imagotipo

Betty Zanolli Fabila

  • Betty Zanolli

Luz y sombra de la nueva iniciativa presidencial en materia laboral (I)

¿Cuál es el futuro laboral que enfrentan los trabajadores de México y nuestra sociedad en pleno? Hasta hace un par de décadas las instituciones de seguridad social habían constituido la infraestructura fundamental para poder atender a los trabajadores mexicanos y a la población en general. Sin embargo, el esquema laboral heredado de nuestro constitucionalismo a partir de la Carta Magna de 1917 y materializado a través de los Gobiernos presidenciales de la primera mitad del siglo XX, principalmente del régimen cardenista y ávilacamachista, ha sido adulterado radicalmente a partir de las reformas neoliberales instrumentadas durante los sexenios de Ernesto Zedillo y Felipe Calderón, cuya última reforma, la laboral, terminó de desnaturalizar y degradar a las dos más importantes instituciones de asistencia social de nuestro país, a la par que a la esencia misma de la Ley Federal del Trabajo, constituyéndose así dichas reformas inconstitucionales en las más lesivas de la historia del régimen de seguridad social en México y de los derechos humanos consagrados en nuestra Carta Magna en materia laboral y de dignidad humana. Y no podría haber sido de otra forma, desde el momento en que nos hemos permitido ser arrastrados por el embate de las políticas neoliberales instrumentadas en los últimos cinco sexenios y de la crisis mundial que enfrenta el capitalismo. Crisis en la que vivimos desde hace más de cuatro décadas y de la que no hemos querido salir, a tal punto que el contenido humanista de las leyes laborales que un día hicieron a nuestra Nación, referente mundial de la dignificación laboral son ya letra muerta de un constitucionalismo social glorioso que no resucitará porque día a día lo hemos ido sepultando en todos los órdenes.

Por ello, no es de extrañarnos que hoy por hoy el nuevo marco jurídico laboral favorezca impunemente al sector empresarial desde el momento en que ha posibilitado abaratar la mano de obra, acabar con el derecho al trabajo y a la estabilidad laboral y quebrantar, entre otros, principios como los de autonomía y libertad sindicales. Todo ello gracias al hecho de contar con la abominable legitimación constitucional que le ha otorgado a estas acciones el Congreso de la Unión –como en el caso de la figura del outsourcing- con el trágico aval judicial de la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación. De ahí que la sociedad mexicana no deba permitir más que continúen prosperando modificaciones legislativas retardatarias y anticonstitucionales, sobre todo en materia de seguridad social que es área prioritaria de todo el país y del nuestro en particular.

El pueblo de México requiere que las leyes se apliquen y que el Estado de Derecho sea respetado en todo momento, en acato irrestricto al espíritu originario de nuestra Carta Magna, hoy totalmente pulverizado. No olvidemos que nuestros ejemplares preceptos laborales nacieron formalmente con la Constitución Política de 1917 y las Juntas Locales a finales de 1927, una década después. Con base en ello y comprendiendo este contexto retardatario, a casi un siglo de distancia del centenario de nuestra Constitución y a unos días de haber conmemorado el Día Internacional de Trabajo, cada vez más conflictuado y alejado de los derechos humanos ¿qué representa la iniciativa de nueva reforma laboral ahora presentada por el Presidente de la República en materia de justicia laboral?

bettyzanolli@hotmail.com

@BettyZanolli