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Camino a la independencia de Cataluña / Horizonte económico / David Colmenares Páramo C

  • David Colmenares

Cataluña es una comunidad autónoma española considerada una “nacionalidad histórica”, como se lee en Wikipedia, siendo su capital Barcelona. Posee un territorio altamente industrializado, lo que significa empleo; ha generado una quinta parte del PIB español con una población apenas mayor a 7 millones y medio de habitantes. En 64 municipios, de 948, se encuentra 70 por ciento de su población.

Con sus 32 mil kilómetros cuadrados, tiene fronteras con Francia, Andorra y el Mediterráneo, por lo que -dice Wikipedia- su ubicación geográfica le ha permitido una intensa relación comercial con la cuenca mediterránea y con los países de Europa Continental.

Ha sido, en esos sentidos, comercial y económico, la comunidad más importante de España, de ahí el gran temor que tienen los partidos de ese país a la independencia de Cataluña.

Sin embargo, el trato fiscal del centralismo ha sido negativo para los catalanes y en general para las otras autonomías, después de aplicar una política económica con impactos desastrosos, aunque hoy, meses antes del proceso electoral, se den algunos pasitos hacia atrás al anunciar aligerar las cargas fiscales de algunos sectores fuertemente afectados por las políticas de austeridad aplicadas durante el Gobierno del Presidente Rajoy.

En el estupendo libro “Por qué la austeridad mata”, de David Stuckler, experto en temas de la salud, y Sanjay Basu, epidemiólogo, reseñan lo que el centralismo español y su política de austeridad provocó en Cataluña, y el resto de España.

“…desde el inicio de la Gran Recesión en 2007… el desempleo había aumentado hasta más de 25 por ciento de la población activa. En Cataluña, los niños también estaban padeciendo la crisis: tres por ciento más había pasado a vivir bajo el umbral de la pobreza, hasta un total de 23 por ciento de todos los niños de la Comunidad.

Por toda España, los psiquiatras y los médicos generalistas habían observado un aumento de 20 por ciento en el número de personas con síntomas de depresión grave, además del número de síntomas de trastorno de humor y ansiedad, y de abuso del alcohol.

En el momento en que la presión sobre el sistema de atención sanitaria llegaba al máximo, los hospitales de Cataluña empezaron a cerrar servicios, se obligaba a los médicos y al personal de enfermería a reducir su jornada; y muchos pacientes perdían la capacidad de acceder a la asistencia sanitaria debido a la austeridad presupuestaria impuesta por la Generalita, para cumplir con los objetivos de reducción del déficit, marcados por el Gobierno Central de Mariano Rajoy”.

La crisis española tocó fondo, y siempre hay un “efecto rebote” que hoy el Gobierno central de ese país festina como recuperación, pero no se da el balance de su gestión completa. ¿Ya se recuperaron todos los empleos perdidos y los no creados?

En fin, eso explica parte de la insatisfacción histórica y el afán de los catalanes para recuperar su identidad nacional. De ahí el triunfo electoral de quienes quieren su independencia de España. Claro, se les amenaza, se infiltran temores como el del “corralito”, las pensiones, que no serán europeos, que el mundo los rechazará, pero no es así.

Incluso se dice que no rebasaron la mitad del electorado, pero sí con mucho la mayoría parlamentaria y, ojo, los votos de los diputados no son per cápita para declarar su independencia y, al final, es lo que cuenta.

Habremos de ver lo que sigue y no descartemos, además de las injurias, las amenazas, acciones directas contra el Gobierno catalán o contra su Presidente. Por cierto, qué pasará si expulsan, otra amenaza, a Barcelona de la liga española, donde puede jugar como invitado. Hay muchos casos así, claro, eso podría ser hasta en Francia, donde disfrutarían así a Messi.
brunodavidpau@yahoo.com.mx