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Brexit, populismo y salud pública

  • Daniel Aceves Villagrán

Daniel Aceves V.

En 2014, el manifiesto de la línea política conservadora del Reino Unido sorprendió al incluir como uno de los principales ejes de campaña la convocatoria para un referéndum que tuviera como objetivo decidir si se seguía siendo miembro de la Unión Europea o se debería abandonarla, situación que el pasado 23 de junio se materializó con el Brexit (de la abreviatura de “Britain” y “exit”) que sorprendió al arrojar que el 51.9 por ciento (17.410.742 millones de votos) fueron a favor y un 48.1 por ciento (16.141.241 millones de votos) en contra (con una participación del 72 por ciento), generando la salida de la quinta economía más grande del mundo del mercado único que permite el libre movimiento de bienes, capitales y personas a lo largo y ancho de 28 países europeos. Lo anterior fue detonado, entre otras cosas, por el aumento de miedo y descontento de los ciudadanos británicos, potenciado por movimientos como el del partido nacionalista de derecha UKIP y sus populistas e inverosímiles ideas (muy parecidas al discurso de Trump) en donde en teoría el problema que tiene el Reino Unido es única y exclusivamente por culpa de la migración y cuestiones raciales y que para solucionarlo se necesita mayor control de la población y que renazcan conceptos como el orgullo y la defensa de la soberanía nacional en un marco que parecería buscar una Unión Europea a la carta, situación que no es aceptable. Esta decisión trae consigo muchas consecuencias como la disminución de la inversión en los servicios públicos y la inversión extranjera, producto de que a los ojos de la comunidad internacional, los británicos serán un socio comercial menos atractivo yendo en contra de lo que tradicionalmente habían sido: uno de los principales centros de conocimiento (sede de importantes organismos como el Consejo Europeo de Investigación o la Agencia Europea de Medicamentos) que además proveía el incentivo de tener acceso a la Unión Europea, otorgando a las farmacéuticas por ejemplo, de una única autorización de comercialización, proporcionando un acceso más rápido a la totalidad del mercado europeo. El daño económico también impactará reduciendo el gasto para la salud, afectando los servicios de atención primaria y la cantidad de puestos de trabajo disponibles, sustentado por la falsa creencia de que la población migrante está colapsando el Sistema Nacional de Salud, cuando en realidad el cometido de un sistema de salud está ligado al desarrollo y el desempeño económico de un país. Además, al ser el mayor beneficiario de la financiación comunitaria para diversos programas, el Reino Unido vería disminuido de forma dramática el flujo de los recursos recibidos para investigación y desarrollo, generando un panorama tanto a nivel europeo como mundial contrario a la cooperación internacional que alude a la transferencia, recepción e intercambio de recursos, bienes, conocimientos y experiencias educativas, culturales, técnicas, científicas, económicas y financieras entre gobiernos, así como con organismos internacionales, con el propósito de promover el desarrollo humano sustentable. La reflexión también se encamina a sabernos que grandes temas no deben ser resueltos democráticamente, para eso hay expertos.

danielaceves@yahoo.com.mx