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Beltrones: la fuerza lo acompaña / Juego de Palabras / Gilberto D Estrabau

  • Gilberto Destrabau

En la pelea a 13 rounds del campeonato México 2016, Manlio Fabio Beltrones gana el primer round en Colima con Ignacio Peralta, y lo hace de manera tan rotunda que, por primera vez en la historia electoral de México, el candidato vencido, el panista Jorge Luis Preciado, acepta su derrota a las 24 horas de la elección y pide al vencedor que suspenda las acciones legales en su contra (entre ellas una acusación como cabeza de una red de trata de personas).

Que Beltrones ganara la elección en Colima lo esperaba todo el mundo, incluso la oposición. Era su presentación como líder nacional del PRI, y la primera batalla en un año electoral que contempla la renovación de 12 gubernaturas. Hubiera sido catastrófico para la moral del priísmo iniciar la cuesta de junio cargado con un revés, aun justificado. Y ya en terrenos de lo místico, se invocaría la historia de otro sonorense que fue presidente del PRI, Luis Donaldo Colosio, quien en Baja California perdió su primera elección, y la tragedia en que terminó su fulgurante carrera.

Aunque la candidatura tricolor en Colima fue solo una repetición de la elección que se celebró en 2015, de todas maneras un fracaso se hubiera reflejado negativamente en la estrategia beltronista de candidaturas únicas en las que el PRI y el Gobierno de Peña Nieto tienen depositadas sus esperanzas de barrer el cinco de junio, conservando los Gobiernos que ya tiene, y añadiendo algunos más.

Con el aldabonazo colimense, toma cuerpo el rumor de que la meta de Beltrones es avanzar hacia las presidenciales de 2018 gobernando en 25 estados, seis más de los que gobierna ahora.
Las candidaturas únicas

El programa de candidaturas únicas diseñado y puesto en práctica por Beltrones es una estrategia presumiblemente triunfadora. No porque nunca antes haya habido candidaturas de unidad, pues las hubo, sino porque en este caso, las 12 fórmulas que oferte un partido mayor en una elección importante, responderán en su totalidad a ese modelo (que si funciona, probablemente se convierta en el preferido del PRI, tanto en 2017, donde estará en juego la renovación de la joya de la corona, el Estado de México, como en las presidenciales de 2018).

Hasta ahora, son seis candidaturas de unidad las que se han construido en el segundo piso del edificio dos: las de Aguascalientes, Veracruz, Chihuahua, Durango, Tlaxcala y Zacatecas. El mecanismo para llegar a ellas ha sido el mismo en todos los casos. El CEN priísta realiza sondeos y opinión y otras consultas, y finalmente decanta a un grupo de aspirantes quienes, además de aspirar, ofrecen posibilidades de ganar. Reúne a ese grupo y los cita en Insurgentes, donde firman una carta comprometiéndose a aceptar sin protestas ni amenazas de irse a la oposición la decisión del CEN acerca de quién será el abanderado, se toman la foto con Beltrones en testimonio de compromiso y buena fe, y se van a sus casas a esperar el telefonazo fatal.

Entonces, Beltrones ya hizo realidad la primera esperanza que el priísmo depositó en él. Ahora habrá que esperar un poco más de cuatro meses, para certificar que la fuerza lo sigue acompañando.

Buenos días. Buena suerte.
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