensores” de la causa no cederán. Es su oportunidad para buscar espacios que, de otra forma, jamás habrían tenido.

Menos ahora que hay tele, redes sociales, fotos en medios impresos, “prestigio” para futuras causas, probabilidad de cargo público, etcétera. ¿Dónde, cuándo, encontrarían una mejor ocasión?

El fin, sin embargo, es distinto, para otros personajes que esperan su oportunidad: ¡ojo!
jaimealcantara2005@hotmail.com