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Bastián y Bastiana, a escena para los niños / Bazar de la Cultura / Juan Amael Vizzuet

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

La ópera ha estado mucho más presente en las infancias de lo que algunos pudieran imaginarse. La obertura “El Holandés Errante”, de Wagner sonaba en los dibujos animados, mientras que “Guillermo Tell”, de Rossini, acompañaba al Llanero Solitario y Toro cuando estos héroes impartían justicia en el viejo oeste. Ahora, el público infantil podrá disfrutar en vivo de “Bastián y Bastiana”, la primera ópera que compuso Mozart, el domingo 17 y el sábado 23 de abril, a las 13:00 horas.

Esta puesta en escena de Arpegio Producciones tiene como director de escena a Jaime Matarredonda. Sylvia Rittner es la directora artística. El elenco goza de amplio reconocimiento, con una brillante trayectoria nacional e internacional: la soprano Irasema Terrazas interpreta a Bastiana, el tenor Hugo Colín encarna a Bastián; el bajo Charles Oppenheim es el mago Colás. La dirección musical le corresponde a Isaac Saúl. Todo el equipo coincide en que a la niñez le fascina la ópera cuando se le da la oportunidad de conocerla.

El propio Mozart no había dejado del todo la infancia cuando compuso “Bastián y Bastiana”, pues contaba con 12 años. El libreto, en idioma alemán, es de Friedrich Wilhelm Weiskern, Johann Heinrich Müller y Johann Andreas Schachtner, quienes se basaron en  “Les Amours de Bastien et Bastienne” de Justine Favart y Harny de Guerville, que a su vez parodiaban “El adivino del pueblo”, de Juan Jacobo Rousseau.

– Idilio entre pastores

Desde la antigüedad, los artistas exaltaron como ideal la vida que se apegaba a la naturaleza. El término “bucólico” tiene sus orígenes en el griego y se refiere a la vida que se desarrolla en el campo; el gran poeta latino Virgilio ganó su fama con “La Bucólicas”, obra que exalta la vida campirana.

Ya en tiempos renacentistas se cultivó la novela pastoril que narraba los idilios entre los conductores de rebaños, personajes a los que se idealizaba como arquetipos de los enamorados: bellas muchachas y apuestos mozos que habitaban un campo paradisiaco.

La acción de la primera ópera de Mozart transcurre en una pequeña aldea, donde la pastora Bastiana adora a Bastián, otro lugareño; pero últimamente el joven se ha mantenido algo distante de la mozuela, así que la enamorada recurre a los servicios del mago Colás, con lo que se produce una serie de peripecias que acabarán felizmente.

Los conocedores consideran que “Bastián y Bastiana” es una de las obras ideales para iniciar al público infantil en la ópera. Incluso su duración es muy adecuada para la niñez.

Una mirada al argumento de “Bastián y Bastiana”, así como a otras obras clásicas de diversos ámbitos, como “La fierecilla domada”, o “Mucho ruido y pocas nueces”, de Shakespeare, puede indicar que el popular género de la comedia romántica en el cine tiene en ellas algunas de sus fuentes.

Durante el encuentro con los medios informativos, los integrantes del elenco recordaron que la obertura de “Bastián y Bastiana” comparte su melodía con el primer movimiento allegro con brío, de la Tercera Sinfonía “Eroica”(Heroica en español), de Beethoven. Se considera imposible que Beethoven hubiese podido conocer “Bastián y Bastiana”, por lo que se piensa que ambos compositores se basaron en una melodía popular.

Con buen humor, los artistas comentaron algunas de las anécdotas que viven quienes siguen la vocación del bel canto. Como la petición de una niña a su padre: “Vamos a ver la ópera del Rey León”.

Sin embargo, cuando han actuado para la niñez han vivido experiencias de veras memorables. Irasema Terrazas recuerda: “Cuando he interpretado a un personaje que necesita acercarse al público, los niños me saludan”.

A lo largo de varias temporadas, se ha formado un público infantil asiduo. “Hay niños que nos dicen ‘yo te vi en la ópera fulana de tal’. Tenemos nuestros fans”, dicen los cantantes.

Relatan que los pequeños espectadores se involucran en la acción, se emocionan, con las andanzas de los personajes y espontáneamente participan: “¡Ahí viene Bastián, cuidado!”

– Una obra para todos los públicos

“Bastián y Bastiana” es un espectáculo para todas las edades, durante el cual interactúan los niños y sus padres. Todos disfrutan de la puesta en escena, de la música y de las andanzas de los protagonistas.

Sylvia Rittner sale al paso de quienes creen que la ópera es para un público mayor; explica que los niños disfrutan verdaderamente la ópera, que si algún niño muy pequeño o un bebé llora durante la representación, se debe a que el infante tiene alguna molestia propia de su edad. No se debe al espectáculo.

Por el contrario, la infancia es el momento perfecto para la iniciación en el conocimiento de la ópera.

Si no se da esta oportunidad, se corre el riesgo de que pasen los años y se considere al bel canto como un asunto ajeno, distante de la propia vida. Así lo expresa una anécdota: “El gusto debe desarrollarse a muy temprana edad. Un cantante recién egresado, que prestaba su servicio social y a quien mandaban a lugares lejanos, recordaba con dolor que cuando empezaba a cantar, la gente se reía, porque nunca antes había escuchado a nadie con una voz de semejante potencia, sin micrófonos ni amplificadores”.

Los artistas consideran que la ópera trasciende a través del tiempo precisamente porque está muy bien construida. De manera fugaz, los géneros comerciales alcanzan una popularidad mucho mayor, pero después de algunos años, su fama se desvanece. En cambio, la ópera se escucha de generación en generación.

“Nuestro propósito es darle a conocer al público esta música tan bien trabajada”, explicaron los anfitriones.

Charles Oppenheim, quien estudió en el país del norte, recordó que tradicionalmente en las escuelas estadounidenses había enseñanza musical. Betty Smith, cuya novela autobiográfica “Un árbol crece en Brooklyn” se ha citado ya en esta columna, relata que en las escuelas públicas de su distrito había fiesta cada vez que el profesor Morton llegaba para impartir su lección de
música:

“Dibujaba notas en el pizarrón. Sobre ellas trazaba pequeñas piernas para que pareciera que escapaban del pentagrama. Dibujaba un bemol que se asemejaba a un gnomo y un sostenido con una nariz ganchuda asomándose detrás de aquél (…) Les enseñaba buena música sin que los niños se percatasen. Bautizaba las obras de los grandes clásicos con nombres fáciles (…) Los varoncitos silbaban una parte de la ‘Sinfonía del Nuevo Mundo’, de Dvorak, mientras jugaban a las canicas, y cuando se les preguntaba qué era lo que silbaban, respondían: ‘Camino a casa’”.

Charles Oppenheim explicó que el Gobierno de Ronald Reagan retiró los fondos para aquellas clases de música. Fue el fin de una tradición y una grave pérdida para los alumnos de recursos modestos.

No hay que olvidar que durante los años ochenta se vivía la gran ofensiva de Reagan y Thatcher contra las conquistas sociales; Thatcher suprimió en Inglaterra la tradicional distribución de leche en las escuelas primarias, Reagan, las clases de música en los Estados Unidos. Con el tiempo, la tecnología empezó a ofrecer alternativas: hoy en Internet se hallan numerosas obras clásicas. Sin embargo, no hay nada como asistir a una función.

“Bastián y Bastiana” se escenifica en el Teatro Banamex, Plaza Zentrika Santa Fe, en la avenida México-Toluca 1235, Lomas de Santa Fe, en tres únicas funciones. La primera se efectuó el sábado nueve de abril. Aún quedan las del domingo 17 y el sábado 23 de este mes.