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Burócratas, no esclavo

  • Catalina Noriega

Si alguien tendría que dar el ejemplo, como patrón, es el gobierno. Incumplirle a un trabajador conlleva, de acuerdo a la ley, sanciones fuertes. Retener salarios, aparte de ilegal es criminal. O, ¿se trabaja por diversión?

Los primeros meses del año han sido un infierno para cientos de burócratas. Se repitió la cantaleta de que el presupuesto estaba “atorado” y tómala, desde diciembre, sin un solo peso.

El cinismo llevado a su más perfecta expresión: apenas este lunes, a uno de los organismos afectados, les llegó la partida. Me refiero al “Centro de Estudios Filosóficos, Vicente Lombardo Toledano”, creado por decreto presidencial, hace ya un titipuchal de décadas. Depende de la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP.

Ochenta y tantas familias llevaban sin cobrar, desde la última quincena de diciembre y heroicos, acudían a cumplir con sus tareas. Quiero pensar que ninguno tiene la cartera del señor Slim, ni los ahorros de los ocupantes de los grandes despachos oficiales. Hubo a quien ya no le alcanzaba para el transporte. Hay que imaginarse lo que habría en la mesa familiar.

Imposible pagar las cuotas del Seguro, así que, de enfermarse, a pedirle prestado al vecino o al agiotista. De reconocerles la dignidad y la responsabilidad –de la que carecen los de arriba-, para armarse de paciencia y ver cómo salían del percance.

Salvador Malo, (que la verdad tiene fama de ser un funcionario eficiente y presuntamente probo), les dijo que no se les había adjudicado presupuesto, que cerraran y ante la solicitud de que les cubrieran cuando menos, los salarios caídos, contestó que “hicieran como quisieran”.

Gracias a la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se enteró el “joven Nuño” y dio la orden de que se arreglara el desaguisado, con rapidez. La rapidez tomó más de 30 días. ¿Se vale semejante arbitrariedad? Sin decir agua va, sin advertencia, de sus pistolas, determinan cerrar un organismo que, sólo mediante la revocación del Decreto, puede desaparecer. Y, ¿adónde iba el ahorro? ¿Año electorero y urgencia de que la SNTE llene urnas? Los maestros mueven muchos votos y ¿hay que aceitar a sus líderes?

En una tesitura similar, en cuanto a la falta de pagos, leí la denuncia de un montón de colaboradores de Televisión Educativa, de la Dirección de Noticias. Tampoco les cubren sus quincenas desde fin de año.

El recorte a la SEP fue de los mayores. Es claro que había que ajustarse. Lo absurdo es hacerlo violando la ley laboral y recortando  direcciones e institutos, según les vino en gana. Si los dineros no alcanzan, hay que clausurar y liquidar a quienes integran la nómina, conforme a la norma ¡y a las formas!

Hay “servidores públicos” que piensan que sus dependientes son esclavos. Igual la exigencia, de casi todos los partidos, de exigir un porcentaje de las percepciones de la burocracia, sean o no militantes.

López Obrador lo hizo en el DF y a su pupila mexiquense, Delfina Gómez, el PAN le pescó los descuentos que hacía a los empleados, cuando fue alcaldesa de Texcoco. Se atreven a hablar de justicia para la clase trabajadora, cuando les arrebatan cantidades indispensables para su sobrevivencia.

Los salarios de los servidores públicos, de nivel Dirección para abajo, son raquíticos e insuficientes para sostener los gastos de una casa. De vergüenza que, mequetrefes enajenados por su pequeño coto de poder, atenten contra un derecho inalienable. Violan la ley y los Derechos Humanos, de manera flagrante.

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