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Canto a la Luna

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

La noche llega majestuosa y bruja, la Luna la hipnotiza con su encanto, los versos y las yemas de los dedos la tocan, surgen suspiros y cantos hechiceros; no sé en realidad, cuanto espacio ocupa en el cielo, es un globo plateado, es un sueño.

Canto a la Luna, profunda, densa, creciente y, ensortijada de diamantes, luna de nácar, de plácida luz como espejo vaporoso. En la noche hay fuerza, crece el misterio, estoy serena, difuminada, mis locuras se las lleva la noche a un lugar apacible y seguro.

La Luna traza tus rayos sosegados y blanquecinos; la observo entre lágrimas, entre voces y verismos, que esconden luciérnagas, bajo velos transparentes, sueños rotos de papel amarillento y mojado, poesías que se ahogan en el mar de ilusiones y fantasías que cabalgan lejos, muy lejos.

Canto a la Luna, ingenua, danzarina, su presencia marca el paso entretenido dentro del Peñón, de un jardín de hierbas y piedras mojadas que no duelen ni al cuerpo ni al alma. La observo cálidamente es una bruja descalza sabia, mágicamente blanca que envuelves mi espíritu en sueños recientes. Ahora descansaré en paz sintiéndote agazapada en mi alma hasta que despacio, con Pasos de Diamantina me abrace el día.