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Canallada diplomática

  • Mireille Roccatti

“inscitia omnis arrogantiae mater est”. *

  • Mireille Roccatti

La asunción de la Presidencia de EU por Donald Trump abrió el espacio y la oportunidad de renegociar la agenda bilateral de nuestra siempre compleja relación con nuestros vecinos del norte. La coyuntura presagiaba una negociación tensa, difícil e incluso ríspida, en razón de los pronunciamientos y promesas de campaña del nuevo Ejecutivo republicano.

El Gobierno de nuestro país decidió que habría que cambiar al titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores para que quien encabezara la renegociación fuese alguien que tuviera mejores relaciones personales con el propio Trump y su entorno cercano. Así mismo, se realizaron por parte nuestra, expresiones respecto de que no habría una negociación segmentada, sino que se plantearía una revisión integral de la agenda bilateral.

La invitación para iniciar el proceso provino del país del norte, condicionando los temas a migración, TLC y muro, además de invitar a nuestro presidente, Enrique Peña Nieto a visitar al nuevo inquilino de la Casa Blanca en Washington. A la cita partieron los secretarios de Relaciones Exteriores y de Economía, acompañados por el jefe de Oficina de Los Pinos.

En un acto reprobable y que viola las más elementales normas diplomáticas, la misión mexicana fue recibida con el anuncio de la firma de dos órdenes ejecutivas del presidente estadunidense que golpean fuertemente a México.

Esta acción constituye una verdadera canallada para nuestro país e incide directamente en la negociación bilateral, afrenta a nuestros negociadores quienes acudieron de buena fe, confiando en las relaciones de “amistad” con el yerno de Trump, convertido hoy en asesor principalísimo de éste.

Ante esta reprobable acción nuestro presidente dirigió un mensaje a la nación, mediante el cual dio a conocer el posicionamiento del Gobierno y sin abandonar el lenguaje diplomático “lamentó y reprobó” el empecinamiento de la construcción del muro y la absurda pretensión de que nuestro país, pague por ello. Anunció también medidas de apoyo y solidaridad para nuestros connacionales que residen sin documentos en Estados Unidos.

Ante ese anuncio, la reacción de Trump vía Twitter consistió en un nuevo amago: “si se niega a pagar, mejor que ni venga”. Y no fue lejos por la respuesta, nuestro presidente canceló su viaje a Washington. La evolución del conflicto será compleja para ambas partes. México, por su dependencia económica, la asimetría de su aparato productivo y muchas y diversas razones en varios temas como seguridad y, por su vecindad y la gran extensión de su frontera, debe prepararse para vivir tiempos difíciles.

Debemos revisar la historia y extraer lecciones de ella. Como efeméride, la fecha para anunciar la construcción del muro de Norteamérica coincidió, casualidad o no, con la fecha en que se ordenó el inicio de la construcción del Muro de Berlín, después de la Segunda Guerra Mundial, un 25 de enero de 1961. El desenlace histórico es de todos conocidos.

Este momento debe servir para unirnos y cohesionarnos como mexicanos en defensa de nuestra identidad cono nación libre y soberana; asumiendo una posición de dignidad, integridad y con un espíritu sereno y reflexivo. Hay que evitar caer en posiciones chauvinista o de patrioterismo ramplón. No será con “mentadas de madre” a Trump como saldremos de esta crisis.

En nuestro entorno cercano y reciente en el tiempo tenemos el ejemplo de dignidad del pueblo cubano que sorteó medio siglo de bloqueo económico estadunidense; México posee mucha mayor fortaleza. Confiemos en nosotros mismos y pospongamos las rencillas estériles y pongámonos a trabajar.

*“La ignorancia es la madre de toda arrogancia”.