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Cambio de ruta en Siria

  • Javier Oliva Posada

En días pasados, el gobierno de Irak anunció la eliminación del Al-Bagdad, líder y fundadordel Estado Islámico de Siria y Levante. La noticia se confirmó una vez que las tropas de ese país habían recuperado casi en su totalidad, las calles de Mosul, ciudad adoptada como “capital” de la organización extremista y violenta. Resultado de una acción conjunta entre la Fuerza Aérea rusa, la Guardia Revolucionaria iraní, así como soldados de Irak, la muerte del principal dirigente del autoproclamado Califato, implica un ajuste de fondo a las posibilidades para la pacificación de Siria y en buena parte también de Irak.

Con más de seis años de guerra, casi 600 mil muertos y 11 millones de desplazados, el conflicto bien puede ser catalogado como el peor en lo que va del siglo XXI. La participación de las dos principales potencias militares mundiales, así como de potencias regionales como Turquía, Israel, Jordania y desde Europa, Francia, principalmente, dejan ver con claridad, las difíciles condiciones para la pacificación y la reconciliación. Por una parte, las milicias opositoras a la tiranía de Bashd al-Assad, que cuentan con un sólido respaldo de los Estados Unidos en cuanto a logística y armamento, persistirán en su lucha hasta derrocar al dictador.

Por la otra, las diversas facciones kurdas, que tan buen desempeño tuvieron al inicio del conflicto en contra de los milicianos del EISL. También operaciones aéreas y terrestres a cargo de las poderosas Fuerzas Armadas de Turquía, sin olvidar las frecuentes incursiones de los cazabombarderos procedentes de Israel. Así puede observarse, que aún faltará tiempo para encontrar una ruta satisfactoria para alcanzar la paz y pacificación tanto en Siria, como en buen parte del norte de Irak. Tan solo para mencionar uno de los más graves efectos de esta guerra, la crisis migratoria, puede agravarse debido a la continuación de los combates y destrucción de infraestructura.

Si bien es cierto que se trató de una buena noticia, el acuerdo en principio, verbal, entre los presidentes de Rusia y de Estados Unidos para un cese al fuego en Siria, no se han dado hasta el momento, pasos consistentes ni específicos sobre la nueva ruta a seguir. Y esto llama la atención, pues era (o es) de suponerse la existencia de algunos planes para que una vez neutralizado el Estado Islámico y sus principales líderes se procediera de inmediato a la búsqueda de los acuerdos entre las partes. Tanto para Rusia como para Estados Unidos, los contactos establecidos entre sus Fuerzas Armadas, han funcionado bien. Los protocolos de avisos para evitar choques directos entre aviones de combate, por ejemplo, es una cuestión y antecedente a considerar en los probables acuerdos.

Los ajustes por venir en la zona, también ejercerán presión sobre el decurso de la guerra en Libia, de donde por cierto también buscan llegar a Europa miles de refugiados de otros conflictos en África. Uno de los escenarios más viables pero poco deseable, es el de la fragmentación de las unidades nacionales, tanto de Siria como de Libia.

javierolivaposada@gmail.com