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Brexit, ¿principio del fin o replanteamiento?

  • Yolanda de la Torre Valdés

Yolanda de la Torre V.

Suele decirse que es necesario tener cuidado con lo que se desea, porque se puede cumplir. En el Reino Unido y en no pocos países que forman parte de la Unión Europea, sean éstos o no de los más poderosos, es una postura común de presión entre políticos de tendencia ultraconservadora el estar amagando con hacer presión para abandonar el acuerdo. Es algo que han hecho en la búsqueda de prebendas, quizá privilegios o más posiciones de poder para sus agrupaciones, pero al menos hasta ahora, no habían llegado a más, por el riesgo que ello implica principalmente en lo económico.

En el Reino Unido, para su mala suerte, se dio una mala combinación, la de tener al mismo tiempo en posiciones de poder a un populista ultraconservador como el exalcalde de Londres, Boris Johnson, personaje que curiosamente guarda un gran parecido con el candidato republicano ultraconservador a la Presidencia de Estados Unidos, Donald J. Trump, y el primer ministro británico, el conservador”moderado” David Cameron, recientemente reelecto y ya con carta de renuncia con fecha al mes de octubre.

La diferencia de posturas entre estos dos personajes llevó a David Cameron a convocar al referéndum que se llevó a cabo la semana pasada en el Reino Unido, con la idea de demostrar que la Gran Bretaña apoyaba el continuar formando parte de la Unión Europea, digamos que fue una especie de arranque, una “bravata de cantina”. Cameron se sentía confiado después de que tras un referéndum previo, los escoceses decidieron continuar siendo parte del Reino Unido, además de que las encuestas mostraban un apoyo principalmente de los jóvenes a ser parte de la Unión Europea.

Incluso hasta el viernes por la madrugada, algunas casas encuestadoras le daban la victoria al “permanecer”, pero el desastre ya estaba iniciado, por una parte las encuestas una vez más estaban equivocadas, los puntos de apreciación también, pues aunque los jóvenes daban su apoyo, hay que recordar que en la Gran Bretaña, al igual que en otras naciones europeas, hay cada vez menos jóvenes y más personas adultas mayores.

Fue así que terminó ganando la opción “leave” es decir, abandonar, para sorpresa de los propios británicos, incluyendo los que impulsaban la opción en cuestión, lo que llevó a que en las primeras horas del viernes, el primer ministro, David Cameron, presentara su renuncia, misma que dio a conocer a las puertas del número 10 de la calle Downing, residencia oficial.

Los altos mandos de la Unión Europea, por su parte, no mostraron debilidad y exigieron a la Gran Bretaña comenzar inmediatamente con los trámites de salida, algo que jamás había ocurrido y que se calcula que pueden tomar al menos un par de años. Entretanto, fuerzas ultraconservadoras de otras naciones de la UE, como Francia, Hungría, Grecia, Italia y Austria, por ahora, ya están impulsando la idea de desanexar a sus respectivas naciones, al tiempo que la Gran Bretaña al ver las potenciales consecuencias, analiza ya el llevar a cabo un nuevo referéndum, porque esta intempestiva resolución, amenaza una vez más con poner fin a la unión entre los países del Reino Unido.

Por lo pronto, Escocia y Gales ya se manifestaron en contra de dejar la Unión Europea, por lo que los escoceses analizan volver a someter a referéndum su independencia de Londres, con el objetivo de continuar en la UE.

Es por ello que frente a lo que se llega a desear, siempre es necesario considerar que se puede cumplir, como les ha pasado a los británicos.

* Senadora de la República

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