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Bazar de la Cultura

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

  • Juan Amael Vizzuet Olvera
  • Esther Charabati: la Filosofía es para todos

 

“Los filósofos tienen responsabilidad por el auge de los productos de autoayuda” reflexiona Esther Charabati, doctora en Filosofía y pensadora de tiempo completo que no vive en ninguna torre de marfil. Considera que la gente tiene necesidad de respuestas ante la realidad, pero los filósofos permanecen en sus cubículos, mientras las recetas fáciles se hallan fácilmente en el mercado. Desde hace 16 años, la académica universitaria coordina su café filosófico, siempre en busca de respuestas sobre la vida cotidiana.

La entrevista con la filósofa comienza con una pregunta obligada: ¿cuál es la utilidad de la Filosofía en el mundo actual?

“Quizá el problema sea la palabra ‘utilidad’, porque si uno entiende ‘utilidad’ como las cuestiones prácticas, que sirven para, por ejemplo, ganar dinero, creo que la Filosofía no ayuda mucho. Si uno piensa que el ser humano, además de ganar dinero puede hacer otras cosas, por ejemplo, pensar, tomar buenas decisiones, analizar la vida, actuar éticamente, para eso sirve la Filosofía”.

¿En la vida cotidiana aplicamos la Filosofía sin darnos cuenta?

“De hecho, cada vez que nos preguntamos algo, cada vez que reflexionamos, de alguna manera estamos haciendo filosofía. Ésta no es la Filosofía de los grandes filósofos. Así como algunos construyen una casa sin necesidad de arquitecto o ingeniero, pero de todos modos es una casa. Digamos que practicamos la Filosofía, aunque no todos conozcamos las fuentes. No sé si alguien conocerá todo. Están los filósofos profesionales que estudian la historia de la Filosofía, conocen a todos los autores, pueden elaborar teorías… Y estamos los otros. Gramsci decía que se trata de volver crítica una práctica ya existente. Y esta práctica es la del sentido común. Simplemente preguntarnos un poco más, poner un poco más en duda lo que pensamos. Por ahí empezaríamos a filosofar”.

Hay quien piensa que eso únicamente acarrea amarguras, que so lo trae complicaciones, que es mucho más feliz quien no se cuestiona la realidad.

“Sí, hay mucha gente que opina eso. Ése ha sido un tema del café filosófico. Yo no estoy segura al respecto, pero si el precio es no pensar para poder ser feliz, prefiero no ser feliz… Esa felicidad medio animal, digamos, de comer y estar contento, ésa no es la felicidad que a mí me interesa. ¿La vida es más difícil cuando uno es consciente? Sí, pero también tiene uno más recursos. No es lo mismo haber meditado las situaciones y enfrentarlas, que siempre haber negado, negado y negado todas esas situaciones y de pronto se enfrenta uno a un hijo alcohólico y entonces sí, ¿de dónde sacamos los recursos?”

REFLEXIÓN EN COMUNIDAD

Para Esther Charabati, el aislamiento no ayuda a comprender la realidad.

“Yo creo que hay que estarse preguntando por su propia vida, por las cosas que nos pasan, por las decisiones que tomamos. Y a mí la verdad lo que me gusta es hacerlo en comunidad, porque cuando uno lo hace con otros, aportan sus ideas que son distintas a las nuestras. Y por lo menos nos hacen dudar de lo que pensamos. Porque de lo contrario, nosotros solitos decimos ‘tengo razón, tengo razón. Esto es lo que tengo que hacer’ y sin posibilidad de confrontar, de que alguien nos cuestione. Por eso me gusta pensar en grupo”.

¿A veces hay debates muy fuertes?

“Sí, es cierto, y cada uno se lleva lo que quiere y lo que puede… Más bien construye lo que quiere y lo que puede. De pronto alguien dice: ‘Híjole, esto sí no sé cómo lo voy a poder digerir’. Y yo me pregunto qué fue lo que se dijo que le cuesta tanto trabajo digerir… Ahí sí, cada quien su biografía y cada quien sus pendientes. Yo creo que hay que exponerse a ver cuándo le tocan a uno esos temas que tiene pendientes y que no puede resolver solo”.

En la película “El porvenir” (Francia-Alemania, 2016), de Mia Hansen-Løve, Nathalie (Isabelle Huppert) es doctora en Filosofía. En unos cuantos días, le cancelan la colección que dirige en una editorial, le avisan que descontinuarán su libro y además se entera de que su marido la va a abandonar, con todo y media biblioteca. El saber de Nathalie sobre Platón, Confucio y Aristóteles no parece ayudarle mucho en su vida.

“Sin embargo hay esa expresión que dice ‘hay que tomarse las cosas con filosofía’, que parecería decirnos que la filosofía ayuda a la vida, que da cierta prudencia, da cierta paciencia. Ciertos recursos que ayudan a tomar la realidad en pequeñas dosis y no toda junta. Ahora bien, no sólo a las maestras de Filosofía las dejan los maridos o se quedan sin trabajo. ¡Eso les pasa a todos! Yo, la verdad, sí creo que los conocimientos son recursos. A todos se nos mueren familiares, todos nos quedamos si trabajo. Pero sí creo que hay ciertos conocimientos que nos ayudan a tomar decisiones en un sentido o en otro, decisiones que no van a quitarnos la tristeza, pero que ayudan a sobrevivir. Saber, por ejemplo, que el amor puede no ser para toda la vida, no sé si nos cure las penas de amor, pero nos lleva a entrar en las relaciones de otra manera… Lo cual o sé si sea bueno o malo tampoco”.

No hay respuestas universales ni eternas

“Yo digo: qué bueno que no haya respuestas universales ni eternas, porque entonces lo único que tendríamos que hacer sería buscarlas. Y acudiríamos a aquéllos que tuvieran las respuestas absolutas y eternas, y nosotros obedeceríamos nada más. Qué suerte, no sólo que cada uno tenga que buscar las respuestas, sino que cada uno tenga que construir las respuestas. Porque me parece que eso es la civilización y la cultura: muchos esfuerzos de mucha gente que tratan de responder cómo actuamos frente a una enfermedad, un cambio climático.
Buscar recursos y buscarlos entre todos”.

Hay quien estudia Psicología porque tiene problemas y cree que en esa carrera le van a ayudar. ¿Algo semejante sucede con algunos de los que estudian Filosofía?

“Quienes estudiamos Filosofía lo hacemos porque no entendemos nada. Porque deseamos entender el mundo y poder formular las preguntas o poder conocer las respuestas de alguna otra persona; ayuda a medio organizarse. Claro, hay gente a la que no le importa si entiende al mundo o no porque sus necesidades son tan básicas, que con tener trabajo, sustento y vestido ya están resueltas. Quienes queremos entender un poco más cómo funciona el mundo nos tenemos que poner a estudiar un poco más. Algunos física, algunos biología, y los filósofos el pensamiento”.

SIEMPRE HAY ALTERNATIVAS

En esta época se tilda de innecesario todo ello si se puede amasar una fortuna.

“Justo hoy leíamos un pasaje de ‘Leviatán’, de Joseph Roth, donde hay un hombre que vende corales, su pasión son los corales. Les dedica su vida entera a los corales. Y un día llegan los corales sintéticos. El comerciante que vende los corales sintéticos le dice: ‘Tú vas a quebrar. O me compras los corales sintéticos o despídete de este negocio.’ Entonces el protagonista compra corales sintéticos, los va mezclando con los naturales, y empieza a suceder una tragedia tras otra. Epidemias y muertes que no tienen nada que ver con él. Pero él está convencido que se deben a su traición, su traición a los corales y su traición a sí mismo. Yo no creo que el ser humano sea tan simple para decirse: “Si tengo suficiente dinero para viajar y comprarme un coche, ya la hice’. No, no. ‘Hacerla’ es mucho más difícil que tener dinero, si ‘hacerla’ quiere decir estar más o menos contento con uno mismo con lo que uno hace, con las relaciones que establece, con el trabajo que desempeña. Ojalá que todos tuvieran lo mínimo para no tener que preocuparse por el dinero. Pero me parece que todos tenemos mucho más qué hacer en la vida aparte de ganar dinero.

“Sabemos que siempre hay alterativas. Nos quieran convencer de que no es así porque es mucho más cómodo para quienes tienen el sartén por el mango. Pero no es cierto que no haya alternativas, porque finalmente la vida es tiempo y es movimiento, y las cosas van cambiando todos los días. Yo ya no sé lo que es la izquierda, sinceramente. Porque ya ves que hasta eso nos robaron, pero sí sé que uno tiene que cuestionar a quienes tienen el poder para que pueda ejercer el poder con un poco más de conciencia. Nos necesitan a todos los que estamos diciéndoles ‘cuidado con lo que hacen, ¿por qué hicieron esto?, tendrían que haber hecho otra cosa’. Porque si no, gobernarán así como se gobierna en México, es decir con el poder absoluto, sin siquiera preocuparse por lo que están haciendo”.

¿En los países donde se lee más, o se filosofa más, sus pueblos viven mejor?

“No lo sé. Supongo que es un dato que existirá e alguna parte, que alguien habrá estudiado. Yo no estoy segura. Lo que sí sé es que hay países donde el pensamiento tiene otro nivel de socialización, porque la gente se sienta a discutir. Claro… los argentinos, por ejemplo, compran el periódico desde las tres de la mañana, todo el día hablan de política y uno no se puede subir a un taxi sin que le hablen de política… Y tampoco podemos decir ‘¡qué bien lo han hecho y tienen un gobierno a la altura de sus necesidades!’. Bueno, no. Y en otros países me imagino que sucede lo mismo. Pero esto es lo que a mí me parece recuperable: en Francia, cuando hay un problema grave, cualquier cuestión social, a quien van a entrevistar los medios no es a los locutores, ni a los periodistas ni a los actores, sino a los filósofos. Los filósofos están en la vida social, están todos los días. Y eso pienso que está bien, porque contribuye a un pensamiento más sofisticado. No se queda todo en ‘así son las cosas aquí’, sino en ‘vamos a discutirlo. Las cosas están bien o están mal, y por qué y qué es lo que está detrás… Me parece que nosotros tenemos una pobreza de intelectuales que se ocupen de los problemas de todos los días. ¿Quiénes son los filósofos e México? Ni siquiera sabemos sus nombres. Ahí sí me parece que tenemos trabajo qué hacer”.