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Beneficios y Riesgos de la Economía Digital

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Aprovechar las ventajas de la economía digital para alcanzar mayor productividad y bienestar de la población

La extraordinaria expansión de la globalización, a partir de la última década del siglo pasado, impulsada por los incesantes avances en las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), ocasionó una creciente integración de la economía mundial. El volumen y valor cada vez mayor del intercambio de mercancías y servicios entre los países generó un auge económico que benefició a una importante parte de la población mundial, pero aumentó la brecha de desigualdad respecto de grupos sociales y de países que quedaron marginados de la internacionalización económica.

La aplicación de las TIC con la aplicación del internet al comercio electrónico y con el surgimiento de las aplicaciones tecnológicas en los servicios bancarios, cambiaron el mundo del comercio y de las finanzas.

Adicionalmente, la innovación creó un nuevo tipo de activos que absorbieron la excesiva liquidez que inundó los mercados mundiales, impidiendo con ello presiones inflacionarias. Sin embargo, los derivados estructurados resultaron ser activos muy frágiles que ocultaban su riesgo inherente, lo que condujo a la crisis financiera que estalló en 2008 y a la posterior recesión. El deterioro económico que acarreó produjo una fuerte reacción social de indignación y de inconformidad, lo que a la postre se tradujo en movimientos nacionalistas, proteccionistas y anti globalización.

Frente a las propuestas que buscan volver a los tiempos anteriores al dinámico proceso de integración de los mercados mundiales, han surgido voces que llaman a replantear la globalización para pasar a una nueva etapa. Hasta ahora se ha alcanzado un elevado nivel de desarme arancelario, por lo que a futuro hay que dedicarse a los derechos de propiedad y a la solución de diferencias, propone el premio Nobel de economía Paul Krugman.

Por su parte, Klaus Schwab propone delimitar el extremismo de mercado en que se caído, viendo hacia adelante en lugar de buscar regresar a políticas del pasado. Hacía la mitad del siglo XXI, de acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF) la cuarta revolución industrial habrá dado origen a la robotización, por lo que las relaciones económicas estarán dominadas por el conocimiento.

Por lo pronto, en la actualidad, las TIC han dado origen al comercio electrónico y a distintas aplicaciones de entretenimiento, así como a una extensa red social de comunicación que ha conducido al riesgo del uso inadecuado de información, aunque ha fortalecido la transparencia en la vida política y económica. Por su parte, el sector que ha respondido con mayor rapidez ante este la revolución tecnológica es el financiero. De tal manera, el sistema bancario ha evolucionado de los portales financieros, a la banca por internet y a las aplicaciones de pago electrónico, con el riesgo que han implicado la suplantación y el uso fraudulento de este tipo de banca digital.

Adicionalmente el sistema bancario y monetario enfrentan el reto de responder a las monedas digitales emitidas por un programa de cómputo (criptomonedas) y controlada mediante el registro en una cadena de bloques (blockchain), así como a las fintech que permite realizar inversiones y transacciones sin necesidad de intermediarios (P2P). Al respecto, la subsecretaria de Hacienda Vanessa Rubio ha señalado que ya se encuentran trabajando en regulaciones para que este tipo de innovaciones financieras se lleven a cabo sin implicar mayores riesgos a los participantes.

En el mundo, bancos centrales y comerciales se aprestan a buscar utilizar el sistema blockchain y la posible emisión de monedas digitales dotándolas de respaldo real, a diferencia de lo que ofrecen las más de setecientas criptomonedas que actualmente existen.

miggoib@unam.mx