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Bienvenida al 2017

  • Federico Ling Sanz

(Parte 2 de 2)

  • Federico Ling Sanz Cerrada

La semana pasada titulé mi artículo “Olvidar al 2016” (parte 1 de 2) y en esta ocasión, para la segunda parte quiero titularle: Bienvenida al 2017. Es el correlativo natural al anterior. Estamos prácticamente con un pie afuera del año 2016 y se nos va de las manos. Tenemos el año nuevo, y como siempre hemos dicho, es un pretexto y motivo para hacer una especie de “corte de caja” (político, social, espiritual, económico). Siempre me han gustado los “borrones y cuenta nueva”, porque nos hablan del sentido de volver a empezar. De no cargar con la culpa de los errores que cometimos antes y de la posibilidad de comenzar de cero. Avanzando un poco más, me gusta el dicho: “olvida el pasado, quédate con la lección aprendida”. Así veo precisamente al 2016: olvidemos el año, quedémonos con aquellas lecciones que –voluntaria o involuntariamente– tuvimos que aprender. Y tal como lo dije, van mis sugerencias:

1.- El reto de tener que enfrentar a Donald Trump cuando tome posesión en enero. El actual Presidente electo ha prometido una serie de cosas que, de seguir su curso actual, dañarán potencialmente a México: la construcción de un muro en la frontera, la renegociación del TLCAN y la deportación de inmigrantes indocumentados. El Gobierno de México debe concentrarse en esos 3 mensajes solamente. No hay tiempo ni capital político para enviar otros mensajes: México debe negociar estos temas con Estados Unidos, y no aceptar ningún intercambio desfavorable. Sin duda tendrá que ceder en algunas cosas, pero en este punto se trata de evitar una catástrofe mayor. Si tiene que financiar una parte del “muro” a cambio de mantener el TLCAN vivo y de evitar la deportación masiva de indocumentados, entonces México tendrá que optar por el mal menor. No es una solución ideal, pero es pragmática. México no tiene demasiadas fichas que jugar, pero las que tiene son poderosas y debe usarlas totalmente a su favor. En otras palabras, hay que administrar el problema potencial.

2.- En materia de seguridad, México tiene que revertir su imagen deteriorada y su situación de violencia actual. Como se ha dicho siempre, debe evitar los crímenes que generan violencia y concentrar la fuerza del estado en erradicar estos. Cierto es que el Gobierno debe generar certidumbre, pero debe empezar por crear condiciones de paz: esto significa atacar los homicidios, la extorsión, los robos y los secuestros principalmente. Estos crímenes son los que más lastiman a la sociedad y los que ocasionan un mayor desgaste en la ciudadanía y en su percepción hacia el Gobierno. Además, son los principales motivos que ahuyentan la inversión y el turismo. Debemos erradicar la violencia paso a paso.

3.- Por último, el tema de la corrupción que tanto daño hace a la sociedad, al gobierno y a la economía. La cantidad de recursos que se pierden por culpa de la corrupción es extremadamente alto. Las condiciones de incertidumbre reinan por todos lados y nuestra reputación por igual se desvanece. Los gobernadores acusados de corrupción deben rendir cuentas (por ejemplo, Javier Duarte, de Veracruz), y la sociedad debe tomar un rol mucho más activo para denunciar a los malos funcionarios públicos. No hay de otra. La sociedad tiene el potencial de acabar con la corrupción, siempre y cuando no se preste a ella. No es un tema cultural, sino de principios y de ética.

México enfrentará un año muy duro en 2017, pero no será mucho peor de lo que pensamos si todos hacemos lo que nos toca. Por eso es bueno pensarnos: borrón y cuenta nueva. Olvidamos al 2016 pero nos quedamos con la lección aprendida para el 2017.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información