imagotipo

Carlos Román Marín: ausencia de valores

  • Jorge Schiaffino

La mediocridad, puede sacar los instintos más perjudiciales, sobretodo en partidos que se asumen como franquicia y suman adeptos, seguidores y reciben políticos inescrupulosos capaces de convertir su máscara en rostro y salir ante la sociedad como los paladines de la democracia y de la anticorrupción.

En la elección en el Estado de México este fenómeno no ha sido ajeno, desde la perspectiva opositora, ganar esta elección significaría su llegada a la Presidencia en el 2018; así de simplista y así de farsantes se han mostrado desde sus respectivas dirigencias nacionales Morena, PAN, PRD.

Incapaces de lograr acuerdos por su desmedida ambición, no concretaron una coalición electoral para enfrentar al PRI en su lógica de “no puedo solo pero si te sumas a mí, sí lo lograremos”, obteniendo como resultado el ridículo, la crítica y la indiferencia de sus propios correligionarios, de ahí la caída de Josefina y el estancamiento de Delfina, frente a el ascenso insuficiente de Zepeda.

En este momento, aparecen ya las conductas de desesperación y la actitud de comenzar a descalificar el proceso, incluyendo el ultimátum de López a sus secuaces del PT y PRD, una  historieta que dibuja una “juanita” instrumento del totalitarismo de “Andy el resbaloso”.

A este respecto y volviendo a la mediocridad, la falta de valores y la traición, en Atizapán existe la evidencia de un actor envuelto en la corrupción, las componendas, el chantaje, la venta al mejor postor, el tráfico de influencias, enriquecimiento inexplicable, dinero en operaciones vía una fundación que intenta corromper a la sociedad, vía las estructuras de gobiernos municipales y desviando recursos públicos para hacer política y “lavar su dinero”, mediante el disfraz de benefactor social, el nefasto Carlos Román Marín.

Este personaje protegido por los panistas, ha logrado una gran fortuna al estilo de los caciques, utilizando a ECAD como medio lícito según él de hacer política a favor de quien mejor convenga a sus intereses, nadie ignora esta situación en Atizapán, aún más, cuando su propia exesposa ha ventilado lo corrupto de su persona y la innumerable cantidad de bienes que posee gracias a sus truculencias y la servidumbre que ha extendido en el municipio, como aparece en el expediente 1296/2016 a cargo del juez Quinto Familiar en Atizapán.

Se acaba de ventilar un supuesto pleito con Alejandra Cerón por el control de SAPASA, fuente de los dineros y de las operaciones ilícitas de la camarilla panista en el municipio. Hoy hasta ese pleito huele a engaño, cuando aparentemente se fragua una posible alianza con Morena, buscando el mayor grado de impunidad posible, ya que el PAN sigue en picada y es necesario venderse a alguien con miras al 2018.

Román Marín, aprovechó el descontento en la sociedad atizapense para infiltrarse con toda maña en las colonias populares y ejercer presión sobre los propios funcionarios panistas y usando su red de corrupción como una fuerza electoral de facto, que hoy ya no representa nada, una vez que ha sido desenmascarado y que sus nuevos aliados son del movimiento de recaudación nacional.

Por fortuna este personaje ha sido exhibido a tiempo públicamente y toda su estructura desengañada y lastimada quedará en libertad de votar por la mejor opción que garantice el buen gobierno y el crecimiento del Estado de México y por consecuencia en Atizapán también.

Al tiempo…

Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx