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Buenos hábitos: mejor nivel de vida / Cuidémonos

  • Hazael Ruíz Ortega

  • Hazael Ruiz Ortega

El próximo lunes regresan a clases 27 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que constituyen el recurso social más valioso del país y también la población con mayores riesgos durante su desarrollo integral.

Es deseado y esperado que el potencial humano de alumnos y maestros, junto a familias y autoridades, y el complejo logístico, continúen realizando su mayor esfuerzo y abonen a favor de los grandes desafíos en esta recta final del ciclo escolar 2016–2017.

El reto inicia en las estancias infantiles que cimentan buenos y constructivos hábitos y rutinas. Por ejemplo: la lectura y los mensajes que derivan de ella, lavarse las manos, la socialización, la confianza, los inicios de cierta autonomía de papá y mamá. Los expertos afirman que todo lo que se logre quedará grabado en las siguientes etapas del desarrollo humano.

Cada etapa del desarrollo expone singulares retos. Por ejemplo, respecto a la juventud y su natural búsqueda de respuestas, salta a la vista la sensibilidad que manifestó el Constituyente en la elaboración de la Constitución Política de la Ciudad de México al establecer en el artículo 11 Ciudad incluyente, E. Derechos de las personas jóvenes:

“(…) Las autoridades adoptarán medidas para garantizar el pleno ejercicio de sus derechos, en particular a la identidad individual y colectiva, al libre desarrollo de su personalidad, (…) se reconocerá el carácter diverso y heterogéneo de las personas jóvenes, así como sus necesidades específicas”. Bienvenido el reconocimiento a la representación social de la juventud.

Los análisis marcan fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Ejemplos a nivel enunciativo: victimizarse, violencia, sedentarismo, malos hábitos, exceso de tabaco o alcohol, embarazos no deseados, adicciones, uso de armas de fuego, difundir noticias falsas, etcétera. Sin duda, multifactoriales y de gran reto acotarlos.

Las propuestas de hábitos son amplias, veamos un decálogo de hábitos y características de un plan de vida:

1. Contexto, acéptalo como punto de partida y transfórmalo; 2. Sé responsable y autosuficiente de tu propia vida; 3. Define tu sentido de vida (principios, valores, objetivos y metas a corto, medio y largo plazo, etc.); 4. Fija prioridades; 5. Obtén y asigna recursos a tus proyectos; 6. Actitud de compartir el todos ganan; 7. Escucha sin prejuzgar a la gente; 8. Trabaja en equipo, 9. Da seguimiento a tu vida; 10. Retroalimentación, adáptate al cambio, renuévate.

Del punto 10. Renuévate, la intención es reafirmar, que incluso los hábitos y rutinas… tienen a su vez, un hábito con sentido positivo de renovarse, bien dice vox populi:

“Si piensas que la aventura es peligrosa, experimenta la rutina, es mortal”;

Otro pensamiento: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo, quien hace de la televisión su guía. Quien evita una pasión, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos. Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo”.

Los buenos hábitos son virtudes y los malos son vicios. Siempre recordar que un buen hábito es renovarse… para obtener resultados diferentes se necesitan acciones diferentes.
hazael.ruiz@hotmail.com