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Calentamiento local

  • Ramón Ojeda Mestre

Están de moda los retrocesos en materia ambiental. Mientras todo mundo estaba entretenido en el estira y afloja de la madre de todas las elecciones en el Estado de México que eclosionaron ayer, el gobierno de los cedemexinos, malamente encabezado por el doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, decidió instalar dos espantosas incineradoras de basura en el valle de México para agravar más la calidad del aire que no ha sabido mejorar en los casi cinco años que lleva en su cargo.

Mientras Trump colabora al calentamiento global con su aberrante retiro del Acuerdo de París con lo que Estados Unidos, uno de los dos países más contaminantes de la Tierra, porque seguirán emitiendo a lo bárbaro gases de efecto invernadero, lo que le ha valido un rechazo terráqueo casi unánime y un desprestigio tremendo ante la preocupación ambiental de las personas más sensatas de su país y del mundo, nosotros los mexicanos decidimos desde la Ciudad de México, darle una puñalada a la calidad atmosférica y ambiental local tratando de meter un par de incineradoras absurdas para quemar los residuos sólidos.

Mancera, en lugar de promover la separación de la basura, el reciclamiento y reuso de los materiales inórganicos y el aprovechamiento para hacer composta o fertilizantes a los residuos orgánicos, no, decidió el angelito, hacer un meganegocio con la desprestigiada empresa extranjera Veolia y no nada más darle los contratos abusivos para la privatización y manejo del agua potable de la ciudad sino otorgarle el negociazo ruin de las plantas incineradoras a 2240 metros sobre el nivel del mar para que mal usen la basura y contaminen el aire que nada más ni nada menos está fuera de la norma de calidad ambiental más de doscientos días al año.

De esta manera, cuando se vaya, que será pronto, pues tienen que buscar la impunidad a través del Congreso de la Unión, el jefe de gobierno MAME, nos habrá endilgado más de mil días fuera de la norma ambiental en niveles que causan un severo daño a la salud de millones de niños en la capital de la República y sus alrededores. Desde luego que no se lleva solo el privilegio de hacernos tanto daño a los pulmones, no, también el Estado de México ha hecho su aporte lesivo y tóxico al deterioro atmosférico.

Pero eso sí, hay fuimos a París de chimoleros y alharaquientos a dizque colaborar en los acuerdos para el calentamiento global o cambio climático con leyes, programas, discursos y faramallas, cuando en viscosa sincronía o simultaneidad, vamos a poner incineradoras deletéreas para que sean los próximos gobiernos que paguen el pato del desprestigio y de las indemnizaciones a las víctimas que tendrán que organizarse en Acciones Colectivas o class actions para demandar a la autoridad de la ciudad los daños y perjuicios por los efectos en la salud humana y demás seres vivos del valle de México.

En su desesperación, porque el tiempo se le acaba para siempre jamás, el que parecía un joven ilustrado al estar como procurador de Justicia de la Ciudad con Marcelo Ebrard Casaubón, se convirtió en un presunto ecocida de tracto sucesivo al ir tomando decisiones equivocadas o perversas en contra de la calidad del aire, del agua y del suelo incluida la absurdidad de reducir carriles de circulación a Paseo de la Reforma para meter un confinamiento vial para el también negocio privado de los llamados Metrobuses.

Entendemos que las razones que llevaron a Trump y a Mancera son las mismas para tomar las decisiones regresivas o retrocedentes y que son burdamente crematísticas, lástima.

rojedamestre@yahoo.com