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Banalidad perversa / De cara al Sol / Andrea Cataño Michelena

  • Andrea Cataño

Decía el dramaturgo español Jacinto de Benavente “la vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia y aún a nuestro interés”, prueba fehaciente de ello es que esta muy fea falla de carácter puso otra vez tras las rejas a “El Chapo” Guzmán. Su afán de hacer una película biográfica con la intervención de Kate del Castillo fue su némesis, pues permitió a los servicios de inteligencia seguir los encuentros de sus abogados defensores con la actriz y el resto es historia.

Doña Kate podrá ser muy buena para la actuación, pero sus juicios morales demuestran una absoluta estupidez. Hace dos años publicó una carta a través de su cuenta de Twitter, en la que escribe sobre sus asuntos personales y de temas religiosos, además de dirigirle un mensaje al famoso narcotraficante líder del “cártel de Sinaloa”: “Hoy creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades aunque sean dolorosas, quienes esconden la cura para el cáncer, el sida, etc. para su propio beneficio y riqueza”, escribió Kate.

Con la venia de mis lectores, voy a transcribir el resto de su “cartita” que es un monumento al lugar común más cursi que un bitoque dorado y un verdadero despropósito con faltas de ortografía y cualquier cantidad de palabrotas que solamente porque el tema lo justifica, me atrevo a reproducir. Aquí va: “Sr. Chapo, no estaría padre que empezara a traficar con el bien? Con las curas paras las enfermedades, con comida para los niños de la calle, con alcohol para los asilos de ansianos (sicazo) que no los dejan pasar sus últimos años haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada, con traficar con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos? Con quemar todos esos ‘puteros’ donde la mujer no vale más que una cajetilla de cigarros, in oferta no hay demanda, anímese don, sería usted el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo”.

¿Qué sabrá el señor Guzmán Loera del amor? Alguien que conoce la esencia del amor jamás podría dedicarse a traficar con las drogas que destruyen, sobre todo a niños y jóvenes, a matar sin remordimiento alguno a cientos de personas que le estorbaban o de las que “solamente se defendía” (es responsable directo o indirecto de unas 45 mil muertes), como afirma en la entrevista que le hizo Sean Penn, la que, por cierto, es un ejemplo de lo que no debe ser este género periodístico. Guzmán Loera tiene una visión distorsionada del amor porque su naturaleza es totalmente inmoral. Sentado frente a la cámara, vestido con una típica camisa narco-chic, hinchado todavía por la cirugía plástica, se ve al criminal contestando preguntas formuladas como para hacerlo ver como un hombre de familia, un gran hijo, en fin, un hombre bondadoso e inofensivo que tuvo la desgracia de haber nacido en Badiraguato, Sinaloa, donde las circunstancias obligan a sus habitantes a dedicarse a la siembra y tráfico de amapola y marihuana. Es cierto que este poblado es uno de los muchos olvidados del país, pero las condiciones de su nacimiento no lo justifican.

La apología de los narcotraficantes a la que tanto ha contribuido Kate del Castillo con sus declaraciones y con sus acciones banalizan perversamente conductas que son reprobables y dañinas que erosionan los valores éticos y humanos más elementales.

Ningún criminal debe ser idealizado como un héroe, como una especie de Robin Hood moderno. Hay que poner las cosas en su lugar y no hacer eco de expresiones cretinas provenientes de una mujer a todas luces confundida, por no decir que emocionalmente perturbada, incapaz de distinguir entre el bien y el mal.

andreacatano@gmail.com