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Cambio climático, crecimiento y empleo / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

El calentamiento global es una creciente preocupación de líderes políticos, de opinión y de organismos internacionales, así como, recientemente, de empresas de importancia mundial.

Después de los atentados terroristas de hace dos semanas, París se prepara para recibir a 138 jefes de Estado, más representantes de otros 57, que se reunirán en la Conferencia de las Partes (COP 21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (1992), a partir del lunes próximo y hasta el once de diciembre, con el fin de lograr un acuerdo mundial que sustituya al Protocolo de Kioto (1997) para reducir la emisión de gases que propician el calentamiento global y para mitigar los efectos que han estando generando.

A diferencia de los compromisos asumidos solo por 37 países en el Protocolo de Kioto, el cual no fue suscrito por Estados Unidos ni por China, dos de los países que generan las mayores emisiones; actualmente se busca que voluntariamente todos los países integrantes de las Naciones Unidas presenten sus compromisos para alcanzar las metas de reducción de emisiones, con el fin de asegurar que el aumento de temperatura mundial no supere los tres grados centígrados para final del siglo.

A su vez, de manera inesperada, 78 grandes empresas mundiales que operan en 154 países, con un volumen de negocio de 2.1 billones de dólares, han manifestado en el Foro Económico Mundial su compromiso para apoyar activamente los esfuerzos mundiales para frenar la emisión de gases que constituyen el efecto invernadero.

En la carta de compromiso, suscrita por las 78 empresas, urgen a emprender acciones para cambiar el modelo energético actual hacia otro de utilización de fuentes de energía de baja emisión de gases de carbono. Esta transición implicaría un fuerte incentivo para alcanzar una nueva etapa de crecimiento económico sostenido, con generación de nuevos empleos de mejor calidad.

La innovación que surgiría de tecnologías que utilicen fuentes limpias de energía, así como para hacer un uso energético más racional, requieren de una fuerza laboral con nuevas capacidades y habilidades, lo que supone la generación de un nuevo ciclo tecnológico de larga duración.

Sin embargo, la inversión en investigación y en generación de la innovación para las nuevas fuentes de energía se están viendo afectadas por el fuerte descenso en el precio del petróleo, que propicia que sea mayor el reto para sustituirlo como principal fuente energética. Ante este reto del mercado, se vuelven imprescindibles políticas públicas que incentiven y apoyen la inversión y la innovación, así como la preparación de personal y la educación de la población para hacer un uso racional de la energía. Los esfuerzos de la COP 21 se deben encaminar en ese sentido, además de establecer regulaciones en contra del deterioro ambiental, así como para que se lleven a cabo medidas de mitigación.
miggoib@unam.mx