imagotipo

Camino a la elección

  • Jorge Schiaffino

En la elección del Estado de México surgieron dos fenómenos paralelos, por un lado la degradación de la oposición, su incapacidad de diálogo, la cerrazón de López y un PAN sin presencia en la entidad, por el otro, la unidad de los priistas ante la probable circunstancia de perder la elección.

Por parte del PRI, los estrategas no debieron quedar del todo satisfechos dados los números finales de la elección y la experiencia amarga de encontrar dificultades de organización y operación política en algunos municipios del estado.

Esta misma situación debe tomarse en cuenta para que a nivel nacional, con el debido tiempo se hagan los ajustes necesarios para iniciar un gran movimiento nacional de los priistas como partido, como institución, revivir en los municipios y los estados, el trabajo y la unidad del partido, ya que cada voto contará en una lucha electoral donde la oposición intentará sabotear todo el proceso incluyendo la descalificación del INE y de las demás autoridades electorales.

Las experiencias del año 2000 y 2006, deben recordarnos que es necesaria la unidad y el trabajo como partido nacional que hizo posible el triunfo en el 2012. La dirigencia debe entender, que ya no es posible no escuchar a los grupos del partido que le son leales y que han sido relegados por razones diversas, siendo el PRI un mosaico de grupos y corrientes, se hace necesario un acuerdo que permita la selección de buenos candidatos y el mínimo desgaste interno para que puedan enfrentar lo que será una gran campaña de difamación y mentiras en contra del partido.

El partido y el gobierno, deben dialogar con todos los sectores de este país y lograr por medio de un convencimiento inteligente, social, económico y político, e ir interesándolos en que el proyecto del PRI es viable, es el mejor y que cuenta con mayores expectativas positivas en la realidad. Este trabajo no es nada fácil, pero si es muy necesario para implementar una gran estrategia dentro y fuera del partido, para permear en toda la sociedad con ideas claras alejadas de la demagogia.

Las filas deben cerrarse en el gabinete también, en los delegados federales, en todo el equipo que inició esta administración y que permanece, una lealtad que no está prohibida y que no es ilegal.

Los priistas tenemos que convencer a otros priistas que se alejaron, revivir el espíritu partidista basado en el bien de México, un partido trabajando desde ahora en nuestras estructuras, en la capacitación, en la organización, en atender y escuchar a la militancia.

El Presidente de la República tiene históricamente el deber de dejar un partido y un candidato fuerte, que pueda ser apoyado en lo que será una elección muy competida.
Al tiempo

Ex Legislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx