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Carmen Laforet y “Nada” | Profesión escritora | Andrea Balanzario

  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

Leer “Nada”y salir ilesa de la lectura me fue imposible. Señalada como “lectura obligatoria” en el último semestre de la licenciatura en lengua y literatura hispánicas, era motivo suficiente para rechazarla; no obstante, antes de terminar la primera página, la gracia y genio de una joven escritora de veintitrés años me fascinó, y hasta la tarde en que escribo este breve texto, quedé “tocada” por su obra… muchas gracias otra vez, doctor José María Villarías por tan afortunada imposición lectora.

Hasta la increíble accesibilidad provista por internet, no se sabía mucho de la vida de Carmen Laforet; solo “Nada”, “La isla y los demonios” y “La mujer nueva” se conseguían en México. Al leer “Nada” una imagina que Andrea, la ocasional narradora y protagonista, es Laforet, pero ni por un milagro interbibliotecario se conseguía información sobre su vida y estudios de su obra… por fin está disponible la biografía y obra crítica en la página web oficial que sus hijos, imagino que especialmente Cristina Cerezales Laforet, tienen para conocer mejor la escritora y disfrutar, así, más profundamente sus libros.

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Laforet por Laforet

“He nacido en Barcelona, el 6 de septiembre de 1921. En enero de 1944 a los 22 años empecé a escribir mi primera novela: “Nada”. En el intervalo entre esas dos fechas mi vida se había ido modelando de la siguiente forma: en 1923 a punto de cumplir dos años, fui con mis padres a Canarias. Mi padre era arquitecto y también profesor de la Escuela de Peritaje Industrial. Nuestro traslado a Canarias se debió a necesidades de este profesorado. Yo recuerdo a mi padre muy joven, bien constituido, muy deportista. Tenía la costumbre de fumar en pipa y usaba una excelente mezcla inglesa cuyo olor se ha quedado en mí así como el de los encerados corredores de la casa de Las Palmas— como uno de los olores inconfundibles de mi infancia.

Mi padre

Era hijo de sevillanos, de origen nórdico (de origen francés mi abuelo, y vasco mi abuela). Mi padre se había educado en Barcelona. Era un balandrista notable y tenía un barco propio. Había sido campeón de tiro al blanco con pistola en su juventud, y también teníamos en casa copas obtenidas en carreras de bicicletas. El nos enseñó a nadar a mis hermanos y a mí, a soportar fatigas físicas sin quejarnos, a hacer excursiones por el interior de la isla y a tirar al blanco con pistola, cosa en que yo fui siempre más torpe que mis hermanos.

Mi madre

Era toledana. Hija de una familia muy humilde, había hecho los estudios de primera enseñanza en la escuela de niñas pobres de unas monjas. Más tarde, obtuvo una beca para estudiar magisterio. Mi padre la conoció como alumna en una época en que él, accidentalmente, dio clases de dibujo en la escuela Normal de Toledo. Su madre murió a los treinta y tres años, queda huérfana igual que su alter ego Andrea, aunque Laforet (como dice en el siguiente párrafo) afirma que su obra no es autobiográfica, yo creo que sí.

“Nada “

“Es la primera obra, con la fuerza de una juventud sin estrenar aún. La idea de la novela –escrita en Madrid de enero a septiembre de 1944— vino del choque experimentado por mi sensibilidad al llegar desde el mundo amable y pacífico de las Islas canarias a Barcelona, en septiembre del año 1939, recién terminada la guerra civil española. No es —como ninguna de mis novelas— autobiográfica, aunque el relato de una chica estudiante —como yo fui en Barcelona— e incluso la circunstancia de haberla colocado viviendo en una calle de esta ciudad donde yo misma he vivido, haya planteado esta cuestión más de una vez.

Nada queda en la posguerra

Cuando yo escribí la novela tenía muchas impresiones acumuladas en soledad y una instintiva sabiduría: la de darme cuenta que si era cierto que yo podía ver y sentir ciertas cosas que aceptaba o rechazaba mi sensibilidad, no tenía experiencia para juzgarlas. Por

este motivo puse el relato en boca de una jovencilla que es casi una sombra que cuenta.

“Nada” es una interrogación…, viva, anhelante. Andrea —la protagonista de esta novela— busca entre unos seres, en una atmósfera desquiciada por las circunstancias, algo a lo que su educación le ha dado derecho a esperar; una verdad en las convicciones, una limpieza en la vida, un ideal fuerte que le resuelva el sentido de la existencia. Andrea pasa por el relato con los ojos abiertos, con curiosidad, sin rencor. Se va de él sin nada en las manos. Sin encontrar nada… Y también, esto he querido expresarlo, sin desesperanza”. Te invito a leer “Nada”; hay disponible en tu librería más cercana a tu casa (checa antes por teléfono), la edición de Destino, tiene un precio de 150 pesos.

/arm