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Azar Nafisi, leer en Teherán / Profesión Escritora / Andrea Balanzario

Poder leer debería ser un derecho. Conocer otras culturas, formas de vivir y pensar, también podría ser considerado un hecho legal, pero en el Teherán de la revolución islamista, liderada por el ayatollah Jomeini, ninguna mujer podía leer obras de literatura occidental y menos “Lolita” de Vladimir Nabokov, considerada obra del mismo demonio. Ese estado totalitario autorizó una lista de títulos, todos iraníes, leales al islam. Las sanciones legales e incluso familiares y sociales por leer novelas y poesía calificadas como reaccionarias, provocaba sanciones inimaginables para una sociedad como la nuestra, acostumbrada a comprar libros, leerlos, comentarlos, promocionarlos, incluso reprobarlos abiertamente. La libertad para leer es tan natural en México, como absurdo siquiera imaginarla en el Irán de Azar Nafisi.

Azar Nafisi nació en 1955 en una familia destacada por generaciones enteras. Su madre fue una de las únicas seis parlamentarias iraníes en los años setenta y su padre un rico diplomático. La familia de Azar Nafisi se convierte para ella, según escribe en su autobiografía, en una densa nebulosa que la protegía de una realidad hostil para el temperamento de una joven mujer como ella. La relación con su padre, exalcalde de Teherán que sufrió cuatro años de cárcel sin causa justificada, se revela como algo trascendental en su proyecto de liberación. A través de lecturas de periódicos, mirar fotos en blanco y negro y mucha lectura dentro de su casa, Azar Nafisi llegó a ser una de las voces disidentes de Irán en el exilio.

En “Leer Lolita en Teherán y Cosas que he callado”, describe su crecimiento como una mujer “contaminada” por la libertad occidental. Desear leer era más que una afrenta, una blasfemia, un riesgo castigado con inclusiones en listas negras, cancelación de matrícula universitaria, azotes físicos, repudio familiar y, con frecuencia, la ceguera con fuego o sustancias corrosivas y la muerte. La batalla diaria por ser mujer en Irán es casi inverosímil para la una mujer mexicana, libre para leer lo que desea.

– Leer Lolita en Teherán

Una vez por semana y durante más de dos años, Azar Nafisi, una profesora de literatura de la Universidad de Teherán, identificada como peligrosa reaccionaria por negarse a llevar el velo, reunió en su casa a siete de sus alumnas para leer y comentar algunas de las novelas occidentales prohibidas por el régimen de los ayatollah. Poco a poco, superada la timidez inicial, las jóvenes estudiantes empezaron a expresarse con libertad, no solo sobre las novelas de Jane Austen, Henry James, F. Scott Fitzgerald y Nabokov sino sobre sí mismas, sus sueños y frustraciones. En aquellos libros habían encontrado una alternativa valiente a la tiranía ideológica a la que estaban sometidas y la adoptaron como un desafío. Editada por Duomo y disponible en México.

– Cosas que he callado

“Enamorarme en Teherán. Ver los hermanos Marx en Teherán. Leer Lolita en Teherán…”. Así empezaba la lista de cosas secretas que Azar Nafisi escribió en su diario. Una lista que siguió con leyes represoras y ejecuciones, abominaciones públicas y políticas, traiciones privadas que implicaban a personas próximas. Con la distancia de los años, Azar Nafisi decidió escribirlas para contar qué significa nacer y crecer en Teherán, bajo la sombra de un padre idealizado, alcalde de la ciudad durante la época del shah, y expuesta a los vaivenes de una madre complicada y frustrada por no ver cumplidos sus sueños profesionales y románticos. Azar Nafisi creció en un entorno rico en hipocresías. Todas favorables para mantener ignorantes y controladas a las mujeres. Este libro también tiene el sello Duomo, lo puedes conseguir en la librería más cercana a tu casa.

-¡Habla memoria!

Con “Cosas que he callado”, Nafisi compone un catártico retrato de una familia excepcional y, a la vez, universal. Empezando por su infancia difícil, su primer matrimonio fallido, sus choques constantes con la injusticia y el despertar de su activismo político en la República Islámica de Irán, analiza los acontecimientos y las personalidades que la llevaron a ser una mujer valiente, comprometida e insubordinada. Desde su domicilio gringo en Washington, reflexiona sobre el poder de los silencios y chantajes sobre los que se sustentan todas las dictaduras y algunas familias, como el más cerrado de los sistemas totalitarios. Quienes conozcan ya a Azar Nafisi, encontrarán aquí la emoción de leer algo auténtico y valiente, palabras que llegan desde las calles y jardines de Teherán.