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Cáncer infantil, en la mayoría de los casos se cura con tratamiento oportuno

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

La historia que les voy a relatar es la de Raúl, un chico que con tan solo 13 años de edad le diagnosticaron leucemia linfoblástica de alto riesgo por edad.

Todo empezó cuando Raúl estaba a punto de entrar a la secundaria. De un día para otro se sintió cansado y sin ganas de nada. En ese momento sus padres no le dieron demasiada importancia a los síntomas. Lo justificaban diciendo que eran cosas de la edad. No fue sino hasta que aparecieron las fiebres cuando su padre lo llevó a una clínica para que lo checaran.

Después de una rápida revisión, le intentaron bajar la calentura, pero ésta no cedía, por el contrario, aumentaba y se hacía más constante. Le hicieron análisis en un hospital privado, y ahí fue donde le dijeron que podía tener cáncer y que lo mejor era que lo llevaran al Hospital Infantil “Federico Gómez”.

El padre de Raúl movió cielo y tierra hasta que pudo obtener un pase directo para entrar al nosocomio donde le realizaron una serie de estudios, entre otros, de médula ósea. A Raúl se le detectó leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo por edad. “Cuando el doctor me dijo que tenía cáncer me dio mucha tristeza –comenta Raúl-. En ese momento dejé de ir a la escuela, me la pasaba en el hospital; sin embargo, después de algún tiempo, debido a lo caro del tratamiento, mis padres se vieron en la necesidad de suspenderlo, lo cual no fue bueno para mi salud”.

Desesperados empezaron a indagar cómo podrían continuar con el tratamiento de su hijo, hasta que, después de mucho preguntar, se enteraron que la Fundación Luz de Vida, una organización sin fines de lucro, que se dedica a apoyar desde hace más de una década, a los chicos que no tienen recursos para su tratamiento contra el cáncer, les podía ayudar. Fue así que Raúl pudo reiniciar su tratamiento.

El peregrinar por el que pasaron los padres de Raúl, lo sufren a diario cientos de familias de escasos recursos que tienen un hijo con cáncer infantil. No lo pueden tratar porque no cuentan con las posibilidades económicas para hacerlo. Familias que incluso viven fuera de la Ciudad de México, y no posen dinero ni para el transporte, por lo que los que no consiguen realizar el viaje y suelen hacer a un lado el tratamiento.

Este fue uno de los temas que se trató durante el Foro de Cáncer Pediátrico, organizado por Casa de la Amistad para Niños con Cáncer I.A.P, en el que estuvieron presentes líderes empresariales, gubernamentales y humanitarios para discutir el estado de la atención oncológica pediátrica en México, incluyendo las brechas de tratamiento y las oportunidades para mejorar los resultados.

Durante el encuentro, realizado la semana pasada, los participantes, entre los que estaban Thomas Tighe, presidente de la organización civil Direct Relief y Melissa Walsh, vicepresidente de la Fundación Abb Vie, acordaron en que abordar los obstáculos para la atención del cáncer infantil, requiere de la colaboración entre los sectores público, privado y humanitario a fin de crear resultados más allá de lo que podrían hacer de manera individual.

Thomas Tighe dijo que la alianza entre Casa de la Amistad, Direct Relief y la Fundación AbbVie es un ejemplo de esta colaboración intersectorial y que al aprovechar el apoyo financiero de la Fundación Abb Vie y el apoyo logístico de Direct Relief, Casa de la Amistad ayuda a las familias afectadas por el cáncer ofreciendo transporte, alojamiento y comidas gratuitas.

El cáncer es un problema de salud pública. Se estima que anualmente se diagnostican más de cinco mil casos y cobra la vida de más de dos mil 300 niños en México, por ello, Casa de la Amistad ha centrado sus esfuerzos en el aumento de la tasa de supervivencia de más de ocho mil 800 niños y
adolescentes con cáncer en México.

Sin duda, la colaboración de las organizaciones civiles es fundamental para que casos, como el de Raúl, lleguen a buen término, porque sí, este niño, que ahora ya es adolescente, en la actualidad dice sentirse muy bien y feliz y que lo único que quiere es regresar con su familia y a la escuela (durante sus años de tratamiento ha tomado clases particulares) lo antes posible para poder decirle a todos sus amigos que ya no tiene cáncer, que está curado.