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Bruselas, Cuba y Trump / Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

“No veo la miseria que hay, sino la belleza que aún queda”

Anne Frank

1. Nuevos atentados, antiguas respuestas. El Estado Islámico (EI) reivindicó el doble atentado en la capital belga, al menos 30 muertos y más de dos centenares de heridos, cuatro días después de que las fuerzas de seguridad capturaban, en esa misma ciudad, a Salah Abdeslam, uno de los presuntos responsables de los ataques en París el pasado mes de noviembre. Como respuesta, varios países europeos reforzaron sus medidas de seguridad, se cancelaron centenares de vuelos y los líderes políticos volvieron a sus cofradías y acuerdos secretos. Recordemos que Bélgica cesó de bombardear objetivos del EI -también conocido como ISIS- en territorio iraquí a finales de junio de 2015. No es extraño que Bélgica sea el país de la unión europea donde la actual movilización yihadista, estimulada desde Siria e Irak, es más extensa. Ningún otro ha producido tantos combatientes terroristas extranjeros, menciona Fernando Reinares en su columna de El País, respecto a su población total y de ascendencia musulmana. Por supuesto, nadie puede justificar el terrible ataque a la población belga, pero tampoco debe admitirse la islamofóbia que ya circula en el imaginario social y en los medios de comunicación, solo para justificar la apuesta en marcha de algunos mecanismos del llamado Derecho penal del enemigo. Tengamos presente, que dicha creación alemana está orientado a legitimar la violación a los derechos humanos y las garantías procesales de los “otros”, para dividir al mundo entre los “normales” y las “no personas”.

2. ¿Cuba sí, yankees no? Obama irrumpe en la isla, la dictadura castrista hace piruetas y se presenta como incorregible. El inquilino de la Casa Blanca emite piruetas demagógicas, se presenta como “respetuoso” de los derechos de los cubanos para decidir su destino y, en respuesta a este carrusel verbal ficticio, Raúl Castro compite y afirma que no hay presos políticos en Cuba. Un par de actores en escena.

¿En algo impactará la visita del mandatario norteamericano a la Habana? Quizá en algunos aspectos, pero no en el núcleo duro de la hegemonía castrista, es decir, en el sistema político autoritario, despótico y unipersonal. Eso sí no se modificará. Los exbarbudos no son suicidas. Así, Obama juega electoralmente para su partido y Raúl Castro encuentra respiro a la asfixiante antidemocracia caribeña. En efecto, un juego de beisbol y un concierto de los Rolling Stones no resuelven las inequidades de un sistema político diseñado para otro mundo.

3. Trump: gemelo incómodo. Tirios y troyanos se rasgan las vestiduras por los discursos atrabiliarios, racistas y clasistas del contendiente republicano. Hagamos un alto en el camino y reflexionemos: ¿Acaso no piensan así algunos sectores de la clase dominante mexicana e incluso algunos segmentos de la pequeña burguesía reaccionaria? Por supuesto que sí, la discriminación y el clasismo se vive en las calles y en las plazas del país. Los pobres son excluidos por ser pobres, por su forma de hablar o vestir, su color de piel, por el lugar en donde viven. Las políticas económicas y sociales están diseñadas para transgeneracionalizar la pobreza, mantener los salarios más bajos de América Latina y la OCDE para exprimir la fuerza de trabajo, para crear un gigantesco ejército industrial de reserva. La diferencia de Donald Trump con la burguesía mexicana y extranjera, es que los segundos aplican lo que dice el candidato, mientras que el racista lo dice a los cuatro vientos para ganar adeptos.

Epílogo. Dice Osorio Chong que pronto volverán los militares a sus cuarteles, únicamente falta que diga cuándo y cuántos. Pequeño gran detalle.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz