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Banco de México Vs. Hacienda: recorte presupuestal 2017 / Horizonte Económico / Luis G. Álvarez Tostado Valdivia

  • Luis G Álvarez Tostado Valdivia

Hasta hace unas semanas, la Secretaría de Hacienda y el Banco de México coincidían en su interpretación de la situación económica del país, circunstancias externas eran la causa de la situación interna; se señalaba que la baja en los precios internacionales del petróleo se explicaba por una sobreoferta y el intento de los países de la OPEP de sacar del mercado a competidores ineficientes; la depreciación del crecimiento económico de China, lo que llevaría a una disminución del desarrollo mundial; la incertidumbre sobre la política monetaria que seguirá Estados Unidos, y en particular de posibles nuevos aumentos de la tasa de interés en el vecino del norte. Éstas eran señaladas como la causa principal de la inestabilidad del peso frente al dólar, que esta semana rompió récord al ubicarse en 19.60 pesos; incluso Hacienda continúa argumentando una subvaluación del peso.

Hasta aquí todo iba bien o, mejor dicho, con un solo discurso. Pero la semana pasada, hace ocho días, el Gobernador del Banco de México, después de una conferencia dada en una universidad, señaló: “Urge un recorte del gasto público y en Petróleos Mexicanos, porque retrasarlo implicaría un proceso más doloroso que obligará a subir más las tasas de interés”.

Esta declaración tiene muchas implicaciones, desde que el Banco de México señala la política fiscal que se debe seguir hasta que la Secretaría de Hacienda y Pemex no están haciendo nada en cuanto a un ajuste del gasto necesario para ayudar a estabilizar la economía. La reacción de la Secretaría de Hacienda fue inmediata; el lunes pasado el Secretario de dicha dependencia declaró que ya se está pensando en un recorte para el próximo año, es más, hasta la Presidencia de la República reaccionó y realizó cambios en la administración de Pemex, al nombrar a José Antonio González, exdirector del Seguro Social, como nuevo Director General en esta empresa productiva del Estado; uno de los argumentos de la salida del anterior director fue que no reaccionó a tiempo a los recortes presupuestales que requería la empresa.

Volvamos a lo delicado de la declaración del Gobernador del Banco de México, al anunciar que si no se recorta el gasto, el Banco Central aumentará las tasas de interés; está golpeando una de las bases fundamentales de la política fiscal de este Gobierno, que es el endeudamiento público. ¿Por qué argumento esto? Pues dado que el crecimiento de la deuda publica en el sexenio anterior fue de 7.6 por ciento del PIB, en el actual sexenio ya se ha incrementado en 11 por ciento, lo que en 2016 representa una deuda de 47.8 por ciento, situación todavía manejable pero muy cercana a ser un problema.

La composición de la deuda pública es la siguiente: 38 por ciento es externa y 62 por ciento es interna, lo que pasaría si se aumenta la tasa de interés de la Fed en Estados Unidos, aumentará denominado servicio de la deuda, que no es otra cosa más que el pago de intereses en la parte externa, además del impacto de la devaluación, es decir, pagamos más pesos por dólar. Por otro lado, si las tasas de interés que maneja el Banco de México, que afectan a la deuda interna, siguen subiendo como el mes pasado, el servicio se elevará más. Además, lo que se tiene considerado para este año es endeudarse en 226.2 mil millones de dólares, lo que representa el 2.7 por ciento del PIB. Hay tres factores que obligan a pagar más por el servicio de la deuda: el aumento de las tasas de interés externas e internas y la devaluación que hace que se paguen más pesos, esto aunado a un aumento del déficit fiscal y sin considerar que si se aumentan las tasas de interés, se frena aún más la inversión y por lo tanto la economía.

Aquí no podemos echarle la culpa al mundo, la decisión de endeudarse es de esta administración y las consecuencias se conocían, ya nos había pasado esto y se señaló en su momento.

Parece que no es suficiente señalar, como lo hizo el Secretario de Hacienda, que el recorte presupuestal en 2017 depende en gran medida del recorte que pueda realizar Pemex. Es muy probable que en 2016 haya que hacer otro gran recorte al gasto, pero en febrero no se puede decir todavía que el tan mencionado Presupuesto Base Cero del 2016, no sirvió para nada, como hace mucho lo comentamos aquí.

La situación económica es delicada y complicándose; hay que actuar rápido, si no, será más doloroso lo que se tenga que implementar. Esto no lo digo yo, lo dijo Agustín Carstens, no debe importar la coyuntura política de las elecciones, hay que tomar decisiones, aunque sabemos que son muy delicadas, pues implicarán recortes de personal, es decir, más desempleo, ajuste de presupuesto, menos crecimiento y quizá se afectarán algunos programas sociales. En otras palabras, perjudicarán nuevamente a los más pobres del país.

Ojalá que pronto se tomen las decisiones necesarias para que no sea más grave esta crisis financiera del Gobierno que, sin duda, dañará la economía del país.
gerardo_tostado@yahoo.com.mx

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