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Caminando sobre fosas

  • Pedro Peñaloza

“Entre un Gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa”.

Víctor Hugo

1. Veracruz: entre saqueo y ejecuciones. No, no únicamente en dicha entidad gobiernan funcionarios cirujanos del presupuesto y tránsfugas de la justicia penal. Ahí también se ha vivido, como en gran parte del país, una especie de “genocidio a cuentagotas”, como le llama Zaffaroni, a lo que está sucediendo en México.

El panorama no puede ser más preocupante en dicho estado. Al menos en los últimos tres años el delito de homicidio doloso se incrementó casi tres veces, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publica. (Universal, 21/3/17,p.21).

En 2014 ese crimen tuvo una tasa de 6.10 y para el cierre de 2016 alcanzó 15.52 casos por cada 100 mil habitantes, la más alta en 20 años. En enero de 2017 las cifras colocaron a Veracruz con 102 asesinatos, 15 secuestros, 55 extorsiones, 237 denuncias por robo de vehículo con violencia y 489 carpetas iniciadas por robo de vehículo sin violencia.

Aunado a lo anterior y a otros eventos violentos y delictivos, se ha descubierto, a hora media del puerto, un hecho muy grave, se han hallado una serie de tumbas en la localidad conocida como Colinas de Santa Fe, donde se han encontrado más de 250 cadáveres. Descubiertas no por las autoridades, sino por el Colectivo Solecito, una organización dedicada a la búsqueda de desaparecidos.

Sin duda, estamos en presencia no sólo de un hecho vergonzoso, sino, también de la actuación de quienes tuvieron la impunidad de enterrar a sus víctimas para evitar el “escándalo” de semejante hecho, es decir, era “tácticamente” necesario ocultar los cadáveres. La mano de las fuerzas del gobierno resulta inocultable, sin menoscabo del papel de la delincuencia organizada.

2. Morelos: el cinismo tiene permiso. Con un gobernador mareado por el poder y con pretensiones políticas absurdas, la entidad ha sido arrastrada a intensos procesos de violencia, que van del catálogo de agresiones urbanas a las desapariciones, llegando a los hallazgos de cuerpos enterrados. En efecto, en mayo pasado, diversas organizaciones civiles, en coordinación con la PGR, la PF y la Fiscalía General del Estado intervinieron en la exhumación de 117 cuerpos en Tetelcingo, en medio de declaraciones contradictorias de la autoridad local. Asimismo, el pasado martes se abrió la fosa común de Jojutla, en Morelos, con el respaldo de autoridades federales y estatales. Aquí se tiene la cifra oficial de 35 cuerpos, aunque las expectativas eran distintas por parte de las organizaciones civiles, dado la desconfianza que se tiene a las autoridades locales.Y, por si algo faltara en éste terrible panorama, el reciente fin de semana fueron encontrados, en el cerro de Las Flores, en Xochitepec, los restos óseos de al menos cinco personas.

3. Guanajuato: aquí la vida no vale nada. Las denuncias por desaparición de personas se han incrementado en 232 por ciento en los dos últimos años, según el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas, pues mientras en 2014 se tenían 59 casos, para 2016 subió a 196, mientras que en enero de 2017 la cifra se disparó. Quizá pronto empecemos a registrar la presencia de tumbas, con lo cual, se cerraría el círculo de la impunidad que atraviesa al país.

Epilogo. Son muchas las causas que están detrás de éstos dramas humanos y, frente a ellos, lo único que se le ha ocurrido a la burocracia gobernante es legalizar la actuación de las fuerzas castrenses, cuya falta de preparación en estas tareas está más que comprobada. ¡Irresponsables!
pedropenaloza@yahoo.com/ @pedro_penaloz