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Bazar de la Cultura

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

  • Juan Amael Vizzuet Olvera
  • La Pasión en las pantallas

A la figura de Jesucristo le debe el arte muchas de sus obras mayores. De entre los muchos episodios de la vida de Jesús, la Natividad y la Pasión han sido la fuente principal para los artistas, desde los mosaicos bizantinos hasta la pintura de Dalí. Pero las artes no se manifiestan aisladamente, dialogan entre ellas, se influyen las unas a las otras. Y la cinematografía empezó pronto a tomar parte en este diálogo con las artes clásicas, la pintura, la arquitectura, la música.

El cine religioso se nutrió, naturalmente, de los Evangelios, pero también de las novelas como “Quo vadis”, de Enrique Sienkiewicz y “Fabiola”, del cardenal
Wiseman.

LAS RELIQUIAS MODERNAS

Ya en 1903, la casa francesa Pathé Fréres produjo “La vida y la Pasión de Cristo”, de Ferdinand Zecca y Lucien Nongue. La duración superó los 40 minutos, en una época en que una producción importante, como el “Viaje a la Luna” (Francia, 1902), de Georges Mélies, abarcaba unos 13 minutos. Por ello, “La vida y la Pasión de Cristo” se considera uno de los primeros largometrajes de la historia.

Venturosamente, “La vida y la Pasión de Cristo” ha llegado hasta nosotros, a diferencia de tantísimas películas de la era muda, perdidas para siempre. Contaba con numerosas escenografías que seguían la estética del arte sacro y la tradición teatral; algunas secuencias se rodaron al aire libre, otras en estudio. Hay secuencias coloreadas con el delicado proceso con esténcil, ya que no se aplicaban todavía los procedimientos foto-químicos como el technicolor. Algunos trucajes son bastante notables para su tiempo: la aparición del Arcángel San Gabriel durante la Anunciación, la invisibilidad de la Sagrada Familia para burlar a los soldados de Herodes, Cristo caminando sobre las aguas y la Transfiguración; una panorámica lleva al espectador desde el pesebre hasta el camino por donde llegan los Reyes Magos para adorar al Niño Dios.

En la actualidad es posible ver esta obra en línea, desde cualquier equipo con Internet en https://www.youtube.com/watch?v=Y-_sKy1qqt4

La primera versión de “¿Quo vadis?” la produjeron los hermanos Pathé, en Francia, en 1901, bajo la dirección de Lucien Nonguet y Ferdinand Zecca; en 1912 el cine italiano realizó una verdadera súper producción, que duraba más de una hora y 40 minutos. En aquella época, el cine europeo estaba mucho más avanzado que el de Estados Unidos y los italianos fueron precursores en las producciones fastuosas. Aquella versión de 1912 la dirigió Enrico Guazzoni. Recientemente, el proyecto Lumière, de la Comunidad Europea, restauró con éxito la película, que puede verse completa en línea, gratuitamente, en https://www.youtube.com/watch?v=QfZs-C0E1w0

Vale la pena comentar que, aún hoy, aquella versión es un espectáculo, por su gran puesta en escena. El cinéfilo verá los banquetes de Nerón, el incendio de Roma, el martirio de los cristianos, los
combates entre gladiadores.

Guazzoni les imprimió a varias de las secuencias una estética brillante, con tomas en contraluz, resueltas con tal precisión que recordaban los grabados de Gustavo Doré. Así expresaba el peligro que amenazaba a sus personajes, la angustia y la esperanza. Los realizadores italianos se adelantaron de esta forma a los expresionistas alemanes y establecieron lo que el gran director japonés, Akira Kurosawa, definió como la poética de la imagen en movimiento. Guazzoni dirigió también la versión muda de “Fabiola”,
en 1918.

En la Pasión que David Wark Griffith produjo como una de las cuatro historias paralelas de “Intolerancia” (EUA, 1917), se advierte el influjo del arte orientalista y la pintura sacra del siglo XIX. La puesta en escena (escenografía, vestuario, maquillaje, peinado, utilería, iluminación) y las composiciones de aquella versión fílmica del Nuevo Testamento, se apegan a la estética ochocentista, muy cerca a Griffith.

Desde la expedición napoleónica a Egipto, en 1798, los europeos quedaron fascinados por el Oriente; los artistas españoles, ingleses, franceses, italianos y estadunidenses siguieron los pasos del Gran Corso, para crear una de las vertientes más nutridas del siglo XIX. El Museo Nacional de San Carlos, en la Ciudad de México, presentó hace años una gran muestra sobre aquellas expresiones: “Espejismos del Medio Oriente”; la Pasión de Cristo que produjo Griffith fue una de las últimas manifestaciones de aquella vertiente artística.

DE LA IMAGEN VICTORIANA A LA VANGUARDIA

Entre las fuentes estéticas de las primeras producciones del cine, los historiadores identifican a la fotografía victoriana. Una de las primeras artistas de la fotografía sacra, que muchos años más tarde ejercieron los cineastas, fue Julia Margaret Cameron. Ella demostró que la fotografía podía emular a la pintura y crear puestas en escena, sin limitarse a documentar el mundo real. En sus obras se advierte el influjo de los renacentistas: “Madonna con el Niño” y “Amor divino” (1865), evocan las creaciones de Botticelli, así como a los pintores románticos del siglo XIX. Cameron seleccionaba delicadamente a sus modelos: Mary Hillier representaba a la Virgen María y Freddy Gould al Niño Dios. Estas obras expresan también un significado universal: el
vínculo entre la madre y su hijo.

Lord David Cecil, en “A victorian álbum. Julia Margaret Cameron and her circle” (Da Capo Press, Nueva York, 1975), informa que Cameron había nacido en La India. Su madre, Adeline de l’Étang, era francesa; su padre, el jurista James Pattle, era anglo-indio; ellos la enviaron a educarse en Francia. Ya casada, se radicó en Inglaterra, donde formó un círculo de artistas. Tuvo la fortuna de que su obra recibiese reconocimiento en vida.

A lo largo de tantas décadas se han producido numerosas versiones de la Pasión. El cine mexicano también ha participado en este género, con las películas de Miguel Contreras Torres, Miguel Morayta, Julio Bracho y Miguel Zacarías. La más reciente aparición de Cristo en el cine nacional fue en la nueva versión de “Marcelino, pan y vino” (2010), de José Luis Gutiérrez Arias, quien trasladó la anécdota a la Revolución Mexicana.

Y aunque Hollywood ha realizado los largometrajes más famosos acerca de la vida y la Pasión de Cristo, la crítica internacional reconoce a “El Evangelio según San Mateo” (Italia-Francia, 1964), de Pier Paolo Pasolini, como la mejor versión fílmica de la vida de Jesús. El director italiano, con una puesta en escena austera, alejada de las fórmulas tradicionales, logró una película tan naturalista que los acontecimientos parecen contemporáneos. Pasolini expresó así la universalidad intemporal de la historia en que confluyen la fe, el amor, la sabiduría, la opresión y el afán de poder. Si los Reyes del Oriente saben reconocer y honrar al Salvador, Herodes solamente ve en él una amenaza para su reinado. Ya en esta década, el Vaticano emprendió la restauración de la película, que conserva su fuerza
estética y espiritual.

“El Evangelio según San Mateo”, ganadora de la Mostra Internazionale de Venecia, se puede ver en https://www.youtube.com/watch?v=0taIoK2D0fA

LA CINEMATOGRAFÍA DEL MEDIO ORIENTE

Las figuras de Jesús y de la Virgen María son también veneradas por los musulmanes, para quienes Cristo fue uno de los principales profetas y su misión consistió en preparar el camino de Mahoma. El cine y la televisión de Irán le han dedicado obras tanto a la vida de la Virgen (“Santa María”, de Shahriar Bahrami), como a los primeros romanos conversos (“Los hombres de la cueva”, de Faraloyá Salahshur).

Sin embargo, los mahometanos creen que Jesús no murió crucificado. Para ellos, en realidad Dios engañó a sus enemigos. También creen que Jesús regresará al final de los tiempos, para salvar a la
humanidad del falso Mesías.

“Santa María” es una producción muy notable, tanto por su puesta en escena como por su guion literario, su dirección de actores y sus interpretaciones, contenidas pero emotivas. La Virgen María aparece como una joven santa, consagrada a su fe. Su perfección provoca los celos de los sacerdotes, pero despierta la esperanza de los pobres. Herodes aparece como un rey dominado por su terror al advenimiento de Jesús, aunque pretenda disimular su miedo ante los romanos. A Herodes lo manipula una astuta e intrigante Salomé, decidida a eliminar a sus rivales; los poderosos romanos, conscientes de que Herodes es una pieza de su imperio, se inquietan ante los rumores sobre el nacimiento del Mesías. La serie analiza así las motivaciones políticas de Herodes, los sacerdotes y los romanos. Esta interesante producción, que permite conocer las coincidencias entre el cristianismo y el Islam, puede verse doblada al español en el sitio http://www.hispantv.com/showepisode/santa-maria/santa-maria—episodio-6/11559, Sin duda, en el futuro habrá más producciones bíblicas, que se beneficiarán de las modernas tecnologías. Sin embargo, lo esencial será siempre la inspiración de los autores, para narrar, una vez más, el Nuevo Testamento.