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Burócratas al desempleo / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Quince mil burócratas pasarán a engrosar las filas del desempleo, más 10 mil trabajadores de Pemex. El asunto no es menor. Se partirá por la mitad a 25 mil familias, que tendrán que enfrentarse a la tragedia de la pérdida de su fuente de ingresos.

La decisión se tomó en vista del recorte presupuestal al Poder Ejecutivo y afecta en forma directa al Capítulo 1000, que son servicios personales, equivalentes en las dependencias del Gobierno federal, a ramos administrativos. Según declaraciones oficialistas, de las 15 mil plazas la mitad es personal eventual y la otra es de “estructura” (Nómina). Las modificaciones se harán en el presente ejercicio fiscal.

Se dice que afectará sobre todo, a quienes laboran por honorarios profesionales. De unos años para acá se empezó a contratar a todo hijo de vecino, bajo esa etiqueta mediante la que se elimina la seguridad social y prestaciones a las que se tiene derecho.

Qué decir de los más de 10 mil trabajadores de la industria del oro negro, que irán para afuera. Conocemos de sobra el quebranto de la paraestatal que, hasta hace poco suponía la mayor fuente de ingresos para las arcas nacionales. Entre la crisis mundial y el desmantelamiento a la que se le sujetó, agoniza y, a un paso del truene las autoridades declaran que “saldrán a su rescate”.

A partir de la Reforma Energética, donde se fijó la urgente reducción de la otrora poderosa empresa, sus colaboradores sabían que más pronto que tarde, llegarían los consabidos “recortes”. Muchos creyeron que de tocarles en suerte, no tendrían mayor problema, pues fluirían las inversiones privadas y habría trabajo de sobra. Poco se pensó el que surgiera el conflicto internacional, que echó abajo el precio del petróleo y menos el que, frente a las recientes licitaciones se presentaran tan escasos postores.

La Reforma fue a destiempo. Si se hubiera hecho durante el Foxiato, habríamos cosechado millones a cambio. La depreciación del petróleo y su sustitución por fuentes de energías limpias, no contaminantes, era impostergable y cuestión de meses. Ni se previno ni hubo la conciencia de los legisladores para acelerar un cambio que, cuando llegó, ya era inútil.

¿Adónde irán los desechados? Si hay algo difícil para un burócrata es encontrar empleo en la Iniciativa Privada. Se le ve con desconfianza, se le considera incapaz. Se le etiqueta de flojo, faltista, revoltoso, cuando no de corrupto. Sale apestado de una chamba, a los ojos de un fuerte sector social, donde “no hacen nada”.

Se le identifica con las caras detrás de las ventanillas, majaderas o indiferentes a extremos de no escuchar lo que se les solicita. Mal se las ve quien intenta encontrar otros horizontes, dado que, si el recorte va en serio, por lógica se congelarán las plazas de las distintas secretarías y no se abrirán nuevas.

Para ahorrar los siete mil 300 millones de pesos, que redujeron, dispondrán de los escritorios de “los de abajo”. Seguro que, en la lista negra no estarán los recomendados, ni los genios con títulos de Harvard (Destacados mequetrefes que nos suelen llevar al precipicio). La tijera se irá sobre los que, aunque haya quien lo dude, ¡hacen su chamba, conocen las tripas de la administración pública y son los pilares de su buena marcha! De no existir toda una trama de servidores públicos eficientes, la maquinaria estaría parada. Mala estrella para muchas personas de buena conciencia y cumplidores de la tarea que se les encomendó. Como siempre, los buenos son los eliminables.
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