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Biblioterapia o el poder de la lectura en nuestro cerebro

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

¿Cuántos libros lee al año? ¿Sabía usted que leer mucho, además de ser una excelente forma de adquirir conocimientos, de entretenernos y de divertirnos es una terapia que se ha usado desde la Edad Media para tratar y combatir la depresión y la angustia? Sí, porque la biblioterapia, como la bautizó el doctor Samuel Crothers en el año de 1916, es una técnica que ejerce un gran poder sobre nuestro cerebro.

Un artículo publicado por la agencia de noticias científicas SINC, menciona que en la era moderna la biblioterapia empezó a extenderse después de la Primera Guerra Mundial, sobre todo en Estados Unidos. Allí, varias iniciativas recomendaban libros a los soldados que regresaban del frente, muchos de ellos con estrés postraumático, en un intento por mejorar su convalecencia.

En la actualidad esta práctica terapéutica se realiza, entre otros lugar del mundo, en Inglaterra en la llamada The School of Life (Escuela de la Vida), una organización creada en por el filósofo suizo Alain de Botton, quien ha usado los libros para ayudar a la gente.

Hoy en día la sección de biblioterapia de The School of Life depende de Susan Elderkin y Ella Berthoud, dos licenciadas en Literatura Inglesa por la Universidad de Cambridge,quienes iniciaron su gusto por la lectura desde que ambas eran universitarias y vivían en una habitación contigua.

“Ella y yo empezamos a pasarnos libros con un propósito terapéutico. A veces llegábamos a nuestro cuarto y nos encontrábamos una novela en la puerta: una novela pensada para subirnos el ánimo cuando lo teníamos bajo o, muchas veces, para aconsejarnos sobre algo que estábamos haciendo mal”, dice Susan Elderkin.

¿Pero qué pasa con el cerebro cuándo lee? Los especialistas aseguran que si al leer nos transportamos y entramos en lo que el libro nos cuenta, si nos imaginamos y de alguna manera vivimos la historia de sus personajes, aun leyendo en solitario, algo debe suceder en nuestros cerebros que lo permita.

Para comprobar esto, investigadores españoles en la Universidad Jaume I de, Castellón, dieron a leer diversas palabras a una serie de voluntarios mientras les practicaban una resonancia cerebral. Algunas de esas palabras evocaban olores intensos. Eran palabras como ajo, canela y jazmín. Otras eran palabras neutras, sin ningún tipo de olor asociado. Lo que vieron fue que al leerlas todas activaban las áreas cerebrales responsables del lenguaje, pero las primeras hacían trabajar además a las áreas olfativas, las responsables de oler en la vida real.

Investigaciones similares han certificado algo que, por otra parte, parece concluirse de forma intuitiva: al leer nuestro cerebro reproduce las palabras que evocan al mundo real. Por ejemplo, cuando leemos palabras como tomar o dar una patada, se activan respectivamente las áreas de la corteza premotora (encargada de guiar los movimientos y el control de los músculos proximales y distales) relacionada con los brazos y piernas.

De ahí la siguiente suposición: si al leer reproducimos lo que sería la historia en la realidad, y si son tantas las variantes a las que podemos acceder ¿podría de alguna manera la lectura entrenarnos para la vida real?

Estudios, aun más recientes, aseguran que la buena literatura mejora la capacidad de sentir empatía, porque es un simulador de la realidad. Estas investigaciones también han demostrado que leer las novelas, como las de Harry Potter, por ejemplo, hace que los estudiantes mejoren su actitud respecto a grupos estigmatizados como inmigrantes o refugiados.

Algunas conclusiones editoriales de estas investigaciones afirman que leer ficción puede hacernos mejores personas, porque, aunque suene exagerado, la empatía con cualquier personaje de novela, es un componente clave del comportamiento social y de la moralidad en general, y esto es lo que hace a uno mejor persona.

¿Y qué pasa con la literatura de no ficción? Los estudiosos dicen que este tipo de literatura aumenta la reserva cognitiva protegiéndonos de padecimientos asociados a las demencias.

Por donde se vea, leer un libro como parte de una terapia, o no, es una excelente medicina, porque los libros tienen un gran poder sobre nuestro cerebro. Si lo duda, es tiempo de que lo compruebe, porque además, y algo que los estudiosos no han dicho: los libros son nuestros mejores amigos.