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Betty Zanolli Fabila

  • Betty Zanolli

  • CDMX: vivir en violencia, indiferencia y desprecio (I)

Vivir en las grandes urbes es un reto, pero hacerlo en la Ciudad de México: proeza de titanes, como es en la mayor parte de nuestro país, amagado por la tónica de un fallido Estado de Derecho que cada día se precipita más, porque a la inseguridad se suman otros flagelos,todos nocivos: crisis económica, devastación medioambiental, despojo de recursos, y otros propios de toda ciudad que ha crecido sin planeación y en total anarquía, secuestrada por la avaricia y colusión de autoridades y ciudadanos corruptos. Algo que en el caso de la CDMX alcanza dimensiones inéditas: caos vehicular, un absurdo y por demás cuestionable Reglamento de Tránsito que sólo ha propiciado mayor criminalización civil y contaminación, inequidad social, crisis medioambiental, pésimo servicio de transporte público, desaforado comercio informal, tolerancia demagógica extrema para marchas y plantones hasta que el interés político decide que llegó el momento de aplicar la fuerza pública contra los manifestantes. Y todo ello en medio de una profunda crisis política y social de valores.

Una prueba: el reforzamiento del programa Hoy No Circula (HNC), que ahora al amparo de un organismo como la CAME, ha agudizado la violentación de derechos y garantías ciudadanas pretextando que protege el derecho a la salud, cuando es lo que menos procura y, en cambio, sólo ha sangrado la economía de grandes sectores de la sociedad capitalina con pérdidas millonarias, no sólo de quienes dependen del abasto diario de alimentos sino también de quienes dependen de suministrar sus productos; de los taxistas que para compensar la semana que como mínimo dejan de laborar deben doblar su jornada laboral, y de todos los que subsisten del auto para sobrevivir en una megalópolis en la que es imposible movilizarse por otros medios, mientras la autoridad indiferente permite toda clase de abusos de quienes hacen de las crisis su área de oportunidad para especular, como Uber. Pero ¿quién puede creer a la autoridad si el pasado 15 de mayo, cuando hubo contingencia por primera vez en domingo, contra toda recomendación médica se permitió irresponsablemente el paseo ciclista? ¡Incongruente! Como lo es tolerar marchas en plena contingencia ambiental o que se anuncie el retiro de trolebuses para substituirlos por transportes eléctricos. ¡Aberrante! Todo ello hace cuestionable las medidas tomadas porque los autos no son la principal causa de la polución y eso la autoridad lo sabe, tanto que el propio jefe de gobierno ha reconocido que hay otras ciudades más contaminadas en México que jamás han padecido el HNC. Lo que no se nos explica son los intereses políticos y económicos que subyacen. Ésa es la verdad a la que la ciudadanía no tiene acceso mientras violencia, indiferencia y desprecio estatales se acrecientan contra ella.

Atrás quedó nuestra democracia. Hoy vivimos la tiranía de dictadorzuelos preocupados por perpetuarse en el poder frente a los que nuestra vulnerabilidad es cada vez mayor, pues ahora pretenden hacernos creer que para vivir con bienestar en la CDMX  hay que pagar por todo: por transitar, estacionarse, circular -a menos que compremos un auto eléctrico de cientos de miles de pesos-. Pronto por respirar… ¡Inconcebible! Aunque lógico. Recordemos que Aristóteles hace 2,400 años advertía: seguid y obedeced al que es superior en virtud, pues virtuoso es quien se opone a la cobardía, insensibilidad y avaricia y cuya mayor virtud es la Justicia. ¿Podemos estar más alejados del ideal aristotélico? Trágicamente sí, nuestros políticos dan para mucho más.
bettyzanolli@gmail.com

@BettyZanolli