imagotipo

Bazar de la cultura

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

  • Guardianes de las semillas en el Museo Tamayo

La milpa y la chinampa han alimentado durante muchos siglos a los mexicanos, pero en las áreas urbanas no existe una clara conciencia de ello. La agricultura parece muy lejana y se desconoce la biodiversidad que caracteriza a los cultivos tradicionales de nuestras comunidades. El proyecto artístico “Limbo”, que se presenta en el Museo Rufino Tamayo, se propone propiciar un reencuentro entre las nuevas generaciones y ese legado.
GUARDIANES DE LAS SEMILLAS

Adriana David y María Emilia Escobedo son las creadoras de “Limbo, alimento para el futuro”. El esfuerzo trata de generar conciencia acerca de la crisis alimentaria que se vive en México y el mundo. “Limbo” se define como una plataforma artística urbana de almacenamiento de semillas; se expuso en el Museo Tamayo de 20015 a 2016 como parte de la Semana del Diseño en México.

“Limbo” organiza actualmente el programa “Teocintle”, Segundo Encuentro por la Agricultura Sustentable, que empezó el primero de marzo y culminará el 31 de mayo.

“El propósito es tener guardianes de las semillas escasas, pero no en un búnker cerrado adonde no se puede entrar excepto con órdenes. Creemos que es también bueno tener estas semillas repartidas en cajas, para los vecinos, para la delegación. Está bien repartirlo, bajarlo al nivel personal, no solo dejárselo al gobierno”, explican las organizadoras.

El Segundo Encuentro por el Alimento Sustentable, Teocintle, tratará de que haya más personas que actúen como guardianes de las semillas, dicen Adriana David y María Emilia Escobedo:“Vamos a estar tres meses en diferentes sedes de la ciudad: durante marzo vamos a estar en el Museo Tamayo, durante abril y mayo estaremos en el Huerto Roma Verde (Jalapa 234, colonia Roma Sur). Vamos a tener una pequeña salida a ‘Canasta de semillas’, que es un banco de semillas de una organización no gubernamental. Está en Amecameca, en las faldas del Iztaccíhuatl. Ellos se dedican a hacer bancos de semillas en las zonasrurales del país, nosotros vamos a ir a visitarlos para ver cómo es un banco de semillas tal cual, grande, en forma. Nosotros somos bancos de semillas urbanos”.

“Teocintle” se basa en el trabajo de los propios vecinos de las áreas urbanas; su objetivo es el fomento de cultivos alimenticios sustentables, que permitan satisfacer en parte las necesidades de la gente común. Las impulsoras están convencidas de que no se trata de una utopía, sino de un proyecto perfectamente viable:“Lo que queremos a través de Teocintle es demostrar que sí se puede tener una alimentación sustentable en la ciudad, que sí podemos realmente, si así lo queremos, ser autosuficientes en alimentos, entonces vamos a ir a visitar los huertos urbanos que ya existen, ya hay muchísimos, hay una chinampa, un huerto orgánico, tenemos mercados, los jardines botánicos, un montón de formas en los que podemos aprender casos de éxito, para que nosotros podamos sembrar, conservar, consumir, orgánico y sustentable”.

En la época actual, que se caracteriza por la intensa especulación con el suelo citadino, prácticamente se ha olvidado que la antigua México-Tenochtitlan dedicaba gran parte de su territorio al cultivo de alimentos. Las chinampas de Xochimilco son el legado más característico de aquella época. Por su parte, la milpa constituye un ecosistema en sí misma, muy distinta de los
monocultivos comerciales.

La milpa se define como un policultivo. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad informa que la milpa constituye un espacio dinámico de recursos genéticos. El maíz es la base de la milpa, y a éste le acompañan el frijol, las calabazas, los chiles, los tomates y los jitomates, en sus muchas variedades; junto a éstas crecen otras especies, en especial las hierbas comestibles que crecen de manera natural, como lasverdolagas, quintoniles, huazontles, nabos
y romeritos.

En torno a la milpa suelen crecer árboles frutales. La interacción que así se produce tiene efectos benéficos para la conservación de los suelos y les proporciona a los agricultores una dieta muy equilibrada.

Esta biodiversidad suele pasarse por alto en los tiempos actuales.
EL REGRESO A LA DIVERSIDAD

La revaloración de esa riqueza es uno de los propósitos del proyecto “Teocintle”, como lo comentan las entrevistadas: “La idea es que se repartan las semillas por la ciudad. Lo que queremos es hacer guardianes. No queremos que sea un solo el sitio donde se guarden las semillas, queremos que todo el mundo las tenga.  De ahí la importancia de la base de datos, que nosotros llevamos y nos permite saber quién tiene qué. Puede participar cualquier persona que tenga la espinita de conservar semillas, de naturaleza, de reconectarse con la biodiversidad alimentaria mexicana. O de crear su pequeño huerto. Esto abre muchos espacios”.

Durante los periodos críticos, las guerras, por ejemplo, se aprovecharon los jardines y patios particulares para crear huertos; también existieron y existen los “jardines obreros”.

El urbanista de la Universidad de San Pablo, Luis Octavio Da Silva, cita a los investigadores franceses Trempé (1971) y Dubost (1984), quienes documentan que, a fines del siglo XIX, los inmigrantes del campo que llegaban a París y a otras ciudades europeas practicaron una agricultura de subsistencia en los jardines familiares. Elegían las especies tradicionales de sus regiones. Esto les garantizaba la subsistencia y les permitía mantenerse parcialmente independientes de los azares económicos. También les compensaba en parte los bajos salarios de aquellos días. (http://www.bifurcaciones.cl/009/DaSilva.htm).

En la actualidad existen “jardines obreros” en el viejo mundo; en nuestro país también existieron, aunque existe poca memoria de ellos.

Adriana David y María Emilia Escobedo informan que los resultados de esa cultura son positivos: “Claro que se puede y ésa es la idea, que cada vez más personas logren hacer esto en casa y no dependan solamente del mercado y del supermercado. A lo mejor no se puede surtir todo lo que requiere una familia, pero sí algunas legumbres, ir modificando este patrón de consumo voraz e ir haciéndonos más responsables del autoconsumo. Y también ver el origen de nuestros alimentos, eso es algo muy importante. El ser humano de repente está perdiendo esta conciencia, seremos más humanos al entender de dónde viene este jitomate, quién lo sembró, quién lo transportó para que llegare, si se congeló, si no se congeló, es muy importante tener conciencia de la cadena de consumo. Entender de dónde vienen los alimentos, cuál es su origen, podemos hacer eso mucho mejor, síse puede, si tenemos el compromiso”.

Esta práctica genera otros beneficios, amén de los alimentarios y los económicos, dice María Emilia Escobedo: “¡Y además es súper terapéutico, te relaja, une a la familia y a los vecinos! La gente dice ‘mira, ya salió el jitomate’, ‘yo tengo lechuga’. Esto también crea comunidad, si lo socializas bien, ayuda bastante a unir a la comunidad”.

Adriana David reflexiona: “El intercambio es parte de crear una cultura de la sustentabilidad. No podemos ser autosuficientes de modo individual, eso es algo que tenemos que entender: somos autosuficientes de forma comunitaria. Ahí es donde Volvemos a conectarnos con los vecinos, y volvemos a tener esa relación un poco más humana”.

Las promotoras recuerdan que las civilizaciones mesoamericanas desarrollaron una agricultura muy notable, que luego enriqueció al mundo: “México es centro de origen del maíz, de la calabaza, el frijol, el centro de domesticación del jitomate, el cacahuate, el café, el cacao. Somos el centro de creación de semillas que nos dan de comer a nosotros y al mundo entero. Tenemos que reconectarnos, tenemos que apropiarnos de las diferentes variedades que existen, que nos ayudan a mitigar el cambio climático, o la crisis política”.

El sábado 25 de abril, a las 10:00 se llevará a cabo el taller “Creando suelo fértil y cosechando semillas” en el Huerto Tlatelolco; el sábado primero de abril, a las 13:00 se efectuará un “Picnic de despedida” en el Museo Tamayo; el sábado 8 de abril a las 10:00 se impartirá el taller “Trasplantar y prevenir plagas” en el Huerto Roma Verde; el domingo 16 de abril, a las 9:00 se visitará la “Canasta de semillas”, en Amecameca; el sábado 22 de abril, a las 10:00, el Jardín Botánico de la UNAM, el domingo 23, el Jardín Botánico Chapultepec; el sábado 20 de mayo, la chinampa “Yolcán”, en Xochimilco.

Para mayores informes, puede visitarse el sitio www.limbosemillas.com, también hay página en Facebook; el correo electrónico es hola@limbosemillas.com

El Museo Rufino Tamayo está entre
Reforma y Gandhi.