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Bauman: La muerte tiene premio

  • Pedro Peñaloza

“En el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda”.

Zygmunt Bauman.

  • Pedro Peñaloza

Se adelantó una mente lúcida. Con la partida de Zygmunt Bauman se apaga una de las voces más críticas del contexto contemporáneo, caracterizado, entre otras cosas, por un despiadado individualismo. Falleció en su casa de Leeds, Inglaterra, publicó en su red social la también socióloga polaca, Aleksandra Kania, quien colaboró con Bauman en diferentes ocasiones. El polaco trabajaba en la universidad de esa ciudad, donde era profesor emérito.

Bauman nació en Pozman, Polonia, el 19 de septiembre de 1925 en el seno de una familia judía. En 1939 se trasladó con su familia a la Unión Soviética huyendo de los nazis y, más tarde, después de alistarse en el Ejército polaco en el frente ruso, regresó a su país, donde durante años impartió clases de filosofía y sociología en la Universidad de Varsovia. Con 19 años se afilió al Partido Comunista, al que estuvo adscrito hasta 1967, y durante tres años sirvió en el llamado “Ejército interior”, la fuerza encargada de “reprimir el terrorismo en el interior del país”. El sociólogo y filósofo, sufrió durante 15 años la persecución de los llamados servicios secretos polacos, fue expulsado de la universidad y sometido a un veto, el cual le prohibía publicar sus artículos. En el transcurso de una purga antisemita en 1968, tanto él como su esposa Janina, perdieron su trabajo en Polonia y se vieron obligados a exiliarse en Israel, donde comenzó a impartir clases en la Universidad de Tel Aviv.

Su principal aportación se presentó a partir del libro “Modernidad Líquida”, editado en el año 2000, por cierto, el mismo año que vio nacer en Seattle el movimiento de protesta contra la globalización excluyente. Bajo este contexto, expandió su influencia con decenas de libros que abordaban los mundos de la vida cotidiana que provocaba el nuevo Capitalismo depredador y pulverizador de elemental conciencia social. Hoy, “nuestros acuerdos son temporales, pasajeros, válidos solo hasta nuevo aviso”, apuntaba el filósofo.

Asimismo, fue severo crítico de las llamadas “redes sociales”, porque pensaba que el verdadero diálogo solo se produce en las interacciones con los diferentes y no en esas “zonas de confort”. Además, se refería al “precariado”, como al nuevo proletariado con la diferencia de que éste no tiene conciencia de clase. También, su concepción del mundo actual era devastador. Vivimos sin esperanza en estos tiempos oscuros, dijo Bauman en 2011 parafraseando a Hannah Arendt, porque vivimos con una esperanza no anclada, no atada a un tiempo y un lugar determinado. Es como vivir con espíritu sin cuerpo. En fin, el filósofo polaco jugó un papel importante en el renovado debate acerca de los procesos de mutación que vive el Capitalismo, sin embargo, habría que ampliar los puntos de la agenda internacional para desestructurar las visiones parciales que únicamente apuntan a modificar los estilos de vida, sin tocar el núcleo de la opresión capitalista, a saber: la explotación del hombre por el hombre.

Epílogo. Tres libros recientes del sociólogo que deben analizarse: “Estado de crisis”, “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?” y “Extraños llamando a la puerta”. El próximo 27 de enero se publicará un libro pendiente llamado “Retrotopia”.
pedropenaloza@yahoo.com

Twitter: @pedro_penaloz