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Candidatura a dirigencia del PRI ¿de unidad?

  • Jorge Galicia

Cuando muchas interrogantes aún surgían al interior del PRIy en el análisis y las evaluaciones buscaban una explicación a la humillante derrotadel 5 de junio pasado; cuando aún no había respuesta a las acusaciones de que ciertos funcionarios públicos operaron estratégicamente contra algunos candidatos del Revolucionario Institucional en las pasadas elecciones; y cuando por ningún lado aparecían las sanciones contra determinados gobernadores que con su ominosa actuación dieron el tiro de gracia a las aspiraciones de algunos abanderados del tricolor, cuando todo eso pasaba, otra sorpresa.

Si de por sí las cosas no andaban muy bien por las derrotas obtenidas y la posterior renuncia de su dirigente Manlio Fabio Beltrones, quien a decir de los de casa fue traicionado por funcionarios del llamado grupo de los neopriístas, de pronto, cual aviso de ocasión, surgió el nombre de Enrique Ochoa Reza en el ambiente político para ocupar el cargo acéfalo de líder nacional del Partido Revolucionario Institucional.Dónde quedó aquello de que “primero el programa y luego el nombre”, fue pregunta que quedó en el aire.

Y así como de la nada surgió el nombre de Ochoa Reza, así igual empezaron a surgir las nefastas cargadas de los principales cuadros dirigentes de los sectores de ese partido y que para los tiempos actuales representan “más de lo mismo”, al grado de que esta acción la militancia tricolor la resumió en una frase al grito de “pero qué necesidad”.

Dicen que en política la forma es fondo, y más allá de si el ex director General de la Comisión Federal de Electricidad tiene o no los años de militancia requerida para tal encargo, si es político o tecnócrata, lo que la militancia cuestiona es por qué así de sorpresivo el asunto, por qué el albazo, por qué la imposición, por qué la “bufalada”, por qué ni siquiera convocatoria de por medio, por qué la incongruencia entre el “decir” y el “hacer”, acaso el Consejo Político priísta no encontró un mecanismo más democrático, moderno y vanguardista para nombrar al presidente de su partido.¿De veras hay unidad?

Y es que en sus diferentes etapas de cambio y transformación, hasta llegar a lo que hoy llaman “nuevo PRI”, este instituto político ha tenido importantes rutas para el debate y la crítica, donde la militancia –las más de la veces-ha sido tomada en cuenta, por eso la disciplina asumida en libertad y por convicción en las decisiones importantes, pero al parecer esos son tiempos del pasado y la disciplina hoy la toman como sinónimo de sumisión.

Por ahora ya está el nombre de próximo dirigente nacional que en las siguientes horas cumplirá los requisitos estatutarios para ser ungido, luego vendrá el programa, aunque debió haber sido al revés porque a la vuelta de la esquina ya están las elecciones del 2017 para gobernador en los Estados de México, Coahuila y Nayarit, y en paralelo los preparativos para la elección presidencial de 2018. Luego por qué salen las cosas como salen, dirían en mi tierra.

En fin, pasado el trago amargo de la forma antidemocrática con que se procesa el cambio de la dirigencia tricolor, el verdadero desafío de este partido será volver a ganar elecciones, ser propositivo y constructivo ante los problemas nacionales, pasar del discurso a los hechos, ser opción de gobierno, devolverle la credibilidad perdida entre militantes, seguidores y ciudadanía en general, ser el partido de las mayorías, ese es el reto. ¿Sabrá eso Don Enrique?
jorgelgalicia@yahoo.com.mx