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Brexit, el nuevo e ideal pretexto

  • Betty Zanolli

Betty Zanolli Fabila

Un nuevo triunfo se ha anotado la xenofóbica ultraderecha al imponerse el Brexit en el referéndum del Reino Unido (RU) para salir de la Unión Europea (UE), luego de 43 años de pertenencia. Hecho que demuestra, una vez más, la artificialidad de su propia unión, no solo generacional -al optar predominantemente los adultos mayores por la separación y los jóvenes por mantenerse en la UE-, sino cultural -como ha sido costumbre secular de las naciones británicas-, desde el momento en que mientras Inglaterra y Gales se pronunciaron por la escisión, Escocia, Irlanda del Norte y el territorio ultramarino de Gibraltar lo hicieron por la permanencia, lo que podría precipitar el recrudecimiento de una división interna y el renacer de dramáticas rivalidades añejas. Panorama que no asombra, pues al evocar la historia de estas naciones insulares encontramos innumerables ejemplos que ilustran su carácter endémicamente autonomista, como lo refleja prístinamente la frase de Nigel Farge, líder del Partido Independencia del Reino Unido: “¡Que el 23 de junio pase a la historia como nuestro nuevo día de independencia!”. Y uno se pregunta ¿estaremos ante el nacimiento de una nueva Europa? No. Europa es otra desde décadas atrás. Ahora solo atestiguamos la concreción de una fase más de la crisis que abate al Viejo Mundo, desde que la debacle financiera de Estados Unidos en 2008 le golpeó, como antes lo hiciera en la depresión del 29, demostrando con ello la debilidad de su estructura, principalmente económica y financiera, frente a la del coloso norteamericano y la de economías invasivas como la china. Estamos pues inmersos en el resquebrajamiento global que día con día se agudiza en Occidente al tiempo que enfrentamos el fracaso europeo para construir una verdadera identidad. Indefinición que comprueba el nuevo movimiento reversivo en gestación: el Bregret, nacido demasiado tarde, cuando la mecha está prendida, pero que tampoco nos debe sorprender, porque ni los países latinoamericanos -que comparten tantos elementos en común, empezando por el idioma y el pasado colonial- a lo largo de su historia la han logrado alcanzar. Que lo diga el gran liberal Vicente Rocafuerte. Y es una verdadera pena, porque la herida que produce en la UE podrá incentivar la salida de otros países para beneplácito de las macropotencias de América, Medio y Lejano Oriente, que anhelan debilitar a Europa resquebrajando su modelo comunitario para catapultarse aún más en el mercado mundial.

Lo trágico para México es que se invoque a “Brexit” como el nuevo pretexto, ideal, por el que la especulación nos arrasa más allá de toda lógica económica. Por lo pronto “justifica” nuevos y más drásticos recortes presupuestarios como el anunciado por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, minutos después de la sacudida estrepitosa en las amañadas bolsas del mundo. El más reciente, por 31 mil 715 millones de pesos, que impactará 41 por ciento en los rubros de mayor importancia del gasto social: educación y salud. ¿Por qué justo en ellos? ¿Acaso como consecuencia de los hechos recientes? ¿Por qué no cancelar en cambio todo financiamiento público a los partidos políticos y hacer honoríficos los cargos de representación popular? ¡Porque la mina de oro se les acabaría a todos los que monopolizan el control económico y el poder político! En fin, pese al estancamiento, volatilidad y devaluación que vendrán, no es la peor crisis de la posguerra, pero serán las sociedades de países a las que el modelo neoliberal explota y despoja descarnadamente, como la nuestra, las que saldrán severamente afectadas, porque aunque diga lo contrario el discurso oficial, es imposible para México enfrentar una nueva crisis: México es un polvorín.
bettyzanolli@gmail.com  @BettyZanolli