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Bazar de la cultura

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

  • Hannes Meyer, el arquitecto con vocación social

“El internacionalismo es una de las virtudes de nuestra época”, decía el arquitecto, docente, diseñador y militante político suizo, Hans Emil Meyer (1889-1954), quien dirigió a la escuela vanguardista Bauhaus de 1928 a 1930. Los cataclismos políticos europeos lo trajeron a México, donde se encontró con el Taller de Gráfica Popular. El Museo Franz Mayer le dedica ahora la muestra “El principio co-op-Hannes Meyer y el concepto de diseño colectivo”, que permanecerá abierta del 15 de marzo al 28 de mayo de 2017.

Hannes Meyer afirmaba en “El Nuevo Mundo” (1926) que la forma constructiva expresaba una actitud de construcción internacional. Meyer, socialista de la vieja guardia, no creía en las fronteras. Como lo comentó el señor Embajador de Alemania en México, Viktor Elbling: “la Bauhaus nunca fue solo alemana. Tuvo raíces internacionales”. El diplomático le atribuye a esa vocación internacional el éxito de la Bauhaus. A ella se integraron suizos como Johannes Itten, Paul Klee y Meyer; el moscovita Kandinsky, los húngaros Marcel Lajos Breuer y László Moholy Nagy, así como el austriaco Herbert Bayer. Ludwig Mies van der Rohey Walter Adolph Georg Gropiuseran, naturalmente, alemanes, al igual que muchos otros elementos, entre ellos Lilly Reich, precursora del interiorismo.

Hannes Meyer descartó el concepto tradicional del arquitecto-autor y propuso el de la “oficina colectiva”, una labor en equipo mediante la cooperación entre la arquitectura, el diseño y el arte. Meyer proponía la enseñanza a través de la interacción de los estudiantes más avanzados y los principiantes. Los primeros se debían encargar de los aspectos más difíciles, los segundos, de aquéllos que exigían menor experiencia y preparación.

La Bauhaus fue sobre todo una forma revolucionaria de enseñanza, con intensa participación práctica y conceptual de los estudiantes. Así lo expresaron la doctora Claudia Perren, directora de la Fundación Bauhaus, de Dessau, el doctor Werner Möller, investigador de la misma, y la doctora Raquel Franklin, de la Universidad Anáhuac.

La misma doctora Franklin comentó para esta columna que las maquetas de la sección “Hannes Meyer en México” fueron obra de varios estudiantes. Los entusiastas muchachos estuvieron presentes durante el recorrido de prensa. Explicaron que, en la carrera de diseño Industrial de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, se aplica el modelo educativo de la Bauhaus, con interacción de los alumnos de varios grados.

La UAM ha destacado como formadora de diseñadores internacionales mexicanos. En la exposición de Hannes Meyer, participaron Nayeli Rodríguez, Héctor Castro y Carlos Pérez, por la Facultad de Estudios Superiores Aragón, de la UNAM, intervinieron Hivam Ordóñez y Lourdes José. Del Claustro de Sor Juana, Frida Falcón, de Gestión Cultural.

La exposición pone énfasis en este proceso de diseño cooperativo, para mejorar la calidad de vida de los sectores mayoritarios, en especial, los trabajadores.

El visitante verá muebles funcionales, económicos y modernos, como el taburete “ti 245” y la mesa “ti 207”, elaborados por estudiantes alemanes. La exposición forma parte del Año Dual Alemania México 2016-2017, un conjunto de actividades culturales impulsada por el Ministerio de Asuntos exteriores de Alemania, a través de su Embajada en México y bajo la organización del Instituto Goethe.

Son cuatro los ejes temáticos de “El principio co-op-Hannes Meyer y el concepto de diseño colectivo”: Sociedad, Educación, Arquitectura y Paisaje. En total hay 150 piezas.

El público podrá ver maquetas de los proyectos que Hannes Meyer realizó y algunos que no llegaron a materializarse, planos, fotografías y catálogos.
UN SOCIALISTA EN LA ARQUITECTURA

“Hannes Meyer, al frente de la Bauhaus en Dessau entre 1928 y 1930, fue el director más controvertido de la escuela. Su nombramiento, su labor y sus posturas teóricas fueron polémicas, aunque no tanto como sus actividades políticas, que terminaron por provocar su dimisión en el cargo”, escribe el arquitecto alemán Martin Kieren, en el monumental libro “Bauhaus” (Konëmann, 2002, Madrid, 640 páginas).

Los investigadores de la Fundación recordaron que Meyer es el menos conocido de los tres directores de la Bauhaus, a diferencia devan der Rohe y Gropius. “Durante mucho tiempo la repercusión de su obra, su labor como director de la Bauhaus e incluso su personalidad, se juzgaron a la luz de su salida —por razones políticas—de la escuela, hecho que eclipsó sus logros en el centro, el mérito de su trabajo con los estudiantes de la sección de arquitectura, el triunfo de la reestructuración que impuso, la colaboración que impulsó con la industria y el hecho de abrir la escuela al mundo”, dice Kieren.

Los biógrafos de Meyer informan que el arquitecto —nacido en Basilea en 1889— llegó a la dirección de la Bauhaus cuando ya había desarrollado una importante trayectoria. Sus primeros proyectos expresaban ya su visión social de la arquitectura. Antes de la I Guerra Mundial, Meyer se había afiliado a los movimientos que en Alemania y Suiza proponían reformas sociales en favor de los sectores populares.
CONSTRUCTOR DE COMUNIDADES

Fue en1919 cuando Meyer ganó el concurso al que convocó la Asociación de Sociedades de Consumo Suizas,para el diseño de Freidorf, la primera colonia cooperativa. Meyer proyectó una colectividad basada en el “sistema de comunidades pequeñas”, que se inspiraba en las doctrinas pedagógicas de su compatriota Pestalozzi, uno de los grandes reformadores de la educación. Pestalozzi proponía la formación integral de los niños, que impulsara su iniciativa y que no se concretara a la transmisión de conocimientos.

Aquel proyecto se ubicó cerca de Basilea, en la colina de Muttenz. Quien observa los planos advierte de inmediato que el centro de la colonia es la “casa comunitaria”. La disposición ordenada de las viviendas, las áreas verdes y las calles, refleja que la intención de Meyer era contribuir a la convivencia armoniosa y a la conciencia de colectividad. Hoy hablaríamos de consolidación de los tejidos sociales.

El propio Meyer, informan los museógrafos, vivió en Friedorf hasta 1926, y tomó parte en las acciones de propaganda para la cooperativa, como el “Teatro Co-Op”,

Hannes Meyer y Hans Wittwer participaron durante 1927 en el concurso para el Palacio de la recientemente fundada Sociedad de las Naciones, en Ginebra. Obtuvieron un tercer lugar que consolidó el prestigio de los arquitectos. En la exposición del museo Franz Mayer se ha construido una detallada maqueta de aquel palacio, que en pleno siglo XXI conserva su pureza modernista: “Su idea y el proyecto de su edificio no tenían precedentes y eran infinitamente internacionales”, reza el texto descriptivo. Impresionado, Gropius le invitó a unirse a la Bauhaus, donde Meyer dirigió los cursos de arquitectura.

Como director de la Bauhaus, Meyer se guió por el lema “necesidades del pueblo en lugar de ansias de lujo”. Kieren refiere que Meyer deseaba que la Bauhaus fuese un “colectivo para el pueblo”, compuesto por numerosas pequeñas comunidades, brigadas o células, que se abocaran al diseño y fabricación en serie de enseres modernos, que resolvieran las necesidades cotidianas de la gente común.

Meyer, como tantos otros artistas del siglo XX, vivió un destino azaroso: sus ideas políticas y la represión contra los militantes le obligaron a exiliarse. Recorrió diversos países, hasta que, a fines del gobierno del general Lázaro Cárdenas, llegó a México.

“Meyer llegó tarde a México”, explican los investigadores. Ya no le fue posible aprovechar el impulso del auge cardenista, por lo que sus proyectos se quedaron sin realizarse. La sección dedicada a su estancia en nuestro país permite apreciar su legado.

La doctora Franklin explica: “La sección se divide en tres segmentos, la primera habla de su visión del país, de los paisajes que le gustaban, lo que visitaba, lo que retrataba, y de su relación con la política y la gráfica como representación o como vínculo. Se ilustra con algunas propuestas de álbumes que deseaba producir, sobre todo durante el periodo que trabajó al lado del Taller de Gráfica Popular; algunas imágenes de su vida privada en el país, parte de sus publicaciones. El segundo segmento trata de su obra arquitectónica. Ninguno de sus proyectos se realizó. Como el Club Social y Deportivo Español. A pesar de no haberlo ganado, tuvo muy buena crítica por parte del organizador del concurso, el arquitecto José Luis Cuevas, se muestran los tres proyectos ganadores; después el proyecto para el Club Deportivo Suizo, que no se realizó tampoco, ya con algunos toques regionalistas, vinculados a lo que estaba escribiendo, sobre el regionalismo en la construcción de la vivienda suiza, lo que se ilustra con dos de los planos que realizó, se habla de su participación en el programa médico-arquitectónico del Hospital La Raza y la curaduría de una exposición del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, que se realizó en el Palacio de Bellas Artes en 1945; y finalmente, la tercera sección habla de su trabajo en la planificación urbano regional. La unidad Habitacional de Lomas de Becerra en 1943, el de la Manzana de Corpus Cristi y el Balneario de Agua Hedionda, las cinco propuestas para el desarrollo del balneario.”
El Museo Franz Mayer está en la Plaza de la Santa Veracruz, Avenida Hidalgo 45.